Un Diagrama Marrano

La búsqueda del Tercero incluido entre Monoteísmo y Animismo

Autor: Todros Halevi-Javier Medina

El Diagrama Marrano, que propongo a consideración, es el Tercero incluido del Árbol sefirótico de la Qabbalah (abajo a la izquierda) y el dibujo cosmogónico del Coricancha, transmitido por Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua (abajo a la derecha). Lo presento en un diagrama a tres columnas que junta los dos modelos mentales, que nos constituyen como humanidad y que, desgraciadamente, los hemos considerado de modo excluyente. O uno o el otro, pero no los dos al mismo tiempo. Lo Marrano es Tanto lo uno como lo otro.

El grabado de la carátula corresponde a una piedra de una pared de una casa marrana del siglo XVI en La Raya, frontera entre España y Portugal, debida a Anun Barriuso y José Manuel Laureiro, Los criptojudios de La Raya. Una cultura de resistencia «Las rezas de Braganca». Editorial Verbum, 2018. En su minimalismo y atrevimiento (estamos en los años que siguen a las conversiones forzadas y a la expulsión de 1492) expresa bien la complementariedad del Animismo y el Monoteísmo. Esta meditación es una resonancia mórfica de la larga duración de ciertos arquetipos, caros al imaginario marrano.

Aviso

“Hemos comido del árbol del conocimiento.

Ahora el paraíso está cerrado con llave. (…)

                                                                Debemos viajar alrededor del mundo y ver si, por ventura, está abierto de nuevo en algún lugar del otro lado …”

Heinrich von Kleist

Este ejercicio es el segundo balbuceo de un aprendiz de la tradición sefardí, desde una perspectiva marrana. El primer ensayo fue: Todros Halevi, Diálogos marranos: Kabbalah. La Paz: En un lugar de la Mâcha ediciones, 2013. Esta exploración continua el sentido de una cierta misión marrana en esta encarnación, que Teresa de Avila formulara en su célebre frase: concertar estos dos contrarios que, ultima ratio, no son sino el Monoteísmo y el Animismo[1]. Este es el holón, al que escalo la contrariedad, para tener un paraguas conceptual que nos ayude a cerrar y abrir la nueva Era que comienza.

Como un Halevi marrano andino, me siento muy concernido por este dictum del Sefer ha Zohar, II, 244b: “Los sacerdotes tienen la misión de suscitar el lado derecho y los levitas  de sucitar el izquierdo y provocar así la unión del principio masculino con el femenino”. No otra cosa he buscado en mi vida, en los tiempos libres que me dejaba mi trabajo como Hoffaktor, es decir, como Tecnócrata al servicio del Sector público[2].  No soy un Talmid Jajam; apenas un levita que le gusta leer-escribir-comentar en shabbath y en domingo.

Esta exploración supone y recoge las diferentes exposiciones de la mística judía que, buenamente, he podido leer. No es un texto académico. Tampoco preciso el barniz de lo cientifico; esa necesidad ya la cubrió, por nosotros, Gershon Scholem. Acepto y me nutro de todo lo leido aunque, entre sí las diversas exposiciones, puedan ser diversas, divergentes y contradictorias. Más aun: esa multiplicidad abigarrada de puntos de vista es la que encuentro especialmente nutritiva y enriquecedora.

Este ensayo, pues, no pretende ofrecer un estado del arte, ni una síntesis, ni una introducción, ni a la qabbalah ni a los estudios andinos. En este esbozo sólo pretendo exprimr el zumo de mis cogitaciones y una sugerencia para introducir en la racionalidad occidental la no dualidad y el Tercero incluido. De otro modo, en esta nueva era, post pandemia, se va a prolongar la secular guerra maniquea, esta vez, entre el Transhumanismo hipertecnológico (la columa fermiónica) y el Cuidado de la Casa común (la columna bosónica). Tenemos que relacionar ambas energías[3], es decir, relativizarlas, para, dosificadas contextualmente, suscitar evenencialmente (no ontológicamente) su Tercero incluido. Una propuesta, operativa y concreta, de ello, puede leerse en mi Tractatus oecologico-politicus.

Así, pues, en la primera parte mostraré los diagramas de esta intuición. En la segunda parte trataré de ir explicitando, subiendo la Escala de Jacob, el Tercero incluido marrano (la columna del centro) y, a saber, de abajo hacia arriba: de Maljut/Pachamama a Keter/Cruz del sur y, bien entendido, siguiendo a Cervantes que tradujo el Zohar a los Cristianos nuevos del Siglo de Oro[4], para abrir la Modernidad, bajo el formato de una novela; la que, por cierto, inagura el género en Occidente. Yo intentaré vaciarla al nuevo paradigma cuántico[5], para lectura de los hijos de los Marranos anónimos americanos actuales que duermen, azorados y confundidos, en el Sheol de una amnesia voluntaria. Cierto, hay, ahora, otras inquisiciones, más sutiles aún[6], pero la que nos tuvo en jaque, ya desapareció: la perforamos. Y, eso, trajo más desgracia aún: impidió establecer Estados de Derecho de verdad. Pero, eso, ahora, es otra historia.

