Capitalismo y Reciprocidad. Entrevista a Javier Medina
Antonia de Vitta, entrevista a Javier Medina
AdV. ¿Cuál crees que es la contribución de la Reciprocidad en una reconsideración de la dimensión económica y de una nueva civilización?
JM. A pesar de que Einstein puso un signo igual entre energía y masa, ya a comienzos del siglo XX, las ciencias humanas no acaban de pensar los quanta conceptuales de sus respectivas disciplinas. Sigue campeando das Ding an sich. Pensar cuánticamente la Economía significa tener en cuenta, simultáneamente, tanto lo que Aristóteles llamara Chrematistike como la Oikonomike. Dicho con otras palabras: ahora, tenemos que pensar relativamente tanto el Capitalismo como la Reciprocidad
AdV. ¿Qué relación hay entre Civilización y Economía, en el sentido que acabas de apuntar?
Cada civilización ha producido sus sistemas, incluido el económico, que se nutren de las mismas energías, pero que han sido dosificadas de distinta manera. Occidente ha privilegiado la energía fermiónica: la función Partícula, y la Indianidad la energía bosónica: la función Onda. Occidente, es decir el Monoteísmo abrahámico, ha dado lugar al Capitalismo (liberal y/o socialista) La Indianidad, es decir, el Animismo, ha dado lugar al Ayni: vale decir a la Reciprocidad.
AdV. ¿Occidente no conoce la Reciprocidad?
JM. La conoce, pero ésta ha ido siendo reprimida y reducida a la esfera privada: economía doméstica, navidad, donación de órganos, regalos… o a la esfera social. cooperación internacional, subsidios… o a la religión: limosna, caridad… por el crecimiento exponencial del Capitalismo financiero. Del mismo modo, al interior del Animismo existen las semillas, las potencialidades del Capitalismo, pero hasta ahora no llegan a hacer masa crítica: los Kamiris del Gran Poder, en La Paz, por ejemplo, o los “campesinos ricos” del régimen de Evo Morales, en la actualidad, que quieren monocultivos en base a transgénicos, ampliar la frontera agrícola a costa de bosques lluviosos, represas en la Amazonia, mercado de tierras, carreteras que atraviesan Parques que protegen la biodiversidad, etcétera
AdV. ¿Cómo defines el Capitalismo?
JM. En el Capitalismo, la dinámica económica se inicia a partir del interés individual por lucrar con el objetivo de acumular para, de este modo, poder comprar, en el mercado, los bienes y servicios que se precisa para ser feliz.
AdV. ¿Y la Reciprocidad?
JM. En la Reciprocidad, la dinámica económica se inicia a partir de la necesidad del Otro, con el objetivo de crear o recrear el vínculo social, generador de valores humanos: amistad, alianza, fraternidad, solidaridad …para, de este modo, adquirir prestigio como donador y, en ello, tornar más amable el mundo.
AdV ¿Podrías visualizar más estas ideas?
JM: Se me ocurre el siguiente cuadro
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Capitalismo |
Reciprocidad |
| El K requiere de la Fe para funcionar. Crédito, Fondo Fiduciario. La menor duda pone en riesgo el sistema: fugas bancarias sobre rumores | La R requiere de la solidaridad para funcionar. El individualismo pone en riesgo el sistema |
| El K es una religión cultual, no dogmática. Sus fieles pueden creer lo que quieran: libre mercado, economía planificada, economía social de mercado, pero tienen que cumplir sus reglas: buscar el interés, la plusvalía y apropiársela privada o estatalmente. | La R es flexible, se acomoda a las circunstancias y no conoce dogmas |
| El K no puede parar: crecimiento continuo | La R se activa cuando es necesario |
| El K es una religión que endeuda a sus fieles, a diferencia de las otras que buscan salvarlo. Sin endeudamiento no hay crecimiento económico. Inversionistas. | La R busca criar la vida y hacerla amable aquí y ahora |
| El Dios del K debe permanecer en el misterio. El banco es su santuario, Wall Street su Sancta Sanctorum, los economistas sus sacerdotes y los corredores de Bolsa sus misioneros | La R no conoce dioses, ni secretos, ni sacerdotes |
| El K juega sobre el tiempo y apuesta al futuro: a la esperanza de llegar a ser rico | La R no separa Tiempo de Espacio: Ambas se relativizan mutuamente |
| Concepto de Individuo como sujeto del sistema económico | Concepto de Comunidad como sujeto del sistema económico |
