IPDRS: En Bolivia se apostó por la agricultura a gran escala en desmedro de la producción diversificada

quinua3La gran demanda de alimentos en el mundo, la ampliación de la frontera agrícola de monocultivos agroindustriales, el aumento del uso de agroquímicos para garantizar mayor rendimiento agrícola y otras presiones, han llevado a varias organizaciones internacionales y nacionales a plantear como una propuesta alternativa de desarrollo productivo sostenible a la agroecología. En una entrevista concedida al Periódico Digital PIEB, la antropóloga Claudia Terrazas, investigadora del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS), afirma que en el caso de Bolivia, el Gobierno contrariamente a lo que propone, apostó por la agricultura a gran escala en desmedro de la producción diversificada.

 

En Bolivia en los últimos años, desde el Estado se ha hecho mucho énfasis en la importancia que tienen los pequeños productores agrícolas para garantizar la seguridad alimentaria en el país, ¿cuánto se avanzó en el potenciamiento al pequeño productor agroecológico?

La producción agroecológica aún enfrenta limitaciones respecto al acceso a mercados más justos donde los productos sean mejor reconocidos, falta informar y sensibilizar más a la población respecto a los beneficios de los sistemas de producción agroecológicos y sobre a las dificultades por las que atraviesan los pequeños productores.
Como sabemos el Gobierno boliviano estableció como uno de sus pilares fundamentales la soberanía alimentaria y la agricultura familiar campesina. Hay que recordar la reciente aprobación de la Ley de Organizaciones Económicas Campesinas, Indígenas Originarias (OECA) en beneficio del fortalecimiento de la agricultura familiar.

No obstante, aún faltan otras acciones que beneficien de manera directa a los pequeños agricultores, que incentiven la producción de alimentos con base agroecológica. Hay una ausencia de políticas estatales que aminoren las dificultades que atraviesa el pequeño agricultor; como por ejemplo, incentivos respecto a impuestos, menos trámites para el registro de su producción como la certificación, que son solo algunos de los aspectos que continúan siendo morosos y costosos para gran parte de los pequeños productores.

Expertos recomiendan impulsar la agroecología variada, y evitar los monocultivos por considerarse estos últimos, insostenibles en el tiempo. ¿Desde el IPDRS cómo se evalúa al país en la implementación de prácticas agroecológicas?

Por lo menos desde el Gobierno contradictoriamente se ha apostado por la agricultura a gran escala en desmedro de una producción más diversificada que incentive prácticas agroecológicas como son por ejemplo la recuperación de variedades nativas, la gestión local de las semillas.

Podemos ver que el apoyo estatal se ha destinado principalmente a incrementar la producción a partir de unos pocos cultivos como el maíz y el trigo, y ni que decir de la soya. Creo que el ejemplo más representativo es el incentivo de la producción a gran escala de la quinua. Sin olvidar que gira alrededor de este cultivo todo un debate entre las desventajas y ventajas de su producción a gran escala, los criterios de sostenibilidad en su producción y hasta qué punto su producción va en beneficio de la alimentación local.

¿Las ferias agroecológicas son la respuesta al consumismo de alimentos «chatarra» o más bien son una propuesta del campo a la ciudad de provisión de alimentos sanos a precios justos?

Considero que responde a ambas. Existe una creciente demanda de productos agroecológicos por parte de la población, pues se empieza a desarrollar mayor concientización por parte de los consumidores respecto a la calidad nutricional de los alimentos. En muchos casos este aspecto se ve reforzado con la reivindicación cultural de los alimentos locales. En ese sentido, las ferias agroecológicas se constituyen en lugares estratégicos de promoción de la producción agroecológica.

Algunos estudios de mercados señalan que en la cadena de comercialización de alimentos agrícolas, son los intermediarios los que más ganan en términos económicos, afectando no sólo los ingresos del propio productor del campo, sino también del consumidor final. ¿Existe alguna fórmula de sostenibilidad de las ferias; es decir de estos espacios del productor al consumidor?

Creo que no hay recetas únicas, hemos visto que este tipo de experiencias han tenido interesantes resultados, un ejemplo claro de institucionalización de estos espacios lo vemos en el país vecino de Perú, la realización de la Bio feria en Lima por ejemplo ha logrado una frecuencia mensual durante todo el año y creo que van por más de los cuatro años.

La Bio Feria para el caso peruano ha sido una de las estrategias de desarrollo de los mercados locales para productos agroecológicos, llevados a cabo por la organización Eco-Lógica Perú iniciativa que recogió experiencias anteriores desarrolladas por el movimiento agroecológico peruano y las innovó.

Creo que uno de los aspectos importante para lograr la sostenibilidad son las alianzas estratégicas con los municipios, se ha visto para el caso boliviano que existen iniciativas importantes que surgen desde los productores pero no en todos los casos se cuenta con el apoyo de los municipios.

El papel del consumidor no es menos importante. Falta promover la investigación sobre los beneficios de la producción agroecológica, es necesaria una mayor difusión de los productos agroecológicos en un lenguaje simple en contraposición a las consecuencias del modelo de producción convencional. En ese sentido, la feria es un espacio en el cual deben explotarse los recursos informativos como las charlas de sensibilización hacia el público.

Y es importante, la integración a estas ferias no solo del grueso que son los pequeños productores si no también la unificación de transformadores de los productos ecológicos aquí se puede mencionar al rubro gastronómico, promotores de alimentos agroecológicos, etc. Ver las ferias agroecológicas como un importante espacio para efectivizar ventas públicas que puedan hacer los productores.