Ahora bien, sobre la dimensión del En Sof, que lo contiene todo, es preferible callarse, como los Alumbrados y Ludwig Wittgenstein: darüber soll man schweigen. Cotorrear sobre ello (las religiones sacerdotales)  ha provocado  los grandes males[7] que han sucedido en este Avatar, digamos, desde el Diluvio hasta la Pandemia del Coronavirus.

Finalmente: esta es la tradición recibida que, metabolizada, entrego a mis hijos y nietos para que, a su vez, la deglutan y la sigan pasando a las siguientes generaciones, como un puente vegetal: una sinapsis transgeneracional. Si rebasara la vasija de la Casa Marrana de los Halevi-Medina, me sentiría muy feliz.

Empezado en Samaipata, en la festividad de Tu Bishvat de 5872 y terminado en Rosh Hashaná del año 2022, en Sopocachi.


[1] Esta concertación de contrarios puede ser sym-bólica, pero también dia-bólica. Estoy revisando la historia de América desde una perspectiva marrana; pues, como Modernidad, los nuestros pusieron sus cimientos, a pesar de ellos mismos, al seguir el guión monoteísta que enfatiza las energías fermiónicas.El mapa conceptual, preliminar, puede verse en: Javier Medina, El Arca 2.0. Bitácora de una Cuarentena.

[2] Véase Oskar K. Rabinowicz, Sir Salomon de Medina. London: The Jewish Historical Society of England, 1974, para apreciar las resonancias mórficas familiares en la larga duración.

[3] “Las palabras de la Torah residen sólo ahí, ya que no existe luz sino en la medida en que ésta emerge de la oscuridad. (…)   No existe la adoración divina sino en medio de la oscuridad, ni el bien sino dentro del mal. (…) La perfección de todo es la unión del bien y del mal”. Sefer ha Zohar, 1909: II-184.

[4] Remito a la obra de Dominique Aubier, en especial, ahora, a Don Quijote. Profeta y cabalista. Barcelona: Obelisco, 1981. Otro Marrano, esta vez ashkenazí, ha escrito el Zohar para la salida de la Edad moderna: Karl Marx. Los Grundrisse son la Escala de Jacob que, como buen cabalista, ha subido y bajado, varias veces; como Cervantes, con las conocidas Andanzas de la pareja cabalista. Círculo y línea. Hago recuerdo, por si acaso, que Marx no era marxista, sino un cabalista…Véanse atisbos en la recepción marxiana de Dussel, Hinkelammert y Juan José Bautista.

[5] Siguiendo la senda abierta por Fritjof Capra, El Tao de la física.

[6] Remito a la obra de Byung-Chul Han que ha sabido mapear, como nadie, el Zeitgeist de la Globalización actual.

[7] El “mal” (la espuma de las energías fermiónicas) es el “bien” (la espuma de las energías bosónicas) deseado, proferido, ejecutado… no únicamente a destiempo y fuera de lugar, sino, sobre todo, sin cuidar su vibración y su frecuencia. Desde la Teoría de Cuerdas, sugiero echar una mirada a la obra de Juan Martin Maldacena. Tal vez aclare el siguiente ejemplo. La vibración del violín de Anne-Sophie Mutter, tocando, por ejemplo, el Concierto para violín Op. 61 de Beethoven, nos puede llevar al mero cielo y al infierno los chirridos estridentes de una banda de black metal. Emoto Masaru, Los mensajes del agua,  ha fotografiado estas vibraciones, congelando gotas de agua, afectadas por distintos tipos de vibraciones.

Temporada Uno

Primera parte

Diagramas: un pantallazo general

He elegido trabajar con la herramienta del Diagrama que, ahora, podríamos traducir por diseño, croquis, mapa, esquema, bosquejo…por su sabor vegetal, campestre: por lo que Hildegard von Bingen llamaría su viriditas. En efecto, proviene del vocablo latino gramen graminis que significa, hierba, pasto, césped: gramínea, justamente. Ahora bien, un diagrama es una suerte de dibujo geométrico que focaliza, lleva la atención del interlocutor al esqueleto mismo del corpus conceptual que se quiere comunicar y que, de por sí, suele ser abstracto y complicado, es decir, de muchos pliegues que se co-implican mutuamente.

Hay muchos tipos de diagramas; este es más como un diagrama de flujos que visibiliza los diferentes pasos y travesías de un proceso complejo y multidimensional. Digámoslo, en fijo: un mapa que trata de mostrar por dónde fluye el Chi, perceptible en el ancho de banda de nuestra conciencia, una vez que nos hemos percatado que, bien mirado, todo habla de lo mismo y del mismo modo: de patrones: patterns y programaciones. Los énfasis son los que varían.

