Asesino serial emocional Parte I.[1]

enojadoPor: Daniela Leytón Michovich[2]

¡Es una niña señora felicidades! Fue lo que le dijo el médico a la madre de Raquel cuando ella nació. El día estaba radiante, un día lleno de sol como pocos durante esos meses de lluvia, la madre de Raquel estaba confundida, ella no quería tenerla, pero al sostener a Raquel en los brazos sintió que no tenía el valor de dejarla.

La madre de Raquel, rehízo su vida por el pánico de permanecer en ese estado de madre soltera, con lo que años más tarde se casó y dio a luz a sus hermanos. Raquel, en su pequeño mundo interior contenía toda una corriente de responsabilidades como una caja enorme que venía junto con su nacimiento, pagaba una deuda desconocida e inmerecida: era hija de una madre soltera. Raquel era quien ayudaba a los niños con la tarea, los cuidaba en la escuela, les preparaba la merienda, lavaba la ropa y si tenía suerte de vez en vez recibía algo de afecto de parte de su madre.

El odio parental se había instalado hace mucho, temía a los hombres, temía más ser madre soltera, repetir la historia, con lo que se aferró y se escondió en una timidez profunda, estudio en colegio de mujeres y negó cualquier sentimiento de afecto frente a los muchachos que intentaron vanamente cortejarla.

Raquel sabía cómo utilizar toda su creatividad para sobrevivir a la adversidad y al abandono afectivo, como la Cenicienta que cantaba al lado de la chimenea para no escuchar los gritos y reclamos en casa, ella se encerraba para leer y para esconderse en sus tareas escolares.

La niña, había mal aprendido que lo importante en la vida es ser complaciente, obediente, estudiosa y perfecta, de lo contrario se arriesgaría por siempre a ser invisible, ya que solo se hablaba de ella en estos planos , ser juzgada era algo que ella no podía permitirse, su guion era la pulcritud para sentirse amada o valorada.

A medida que crece, se instala el hambre de amor y de reconocimiento. No importa no sobresalir como individuo, si no la alegría, el éxito y el bienestar de los demás, aunque esto signifique resignar algo importante en su vida, un simple gracias será suficiente, como el tener que trabajar extra en la universidad para pagar gastos de sus hermanos o pagarles el curso de música que ella siempre quiso hacer y no pudo realizar. Raquel aprende que realizarse por medio de los demás es un paliativo necesario.

Ser pareja de alguien implica para Raquel la constatación de haber sido elegida, como todos los cuentos de hermosas princesas que había admirado en su infancia. Ella no registra que es ella la que también puede elegir.

En la espera de este ser ¨perfecto¨, no tendrá pareja por miedo a perder la virginidad, por todo lo que el colegio donde ha estudiado le ha enseñado: ¨las mujeres que tienen relaciones sexuales pre matrimoniales quedan manchadas o sucias¨, de hecho esa era la palabra que más asociaba a su sexualidad “suciedad”, ella debía esperar a un ¨gran hombre¨.

En ese guión Raquel tuvo ¨la suerte¨ de ser vista por un “hombre perfecto”, tal como ella define a su asesino serial emocional y esa es la razón por la que no desea perderlo, sin importar que este sea su verdugo.

Ella había apostado todo en su relación con él, no podía permitirse errar, atribuía el éxito o el fracaso a sus acciones, había aprendido a restar los efectos y las responsabilidades de los demás en su ámbito relacional, las discusiones o diferencias siempre terminaban en las disculpas excedidas de ella. Su cuerpo era el espacio de seguridad emocional, años de recelo y cuidado se perdieron, la tarde en la que a los 23 años su asesino serial emocional, en un arranque de celos abusará sexualmente de ella, bajo el pretexto de que si no se entregaba a él, era porque le estaba siendo infiel. Nada le importaría el estado y el significado y el valor que ella le daba a su cuerpo.