| Concepto de Propiedad privada como condición de posibilidad de funcionamiento del sistema | Concepto de Usufructo de los Bienes esenciales para la vida: tierra, agua, aire …como condición de posibilidad |
| Propiedad privada de los medios de producción | Pertenencia familiar y/o comunal de los medios de producción |
| La naturaleza no es tomada en cuenta. Es una Externalidad | La naturaleza es la Internalidad por antonomasia: todos somos parte del continuo biosférico |
| El K produce valores de cambio | La R produce valores de uso |
| El K es competitivo: uno gana y el otro pierde. De la riqueza de pocos (los intereses) sale de la pobreza de muchos | La R es emulativa y busca que todos ganen lo justo |
| El K, para lucrar, produce objetos no necesarios. La Publicidad es inherente al sistema | La R produce lo necesario y de modo suficiente |
| El K es necrófago: el Complejo Militar- Industrial es su dispositivo de reproducción y dominación global | La R es biofila: no busca la dominación, sino la relación. Esta puede ser Positiva: el Ayni y también negativa: la vendeta, la venganza, el tinku. No rebasa, empero, lo familiar y local |
AdV. Has hablado de que “el Capitalismo es la última etapa del Monoteísmo”. ¿Puedes explicarlo un poco más?
JM. Como se puede colegir de la columna izquierda del cuadro anterior, el Capitalismo es la forma hodierna del viejo monoteísmo abrahámico. No pienso que sea su forma secularizada; está llena de dogmas y rituales cuyo origen es obvio. No sabe a wajta andina, tampoco tiene modales Zen. Piensa en los cierres de la Bolsa de Wall Street que retransmiten los noticieros de televisión; repara en el género literario que practican los economistas. Hoy por hoy, no hay nada más teológico que la economía capitalista, tanto en su versión liberal como socialista. La apoteosis la estamos viendo ahora mismo: la crisis financiera en curso. Sin fe, eso se habría caído cuanto ha. A los griegos no les vendría mal un poco de incredulidad. Hace un par de años, un paisano tuyo, Bruno Ballardini mostró esta relación desde el punto de vista del Marketing, sin lo cual: crear necesidades artificiales, el sistema no funcionaría. Dicho en pocas palabras: ambos tratan del mismo Equivalente General; es decir, del Abstracto más concreto. La Reciprocidad no precisa de equivalente general alguno.
AdV. ¿Por qué dices que los Andes son un laboratorio para encontrar soluciones al actual impasse civilizatorio?
JM. La hominización en nuestro planeta tiene entre 130,000 y 170,000 años. Todo este lapso de tiempo, el ser humano vivió dentro de un paradigma animista: se sabía parte de una totalidad viviente con la que buscaba relaciones de homeostasis. Las energías fluían. No hacen más de 5.000 años que surge una idea poderosa: ¿qué pasaría si concentramos todo el poder en Uno? ¿Qué pasaría si construimos un artilugio que permita detener el flujo de las energías? Los hombres inventan el Monoteísmo y desarrollan las tecnologías para detener el flujo, panta rei: la Escritura y el Dinero. La Escritura congelará la voz: la oralidad y, en lontananza: a los ancestros: la red cosmobiológica transgeneracional; el Dinero congelará el Ayni: la reciprocidad: el dar, recibir, devolver: las determinaciones, justamente, de la “forma Ayllu”.
AdV. ¿El impasse civilizatorio?
JM. El paso de la potencia al acto, en Occidente, tuvo sus avatares: con Akenatón / Moisés se planta la semilla. A lo largo de la escritura, lectura y comentario de la Biblia, va germinando este plasma. La soldadura de “la forma Imperio romano” con “la forma cristiana” va modelando, a fuego lento, la forma Estado que, ahora, está en pleno proceso de mutación. Con el descubrimiento sefardí del Nuevo Mundo se acelera la historia. El mercantilismo marrano teje la primera globalización. Los Seis libros de la Republica del sefardí Jean Bodin terminan de diseñar la forma Estado Nación, que hará posible la revolución industrial que cumple la Visión y la Misión del Código Sacerdotal, P, inscrito en Génesis 1:28: “Dominad la tierra”. El último tranco no tiene más de 300 años. Los recientes 50 años, de estos 5,000, han acabado por desestabilizar los ecosistemas terrestres; más o menos estables los últimos 170,000 años animistas.