Mis diagramas

Voy a pensar-meditar-orar-contemplar-jugar con dos diseños que he heredado culturalmente. Uno proviene de mi lado paterno, sefardí: el Árbol sefirótico; el otro proviene de mi lado materno, sefardí-puquina: el Diagrama Coricancha[1].

Del lado paterno

El Árbol sefirótico es un diagrama universal, para pensar-conectar-comprender, que se lo puede encontrar por doquier, debido a su formato de origen neuronal y que emerge del inconsciente colectivo. El más antiguo que conozco se encuentra ya en Sumer (abajo, a la izquierda), y se lo ha encontrado también en la Cueva de los Tayos, en la Cordillera del Cóndor, pero desconozco un texto que lo explicite y revele sus usos. Los dispositivos, en manos de los dos tecnócratas, insinúan un uso tecnológico o administrativo. Sospecho ello, porque yo lo he usado así, en el diseño operativo de la Planificación participativa, del proceso de descentralización boliviano[2]. El Árbol de la vida, de la derecha, es egipcio y explicita la polaridad masculino-femenino y el tercero incluido del centro. Es más, de índole mistagógica, me parece.

A mi llega, el Etz Jaim, עץ חיים, por transmisión familiar, de tipo oral. Mi abuelo Samuel me mostró, en su lecho de muerte, el diagrama de Safed, debido a Jaim Vital y, junto a él, me enseñó, también otros diagramas, ya en simbiosis con la Chakana o uno más naturalista de tipo republicano[3]. Eso, por un lado.

En la tradición occidental, se han privilegiado tres usos, sobre todo. Uno bien androcrático y naturalista, abajo a la izquierda. Otro más místico: el árbol invertido, al centro y, a la izquierda, un uso más simbólico: inserto en la llamada Flor de la Vida, una figura geométrica, encontrada no sólo en el mediterráneo oriental, sino incluso en el extremo Oriente. Nada excepcional: corresponde, en efecto, a la geometría fractal. Nosotros somos geometría fractal viva. Se trata, pues, de proyecciones estético-simbólicas de nuestra mente/cerebro/estómago, para encajar el mundo que nos rodea.

 

Ahora bien, como el modelo matemático de la creación es de tipo binario, también existe un Árbol de la muerte que es el opuesto complementario del Árbol de la vida que enfatiza las energías fermiónicas, las energías fuertes y densas de la fragmentación. Los equivalentes de las Sefirot son llamados Qlifot, y provienen de la palabra קליפות que significa piel, cáscara: envoltorio, connotando densidad material, en oposición complementaria a las energías sutiles de las Sefirot. El singular de esta palabra es: קליפה, Qlifá. Los Qlifot son los siguientes. Jaigidel, Satariel, Gamjikot, Golajab, Tagirion, A’arab Zaraq, Samael, Gamaliel, y Nehemot. Véase el Diagrama monoteísta, más adelante.

Según el Zohar, las qlifot pertenecen al cuarto mundo o Olam Ha-Assiah, el mundo de la Acción, el cual corresponde al mundo material y emergen de los elementos densos de la columna izquierda. La primera significa caos; la segunda ausencia de forma; la tercera menta oscuridad. Los siete siguientes qlifot representan las energías bajas y densas que la tradición europea ha calificado de vicios humanos o pecados capitales. 

Una versión diferente del Zohar, describe a las qlifot como el resultado de una separación o bifurcación en el acto mismo de la Creación, de modo tal que, del En Sof, habría salido una Emanación de izquierda, las qlifot, justamente, y una Emanación de derecha, las sefirot. Baltasar de Salas, ¿1550-1625?, habla de las energías de la Mano derecha y de la Mano izquierda.[4]

Una versión jasídica, en cambio, sostiene una interpretación, de cuño más bien  holonómico: cada sefirá contiene una qlifá dentro de sí misma, al modo como el taoísmo describe las energías Yin y Yang, abajo a la derecha, y los andinos el Yanantinkuy, abajo a la izquierda: todo contiene a su opuesto dentro de sí mismo. Me gusta más esta interpretación.

De lado materno

Por el otro lado, el Diagrama del Coricancha es de la misma índole y se lo debemos a Dom João de Santa Cruz Pachacuti. Este esquema mental, Denkmodell, es muy común en los Andes, como se nota en los tres ejemplos que traigo a colación: a la izquierda, Dom João (que guiña a la Virgen Cerro de Potosí) como Tercero incluido entre las dos columnas de Boaz y Jaquin; al centro, el clásico diagrama y, más femeninamente, a la derecha, en la imagen mariana, editada en los Comentarios Reales del Inca Garcilazo de la Vega.