El momento de la pérdida de su virginidad no fue como ella había pensado que sería, se sentía morir. Sus amigas ya habían pasado por esto, le habían contado que las primeras relaciones sexuales no fueron satisfactorias, recuerda como Fátima su mejor amiga, le comentó que luego de tener relaciones con su enamorado él la dejo por otra, esto derivo en que su mejor amiga con tan solo 14 años terminara con trastornos alimenticios, solo Raquel conocía la causa ya que hablar de esto con las monjas, con el pastor amigo de su madre o con el terapeuta de la escuela no era precisamente muy recomendable : al ser menor de edad habría sido un escándalo, podrían expulsarla, cuestionarla, Fátima perdería mucho, entonces Raquel guardo silencio porque entendía que esto estaba en los límites de la lealtad que significa una amistad.

Mientras, la escuela y la familia creyeron que Fátima adelgazaba por querer parecerse a alguna modelo de la tele, porque era normal que una chica de su edad pase por estas “crisis” ya que es adolescente, porque en su casa tenía problemas, nadie imaginó siquiera que lo que padecía era un terrible odio a su cuerpo por lo que le había sucedido.

La tarde de su primera relación sexual, Raquel sintió un gran dolor, físico y emocional. Se quedó horas sentada frente a la ventana de ese hotel inmundo y lloro con la administradora que vino a hacer el aseo, lloro tanto que la mujer se asustó de verla y quiso llamar a la policía, pero no podía, ya que era ella la que permitía a las personas registrarse sin control alguno y por la contextura física de Raquel temía que sea menor de edad y esto pudiera derivar en la clausura de su establecimiento.

Raquel quedo asustada con las amenazas de la propietaria, si hubiese una denuncia ¿Que podría decir Raquel? ¿Qué diría su madre? ¿Dónde iría a partir de ahora? , tomo el celular en las manos y llamo a su asesino serial emocional en búsqueda de una respuesta, de una explicación del porqué la dejó sola en ese lugar inmundo y porqué la mal trato, él riéndose le dijo que “ evite tanto escándalo que al final él no es responsable porque ella no era virgen, no le consta que lo fuera al tener relaciones con él” esta afirmación terminaría devastándola, tanto cuidado, tanto amor y ¨al final quien se ha llevado su virginidad le ha denigrado¨.

En un intento de recomponer las cosas Raquel se aferró a la idea de que debería casarse o vivir con su agresor de lo contrario ella quedaría incompleta. Raquel ya era el eco de todos los mitos y de toda la violencia que había aprendido: la virginidad es lo que hace decente a una mujer, la virginidad es un regalo para otro que es único.

¿Cuán frecuente era este tipo de violencia sexual? , era más de lo evidente, la violencia sexual es algo que se vivencia desde temprana edad, pero Raquel no definió que lo que le sucedió fue una violación: te enseñan que la violación es algo que sucede en una calle oscura, fuera de casa y el acto lo comete un delincuente desconocido, cuando en realidad 8 de cada 10 violaciones se dan dentro de la casa y generalmente el violador es alguien conocido por la víctima, se cree que la violación no ocurre dentro de las relaciones de pareja o de matrimonio, siendo que esto es escandalosamente más frecuente de lo que se cree.

Raquel estaba confundida, eran pareja, él no era un extraño, ella había accedido a acompañarle a ese hotel, ¿Era cómplice entonces? ¿Podría acusarle de violación? Raquel nunca hablaría de esto hasta varios años después y aun así, tras casarse con su asesino serial emocional y haber pasado por este tipo de escenas varias veces, ella no lograba traducir este maltrato en un acto de violación, si no, de mala relación de pareja, era ella quien no podría perdonarse nunca.

Su cuerpo estaba roto, sus pensamientos no le dejaban en paz y no encontraba la posibilidad de volver a empezar, se había convertido en una obsesión solucionar este suceso sin darse cuenta que con ello estaría empeñando su futuro.

Raquel tiene 23 años y su vida ahora menos que nunca le pertenece.

 



[1] Texto en tres partes que utiliza un personaje ficticio para sintetizar varias historias y relatos de mujeres víctimas de violencia con el objetivo de visibilizar las razones psicológicas por las que las mujeres no denuncian la violencia o retiran los cargos, muestra además el perfil del Asesino Serial Emocional (concepto de elaboración propia) para una mejor comprensión del fenómeno.

 

[2] Es Psicóloga Política y especialista en DDHH, ha atendido casos de violencia hacia la mujer y publicado varias investigaciones en el tema.

 

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