AdV. ¿En esto estriba el impasse?
JM. ¡Exactamente!
AdV. ¿Cómo salir entonces?
JM. La Atenas de Platón y Aristóteles y la Jerusalén de Moisés coinciden en la apuesta por el Uno. El estagirita aportará con el software: los principios de identidad, no contradicción y tercero excluido. Tomás de Aquino lo recibirá de manos de Averroes y Maimónides: filósofos de Al-Andalus y cerrará el paquete con el que Occidente empezará a construir el dispositivo con el que podrá implementar el “Dominad la tierra” del mitro de origen. Las Cruzadas, la conquista de América, la colonización son impensables e inviables sin ese software. Por tanto, para salir de ese impasse de civilización, creado por el monoteísmo, tenemos que cambiar de software.
AdV ¿Cuál software?
JM. El software animista que coincide con el de la física cuántica. Los principios de Complementariedad, de Niels Bohr, y Tercero incluido, de Lupasco. Estos son los principios constitutivos de la civilización andina y los que no podrían permitir repensar, tanto a Occidente como a la Indianidad, o dicho de otro modo: tanto al monoteísmo como al animismo, como dos polaridades antagónicas pero complementarias.
AdV. El Principio de complementariedad es relativamente evidente. No así el de Tercero incluido
JM. En el primer capítulo de su libro Principe d´antagonisme et la logique de l´énergie, Lupasco condensa de modo insuperable su postulado fundamental de una lógica dinámica de lo contradictorio. “A todo fenómeno o elemento o acontecimiento lógico cualquiera y, por tanto, al juicio que lo piensa, a la proposición que lo expresa, al signo que lo simboliza: e, por ejemplo, se debe asociar siempre, estructural y funcionalmente, un anti-fenómeno o anti-elemento o anti-acontecimiento lógico y, por tanto, un juicio, una proposición, un signo contradictorio: no-e …”. Lupasco precisa que e se potencializa (deviene virtual, latente) por la actualización (deviene real, actual, justamente) de no-e y no-e se potencializa por la actualización de e. Jamás desaparecen; como sucede en la lógica hegeliana del Aufhebung: la Síntesis hace desaparecer a Tesis y Antitesis.
AdV. ¿Dicho en más simple?
JM. Más simple es imposible, pero veamos un par de ejemplos. Cuando polo positivo (+) y polo negativo (-) conectan, aparece la Luz. La Luz no hace desaparecer a ambos polos; es el Efecto de su complementariedad. No es objetiva, eterna; dura mientras los polos conectan, luego, se potencializa en el Vacío cuántico: en el En sof hubieran dicho los kabbalistas sefardíes. Otro ejemplo: la Respiración: cuando in-spiro: Actualización, la ex-piración se Potencializa; no desparece, y viceversa; los dos movimientos antagónicos: in / ex, antagónicos como son, hacen a la Respiración: el uno (la respiración) es par (inspirar-expirar), como Jesús (uno) es Dios y Hombre (par contradictorio) al mismo tiempo.
AdV. ¿El tercero incluido?
JM. Efectivamente. El famoso estado T de Lupasco (“T” de “Tercero Incluido”) es definido como un estado “ni actual ni potencial”. La palabra “estado” se refiere a los 3 Principios lupascianos de: Actualización, A, Potencialización, P, y Tercero Incluido, T. Los 3 conforman el Principio de Antagonismo. Ahora bien, desde el punto de vista formal, e y no-e tienen también los 3 índices: A, P, T. Esto le permite a Lupasco definir sus “conjunciones contradictorias”, también llamadas “quanta lógicos”, logrando, por tanto, hacer intervenir 6 términos lógicos: la Actualización de e está asociada a la Potencialización de no-e; la Actualización de no-e está asociada a la Potencialización de e; y el Tercero incluido de e es, al mismo tiempo, el Tercero incluido de no-e. Esta última conjunción es la que muestra, justamente, la situación particular del Tercero Incluido. Este Tercero es un tercero unificador: une e y no-e, pero de un modo no fusional, no sintético.