 

Como herramienta semiótica para pensar, planificar, ordenar, ejemplificar… sirvan estos tres ejemplos más. Uno, debido al sefardí marrano Juan Peres Bocanegra, que lo utilizó para visibilizar el sistema de parentesco inca, a la izquierda; el segundo, en diseño urbano, para comprender el mapa arquitectónico de Teotihuacan; el tercero, la gran piedra labrada de Samaipata: el Fuerte, en verdad, un yesódico palimpsesto lítico, también camufla un diagrama de este corte que enfatiza los vórtices, que la tradición hinduista llama chakras que se ubican en la columna central del diagrama. Da qué pensar que, en el valle de Mairana, al pie del Fuerte, se halle una Pirámide circular, amazónicamente f

emenina. De momento, mera conjetura.

Recapitulando

Estos son, pues, los dos tipos de diagramas que son mi herencia simbólico-intelectual y, ahora también, emocional, como Marrano andino.

Resumiendo: Uno de corte monoteísta y antropomorfo, de factura piramidal político-monárquica. El otro de diseño animista y biocéntrico, de factura político-diárquica.

Bien. He separado ambos diagramas, pues los he recibido por separado. Primer paso de la intelección es la distinción. El segundo paso es unir lo separado: la comprensión. Para ello, retomo el modelo taoísta del Yin y Yang: todo contiene a su contrario, dentro de sí mismo.

Cabe decir: El Monoteísmo contiene al animismo y el Animismo al monoteísmo, como formas mentales: software. Me desmarco, pues, de conceptos monistas como sincretismo, mestizaje, hibridismo y de sus corolarios que empiezan con el prefijo des-: De-construction, des-patriarcalización, des-colonización[5]… Al respecto, me adscribo a un enfoque cuántico[6]: actualización, potencialización, masa crítica, efecto observador …

Solo existe una Humanidad que es el Tercero incluido de la polaridad onda/partícula, en el nivel humano. Este λόγος σπερματικὸς, es preciso tenerlo presente, ante la tentación monisto-maniquea de decidir, entre: afirmar lo propio y negar lo otro, ora a través del etnocidio racista, ora del ninguneo jailón. Esta forma de pensar: Denkform, sólo puede emerger cuando el Mundo ya ha sido totalmente cosificado, convertido en objeto inerte, fetichizado en mercancía: en un stahlhartes Gehäuse,mediante la racionalización y secularización del mundo[7]. A esto apunta el bíblico Dominar la Tierra que es expoliar la naturaleza y explotar al hombre. Sólo podemos decir: ¡Objetivo cumplido!. Pero ¡Qué desolación!

Para tener el cuadro completo, empero, es preciso recordar el equivalente animista que es saberse parte de la biosfera: Pachamama, no un ente separado de la Madre Tierra, el Padre Sol, las estrellas… Es saber Criar la vida, cultivar la biosfera, animar: que todo viva, se despliegue, se transforme.

Todos, empero, tenemos la Potentia de ambas energías bosónicas y fermiónicas. Todos, también, podemos Actualizar ambas energías. Todos debemos dosificar ambas energías de modo que todos podamos vivir bien y también vivir sabroso.

Vislumbrar, sentir, resonar ante esta posibilidad, justamente, les quiere invitar este Diagrama Marrano.

El Diagrama monoteísta revisitado

En esta relectura, doy por conocidas las versiones estándar de la Qabbalah[1] que acepto totalmente. Por mor de la claridad, sin embargo, y para ir, pari pasu, con los Diagramas, seré simple, directo e iré a lo nuevo que quiero aportar a la consideración del lector. Es inevitable que me salga de la zona habitual de confort hermenéutico y, en el intento, desportille porcelana china[2]. Me disculpo con antelación.

Como estamos hablando del Árbol de la Vida no puedo evitar no tener presente el Jardín del Edén, el Pardès que, como se sabe, es un acróstico: PaRDeS, que encierra cuatro formas de lectura. Pshat, sentido literal, Remes pistas, alusiones, Derash explicación, Sod nivel oculto del texto. Yo me moveré por los cuatro niveles, lo cual no es, académicamente, recomendable, pero, ética e intelectualmente, necesario. Hay que interconectar todo lo que se pueda, para ser y sentirse libre y proactivo.

Es cierto que la literatura al respecto es abrumadora, pero la tendencia hermenéutica, común a casi todas ellas, es de índole monárquico piramidal. Mi sensibilidad ya no digiere bien el simbolismo monárquico: Keter: la Corona del Rey: en lo más alto de la pirámide de poder y en la polaridad opuesta: Maljut: el Reino: la base política de la Pirámide. En medio: todos los dispositivos y mecanismos de un aparato burocrático que intermedia y administra las energías de la base, empujándolas, mediante tasas sacramentales de interés, hacia el vértice invisible de la Pirámide. Este, cierto, es el mapa de la Forma Templo/Estado, donde las energías fermiónicas, patriarcales, hacen masa crítica. En este diseño antropocéntrico y andocrático, la Natura no aparece y la base de la pirámide es una suerte de granja humana, Salvador Freixedo, que produce la energía que alimenta un sistema arcóntico de control emocional alimentado por el Miedo[3]. Este enfoque estándar, como dicen los españoles, ya no es de recibo, a día de hoy. Tan es así, que estamos observando, en cámara lenta, como se desmorona el patriarcado y cómo intenta volverse a reconstituir mediante el Reset transhumanista[4].