En Bolivia, la Fundación PLAGBOL –especializada en estudios sobre agroquímicos y plaguicidas–, advierte que en los últimos diez años, se incrementó en un 150% la importación de plaguicidas, lo que muestra de algún modo la mayor dependencia de los productores a los productos químicos que a los prácticas ecológicas ¿cómo se entiende este fenómeno?, ¿se está perdiendo la fe en las prácticas ancestrales?, ¿los productores del campo están rindiéndose a los productos artificiales para garantizar su producción?

Tanto en Bolivia como en el resto de los países de la región existe un uso indiscriminado de plaguicidas altamente tóxicos. A pesar de que en Bolivia se cuenta con normas que regulan el uso, manejo y comercialización de plaguicidas de uso agrícola, no existe un control real y no existen instancias ambientales que evalúen sus consecuencias. Y pareciera que existe un síndrome de la abstinencia cuando el agricultor retira de sus cultivos los pesticidas también existen casos en los que se genera una dependencia a un solo tipo de abono como el estiércol.

Pero a la par tampoco existen políticas que incentiven la producción agroecológica. Son necesarias mayores investigaciones que indaguen más sobre las percepciones que los pequeños agricultores sobre las prácticas agroecológicas vs el uso de plaguicidas.

¿Desde el IPDRS se hizo alguna evaluación sobre el tipo de consumo que se tiene en el país; es decir, si a la población boliviana le interesa el origen de los alimentos que consume, o cuál es la tendencia?

Al momento no contamos con investigaciones sobre el consumo alimenticio boliviano, no obstante, como IPDRS una de las líneas de trabajo está enfocada en la seguridad alimentaria y soberanía alimentaria con mirada regional. Nuestro esfuerzo ha estado centrado en promover espacios de diálogo.

En ese marco podemos, destacar que hay una importante cantidad de escritos y debates sobre la Seguridad y Soberanía Alimentaria en Sudamérica. Pero aun se constituyen en conceptos en construcción que requieren de mayores reflexiones y espacios de debate.

El IPDRS difunde a través de su página web, publicaciones que permiten tener una aproximación de carácter integral a estos conceptos que visibilizan la importancia del componente cultural en la producción y en la conformación de los hábitos de consumo en la región.

Otro espacio importante de reflexión sobre la temática lo planteamos a partir de la realización de convites que consisten en pequeñas reuniones a partir de una temática especifica, en donde invitamos a embajadores en Bolivia de los diferentes países de Sudamérica para que puedan compartir experiencias referidas al contexto de sus países y sobre las políticas que llevan adelante relacionadas al desarrollo rural, en otras ocasiones son investigadores que socializan sus investigaciones. Entre algunas de las temáticas que se abordaron estuvieron la producción de quinua en Bolivia, la experiencia brasilera y la implementación de políticas alimentarias.

Por otro lado, se diseño y condujo una oferta especifica de formación – capacitación en seguridad y soberanía alimentaria que consistió en el intercambio institucional entre personas miembros de ONG de Bolivia y Perú donde se destaco las dinámicas de los mercados locales y de los pobladores como consumidores y no solo como productores.

¿El IPDRS cuenta con algún programa específico en el país sobre producción agroecológica, y sí producto de ella se cuentan con algunas cifras, datos que nos muestren la realidad de esta temática?

Como IPDRS no contamos con estudios específicos respecto a la producción agroecológica. Aunque hemos estado ligados al tema a partir de actividades relacionadas a la temática. La misma ha sido trabajada por otras instituciones para el caso de Bolivia. En ese sentido, aunque son pocas las investigaciones que se han centrado analizar la producción, comercialización y consumo de los alimentos agroecológicos. Se han evidenciado importantes aportes que indagan sobre las repercusiones de las ferias ecológicas en Bolivia.

Uno de estos trabajos es el de Chambilla y Lizarazu denominado Caracterización de la Producción, Comercialización y Consumo en el Comercio Alternativo: el caso las ferias ecológicas de La Paz y Cochabamba en Bolivia (2013) que muestra el crecimiento del mercado y demanda por productos orgánicos en Bolivia ha ido en ascenso, con un crecimiento del 8% para el 2007 y alrededor del 10% para el 2009. Entre los resultados de esta investigación también se evidencia las confusiones existentes en la población respecto al concepto ecológico, orgánico y natural y la inseguridad de los consumidores sobre la veracidad de que los productos sean realmente ecológicos ya que esta es una garantía de calidad no necesariamente tan visible. Asimismo los investigadores establecen que la principal motivación de los consumidores para adquirir productos ecológicos es el cuidado de la salud, prevención y cuidado de enfermedades.

Si considera importante añadir algún dato más, estaremos agradecidos.

Uno de los aspectos fundamentales al hablar de seguridad y soberanía alimentaria está referido al acceso a la propiedad de la tierra. En ese marco y como propuesta del proceso de investigación – acción que tiene el IPDRS venimos iniciando el Programa Movimiento Regional por la tierra y el territorio en Sudamérica, que pretende identificar y mostrar, además de la realidad conflictiva de la problemática de tierra, experiencias positivas en la región. Se trata de mostrar, desde otro punto de vista, los avances y logros desde los sectores de la pequeña producción y de la demanda territorial mostrando nuevos matices que están relacionados a la gestión de recursos locales y el territorio. Por ejemplo en Colombia existen demandas tierra por parte de agricultores campesinos que propugnan la denominación de sus territorios como Zonas de Reserva Campesina Agroalimentarias.

Asimismo el IPDRS ha comenzado una reflexión sistemática sobre la defensa, el acceso y control de las mujeres al ejercicio pleno de su derecho a la propiedad y usufructo de la tierra, como parte de la materialización de sus derechos económicos y vinculado a sus capacidades y activos para la producción de alimentos.

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