AdV. ¿No hay síntesis, síncresis, por tanto?
JM. No. La síntesis, el sincretismo, el mestizaje, etcétera, son fatamorganas: efectos ópticos. La sucesión, por ejemplo, de 24fts, fotogramas, en cine, produce la ilusión del movimiento; lo que hay, en realidad, es 24 corpúsculos: frames. Lo mismo con el mestizaje.
AdV. ¿Por qué nos cuesta entender (¿o aceptar?) el Tercero Incluido a los occidentales; es decir, la unión no fusional de e y no-e?
JM. Porque si nuestra gran intuición y desafío fue probar de detener el caótico fluir de las energías: Animismo, y lo logramos: Monoteísmo; por fuerza teníamos que concentrar, primero, la pluralidad en la dualidad y, luego, la dualidad entendida maniqueamente, en la unidad. Si hay par antagónico, (quatum), hay interacción: hay dar y recibir; hay reciprocidad; hay circulación: hay movimiento…Obviamente, esto sólo se puede llevar a cabo en un nivel de realidad que vamos a llamar Imaginario; no en el Real (pues la vida, que es sexuada, desaparecería) y tampoco en el nivel Simbólico (como demuestran los arquetipos jungianos). O sea que tenemos un modelo civilizacional en el que el nivel de lo Real no coincide con el nivel de lo Simbólico; como sí sucede en el modelo civilizacional oriental. En esto estriba, hogaño, nuestra vulnerabilidad, como antaño: cuando sorprendimos a todos con la buena nueva del Uno, nuestra fortaleza. Estamos pasando del mega-mito del Uno al ultra-mega-mito de la Paridad. Prosigue, pues, un espacio-tiempo, una Pa-cha, de 170,000 años, interrumpido por un tiempo de no más de 5,000 años. A esto es que llamo “el fin de la historia” (es decir, el fin del vector tiempo desligado del espacio que, por cierto, nada tiene que ver con el reduccionismo de Fukuyama: hegemonía de un pensamiento único de base económica y valencia liberal: El fin de la historia y el último hombre). Después de Einstein los occidentales no podemos separar tiempo de espacio.
AdV. Finalmente, para terminar ¿Puedes decirnos, de manera autobiográfica, cómo, ser Marrano sefardí, ha enriquecido tu búsqueda?
JM. Yo soy lo que se dice un “Marrano indiano”. Un sefardí, católico hacia afuera y judío hacia dentro, nacido en los Andes. De hecho, nací en un ayllu aymara-quechua, sometido a una hacienda lanera en el altiplano húmedo del Perú. Por tanto, mis primeras impresiones, en casa, fueron de índole diluidamente cabalista: ángeles que marcaban las horas, cuentos provenientes de la literatura de Merkabah debido a mi abuelo Manuel; el libro de Enoc convertido en receta culinaria: el Pan de los siete cielos. La tradición oral devino culinaria entre nosotros, me imagino, para mejor escapar a la Inquisición. Cuando salía de la casa, por edad: hasta mis siete años, viví el mundo del ayllu andino que parecía soterrado por la Hacienda capitalista: exportaba lana a Inglaterra. Visto en retrospectiva, tanto la experiencia marrana como la experiencia andina, respecto del catolicismo, es casi simétrica. Ambos también somos católicos. En mi caso con un añadido fundamental: además de judío y católico: monoteísta, soy también animista.
AdV. Ahora entiendo lo de Lupasco
JM. Efectivamente. La lógica de Lupasco explica muy bien cómo funciona esa complejidad. Cuando se actualiza mi yo judío, se potencializa mi yo católico; cuando se actualiza mi yo católico, se potencializa mi yo judío. Cuando se actualiza mi yo monoteísta, se potencializa mi yo animista y viceversa. Los Marranos sefardíes hemos sido los primeros en Occidente que hemos vivido existencialmente, avant la letre, el Principio contradictorio y el Tercero Incluido.
AdV. ¿Cuánticos avant la letre?
JM. Quien lo diría ¿no?
Javier Medina / Todros Halevi es escritor y consultor. Reside en La Paz.