Para metabolizar y trascender esta crisis de civilización, sugiero volver a leer el Árbol de la Vida, desde una perspectiva cuántica. Es, en efecto, un diseño diárquico, (no monárquico) de Tercero incluido (no de Tercero excluido), donde la polaridad: masculino/femenino: dar/recibir, se expresan en las columnas de Jojmá y Biná y el Tercero incluido, de esa complementariedad de opuestos, es lo que podríamos llamar, con Moshé ben Maimón ha Sefardí, el Camino del Medio: el equilibrio, circunstancial y contextual, de ambas energías: bosónicas y fermiónicas. En este diseño, empero, hasta ahora, la natura, si aparece, es como mero decorado (piénsese en el Cantar de los Cantares) o, en palabras de Teresa de Cartagena, como Admiraçión operum Dey. Pero, no más. Como es de todos conocido, esta propuesta alumbrada, además, no ha hecho masa crítica[5]. Hay que darle un hervor más.

Ahora bien, este ensayo no se inscribe en la tradición hermenéutica que exprime la lengua hebrea, a través de distintas técnicas de lectura, para suscitar sentido y significación. Es tan inagotable y fascinante esta tecnología de lectura e interpretación que, como la vida es corta, uno no puede salir del embrujo de su encierro; un encierro, por cierto, básicamente antropocéntrico y androcrático. No renuncio, empero, a esta tradición, mas me gustaría abrirla y complementarla, con un tomarse en serio la naturaleza, lo femenino y la economía de reciprocidad; con otras palabras: la Alteridad que, en los Andes y la Amazonia, es el Animismo[6]. A todo lo cual, por cierto, el Papa Francisco se ha acercado grandemente con la Laudatio si´ y Querida Amazonia.[7]

Más concretamente, todo esto se condensa y concentra en las 10 Sefirotas[8] cuya enjundia es tal que nos deja paralizados de asombro y maravilla, pero, no por ello, deja de exhalar un aroma de tiempos ya lejanos a los que, una sensibilidad como la mía, le cuesta alinear el paso. Dándole muchas vueltas (véase mí, Pasos hacia una Biosofia del Vivir Bien) me ha parecido bien renombrarlas, provisionalmente, desde el sistema metafórico de las Inteligencias múltiples de Howard Gardner que, por cierto, ya Athanasius Kircher, 1602-1680, usara en su célebre diagrama del Árbol sefirótico:

Estas Inteligencias son una suerte de potencialidades neurológicas que se activan para procesar información, trabajar emociones, afilar intenciones: aclararse en este mundo, para vivir bien, y que conforman una red (los 32 Senderos) de Inteligencias/Sefirotas, autónomas e interrelacionadas, como se expresan en el Diagrama cabalístico, justamente.

 Así, a Keter traduzco como Inteligencia espiritual, a Daat como Inteligencia racional, a Tiferet como Inteligencia estética, a Yesod como Inteligencia emocional y a Maljut como Inteligencia ecológica[9].

Función Partícula: Fermión Événement: e                 Columna masculina  DarFotón Ti: Tiers inclus Andrógino CompartirFunción Onda: Bosón        Non-événemet: no-e    Columna femenina Recibir
Biná                       Entendimiento                   SatarielKeter Inteligencia espiritual TamielJojmá             Sabiduría           Jaigidel
Gevurá                           Severidad                             GolabDaat                        Inteligencia racionalJesed         Misericordia   Gamjikot
Hod                                               Instante esplendoroso             SamaelTiferet Inteligencia estética TogaririnNetzaj             Eternidad tenebrosa        Harab Serapel
 Yesod Inteligencia emocional Gamaliel 
 Maljut Inteligencia ecológica Jardín del Edén Nehemot 

En esta lectura, cada sefirota contiene a su contraria, pero minimizada. Así Jojmá contiene a Biná y viceversa. Jesed a Guevurá, Netzaj a Hod. Lo masculino, lo femenino y al revés. También cada Sefirá contiene, como un fractal, la totalidad del Árbol. De suerte que se podría explicitar todo el Árbol demorándose, complejamente, en un solo Sefirot[10]. Véase a continuación un fragmento: la sefirá de Biná, del Diagrama Kircher

También consigno a los ángeles fermiónicos Satariel, Tamiel, Gamaliel…para que conste y se tenga el cuadro: el claroscuro, completo.

¿Será que la frondosidad létrica del Árbol sefirótico impide ver la Gestalt mínima; la lógica de lo contradictorio, que la organiza, y, sobre todo, el Tercero incluido que emana, como de por sí, de la complementariedad de opuestos?

Resumiendo, mi Abstract sería el siguiente

  El Árbol de la Vida es un mapa que intenta hacer visibles: cartografiar, las energías del universo, que, ahora, sabemos, podemos llamarlas Onda-Partícula. Estas energías, la tradición las empaqueta como Atributos, Emanaciones o Palabras de la divinidad, desde una imagen del mundo antropocéntrica y, esencialmente, patriarcal y vertical. Los cabalistas (con todos mis respetos y gran amor y admiración) no parecen tener consciencia del sesgo unilateral de sus interpretaciones, a pesar de que tienen la clave de la Paridad. Disculpen el atrevimiento. Se dice, no por gusto, que la ignorancia es atrevida. De Keter para arriba: En Sof… es el dominio del Uno: el Vacío grávido; sobre el que hay que callarse radicalmente, para no convertirlo, inevitablemente, en nuestro espacio-tiempo, en un Objeto: un Super-Objeto (que manipulan obscenamente las religiones[11] institucionales). Sólo el silencio, una quietud dexada, aplica en este nivel. De Keter para abajo, es el campo de la Paridad que se expresa muy bien en las dos columnas polares y en la columna del centro, que suscita, evenencialmente, al Tercero incluido de ambas polaridades. Hasta donde llego a entender, los cabalistas no exprimen lo jugoso de este dispositivo lógico que es, en realidad, el pertinente[12]. En vez de la Paridad (Yanantin, Pacha) han suscitado el principio de Dualidad, maniqueo, y en lugar del Tercer incluido, la Columna del centro, han elegido el Tercero excluido. En lugar del Principio contradictorio, activan el Principio de Identidad. Por lo menos, eso, es lo que hace masa crítica, hermenéutica y políticamente. El Diagrama es muy claro, en realidad: se articula en base a tres Principios verticales. La columna de la derecha representa la energía masculina como principio fecundante. Es la energía del Dar. La columna de la izquierda representa la fuerza femenina como principio creador. Es la energía del Recibir. La columna del medio es el dispositivo mediante el cual todas las energías del Árbol se equilibran al complementarse. Esta Columna expresa el equilibrio y la complementariedad entre las polaridades energéticas básicas de lo que se atribuye a la divinidad. En código energético, es la estructura del Tinku andino, solo que no a lo divino (Juan de la Cruz). Este enfoque vertical se complementa con un enfoque horizontal, compuesto por tres Campos mórficos. El primero es de índole intelectual: Keter, Jojmá y Biná. El segundo es emocional y está representado por las seis Sefirot siguientes:  Jesed, Gevurá, Tiferet, Netzaj, Hod y Yesod. El tercer Campo es de índole ecológica y pertenece al Reino de la materia:  Maljut. La inteligencia planetaria.

Seguramente, como en tantos otros casos, con estos ejercicios siempre se pierde algo (o mucho) y también se gana algo (o mucho).

El Diagrama animista revisitado

Este diagrama se lo debemos al Cristiano nuevo y Marrano andino Joan Santa Cruz Pachakutec[13].

Nos las habemos con un diagrama no solo biocéntrico sino también cosmogónico, donde las referencias estelares ponen de manifiesto una comprensión exopolítica del universo percibido. No solo percibido, sino también interactivo, como muestra ese inmenso Libro de arena que son las Pampas de Nazca e, incluso, de convivencia, como sugieren los cráneos alargados de Paracas y las momias de seres tridáctilos del desierto de Ica y Arequipa. Se trataba, realmente, de una offene y plural Gesellschaft exopolítica, avant la lettre.

Función Partícula: Fermión Événement: e                 Columna masculina Aran              DarFotón Ti: Tiers inclus   Taypi Compartir / AyniFunción Onda: Bosón        Non-événemet: no-e    Columna femenina Urin Recibir
Sol  Cruz del SurLuna
Lucero matutino  Wirakocha: ÓvaloLucero vespertino
Verano  ChakanaInvierno
Tierra  JaqiAgua
Biodiversidad  Cultivos y DespensaÁrbol y Ancestros

En el vértice homeomórfico de Keter, Don Joan coloca el ideograma de la cruz: el cruce de la dimensión vertical, trascendente, y la dimensión horizontal, inmanente. En el eje vertical, que separa / conecta la izquierda y la derecha, vemos por encima un Óvalo vacío con la significativa inscripción: Wiraqocha Pachayachactiq. Wira: energía, calor, fuego; Qocha: fluidez, humedad, agua; Wiraqocha: energía fluida; fuegoagua. Pa: dos; Cha: energía primordial; Pacha: complementariedad de las dos energías primordiales antagónicas: tiempo / espacio; Ya: misterio, oculto, desconocido; Cha: energía: Yachay: enseñar la energía de lo desconocido. Por tanto, Wiraqocha Pachayachactiq vendría a significar algo así como: “La enseñanza de la complementariedad de opuestos (agua y fuego) a través de la energía fluida del espacio-tiempo”. Wiraqocha puede leerse también como el andrógino: macho-hembra: fuego-agua.

Por debajo de la Chakana central se encuentra la pareja humana: el qhari, varón, a la izquierda y la warmi, mujer, a la derecha; pero como están mirando al espectador, el lugar cósmico de lo masculino es la derecha, paña, y de lo femenino la izquierda, lloq´e. Al lado del Óvalo Wiraqocha aparecen Inti, el sol, a la derecha, y Killa, la luna, a la izquierda, correspondiendo con el varón y la mujer respectivamente.

Debajo del Ovalo, hay otra Chakana, pero, esta vez, orientada horizontal y verticalmente, con cinco estrellas, en el cruce de las líneas horizontales y verticales y en las puntas de los cuatro extremos. El comentario de Yamqui: “llamado orcorara quiere decir tres estrellas todas yguales”, da a entender la gran importancia de la Cruz del sur en especial y de la cruz en general como un símbolo extraordinario y adecuado de la relacionalidad, por tanto, de la correspondencia y la complementariedad y, a fortiori, de la reciprocidad.

Derecha

Vayamos a la derecha, de arriba hacia abajo: Inti, el sol, masculino, señor del día. Debajo: dos constelaciones astronómicas: a la izquierda una qolqa de estrellas menores; a la derecha, una sola estrella llamada ch´aska. Debajo de estas dos constelaciones estelares, Qoyllur o lucero del alba, abuelo. Debajo de estos fenómenos astronómicos aparecen los fenómenos metereológicos: a la derecha, Illapa, el rayo; a su izquierda: K´uychi, el arco iris. Debajo de estos dos fenómenos metereológicos, al lado derecho de la pareja y dentro de un círculo, la Mama pacha, de la que sale Mayu, el rio. Debajo de la Mama pacha, Yamqui ha dibujado una serie de hoyos: las paqarinas, los lugares de donde sale la vida.

Izquierda

A la izquierda, de arriba hacia abajo: Killa, la luna, lo femenino, la señora de la noche. Debajo de ella, hacia el centro, una estrella sin nombre; probablemente venus vespertina. A su lado, hacia fuera, Poqoy phuy; poqoy significa “época de lluvia” y phuyu significa “nube”: fenómenos metereológicos de naturaleza femenina. Debajo de este símbolo metereológico, al lado izquierdo de la gran Chakana, aparece un felino, probablemente como pars pro toto para referirse al reino animal. Debajo del animal aparece una especie de gota gigantesca, Mama qocha, madre mar. Mas abajo, al lado de los andenes, se aprecia un arbol, Mallki: probablemente también pars pro toto para el reino vegetal. He aquí, pues, los significantes y sus mutuas relaciones.

El encuentro de lo vertical y horizontal

La línea vertical indica la polaridad entre lo grande, makron, y lo pequeño, mikron. Es la oposición relacional de la Correspondencia: “Así como arriba, abajo”. La línea horizontal indica la polaridad entre lo femenino y lo masculino. Es la oposición relacional de la Complementariedad.

El espacio por encima de la línea horizontal es la región llamada hanaq / alax pacha, tiempo-espacio superior, y el espacio por debajo de esta línea es kay / aka pacha, el tiempo-espacio de aquí y ahora.

Resumiendo, mi Abstract sería el siguiente

  Los amerindios andinos perciben el universo y su “sociedad” compuestos por organismos complementarios, pero opuestos: lo masculino y lo femenino, lo alto y lo bajo, lo maduro y lo juvenil, lo nuevo y lo viejo, lo frio y lo cálido… Todo, además, tiene sexo: los dioses, el paisaje, las cosas, así como una ubicación en los ejes arriba / abajo, derecha / izquierda. Entre los pares hay equivalencias, no igualdad: lo masculino tiende a ser asimilado a lo alto y a lo frío; lo femenino a lo bajo y a lo cálido; lo juvenil a lo nuevo, a lo salvaje y a la emergencia hacia arriba; lo adulto al orden, la cultura y a lo alto que con la muerte descenderá. Entre cada término de un par hay complementariedad, tensión, competencia y relaciones asimétricas. Cada uno tiene sus propias cualidades que se complementan pero que se oponen con los de su par. Todos: los hombres, los dioses, la naturaleza… compiten, se provocan, juegan, ganan, pierden. Siempre hay alguien que afirma cierta supremacía coyuntural sobre el otro. Esta asimetría es el dínamo del sistema. La identidad entre masculino y femenino, no cabe en esta escuela de pensamiento. Ellos han desarrollado un sofisticado sistema que Ina Rösing ha llamado los diez géneros de Amarete[14], según la cual cada persona está animada por ambas energías al interior de sí misma. Ambas energías: lo masculino y lo femenino, nos habitan a todos y todos podemos actualizar la energía que convenga según las circunstancias, sobre la base de una suerte de estabilización, que hace masa crítica y nos permite hablar de varones y hembras. Así, pues, la dinámica de la civilización amerindia está basada en la emulación entre pares opuestos que se perciben como complementarios, pero desiguales[15].  

El Diagrama Marrano: mi sugerencia

Este diseño nos permite pensar las conexiones, los vínculos, las relaciones; no sólo los significantes: los sustantivos abstractos. Nos facilita pensar integral y complejamente e, incluso, multidimensionalmente[16]. El mínimum de la integralidad es el tres y ello se explicita en las tres columnas del diagrama sefirótico, que muestro más abajo. Tal vez el diagrama más explícito sea el del centro. La columna de la izquierda (desde nuestra mirada; derecha desde la del otro) señala el flujo hacia abajo. La columna de la derecha, hacia arriba. La columna central muestra el encuentro de ambas: la complementariedad de opuestos. No por casualidad el מָגֵן דָּוִד, Magen David[17].

El software ontológico de la tradición occidental considera esta tercera columna como una tercera entidad que, cosifica, como síntesis que, a su vez, se convierte en tesis de una nueva serie. Grave error de los Jóvenes hegelianos que esclerotizaría su deriva marxista[18]. Desde una perspectiva más semita y más andina, es decir, energética, esta tercera columna es de tipo cuántico. Existe evenencialmente, como un Ereignis, como un milagro, cuando se produce la complementariedad de las dos columnas antagónicas. Si no hay complementariedad de opuestos no hay Tercero incluido.

Dicho esto, voy a dar un nuevo hervor a este milenario y universal simbolismo que nos es especialmente caro a los sefardíes marranos: expresa, en efecto, nuestra, dizque, “anomalía spinozista”: Gabriel Albiac [19]. ¡A mucho honor, caramba! La Anomalía, si se quiere usar ese concepto, es el Monismo y el Dualismo o el Binarismo como se está empezando a decir ahora.

El meollo de mis tres columnas es el siguiente:

Función Partícula: Fermión Événement: e                 Energía masculina               Dar Biná Don Quijote de la Mancha InspirarFotón Ti: Tiers inclus Orgón: energías Queer Compartir Keter Miguel de Cervantes RespirarFunción Onda: Bosón        Non-événemet: no-e    Energía femenina Recibir Jojmá Sancho Panza Expirar

Este esquema lo encontramos en la física cuántica: un fotón está compuesto por la energía ondulatoria y la energía corpuscular. Como haces de energía se les conoce como Bosones y Fermiones.

También desde el punto de vista lógico, lo volvemos a encontrar en la formalización que lleva a cabo Stéphane Lupasco para modular lógicamente los aportes de la mecánica cuántica: Événement = e, Tiers inclus = Ti, non-e = Non-événement.

Voy a juntar lo que he aprendido hasta ahora, para mostrar la universalidad de este diseño.

eTinon-e
Fermión Partícula sujeta al Principio de Exclusión de PauliSu complementariedad hace posible la masa-energíaBosón Vector de atracción gravitacional electro magnética
Genes Codifican secuencialmenteConforman la CélulaProteínas Interactúan simultáneamente
Catabolismo Descompone y desintegraAsimila y recomponeAnabolismo Compone e integra
Macho Spin ad extra: expulsa los espermatozoidesProgenitan al hijo/aHembra  Spin ad intra: los recibe en el óvulo
Emociones competitivas Gen egoístaCampo emocional mamíferoEmociones colaborativas Gen altruista
SacrificioCulturaHierogamia
Hemisferio neural izquierdo analítico, temporalPensamientoHemisferio neural derecho sintético, espacial
Sintagma secuencial por contigüidadLenguajeParadigma simultáneo por analogía
MetonimiaDiscursoMetáfora
Diabolein DisjunciónLo simbólicoSymballein Conjunción
YangTaoYin

De una manera más antropomorfa ha sido entendido también como energía masculina, energía femenina y energía andrógina o queer; o animus, anima e individuación, como su tercero incluido, en el caso de C.G. Jung.

Un lapsus muy notable y significativo de la tradición hermenéutica cabalista ha sido minimizar la lógica del don que enfatiza el dar-recibir-devolver. Qabbalah deriva del verbo lekabel que significa, justamente, recibir; no acumular. ​Recibir (lo femenino) implica dar (lo masculino); dar y recibir, dan lugar al compartir, la reciprocidad, como su tercero incluido. Esta es la propuesta cabalista, a la que hay que volver en Economía[20]. No niega el capitalismo: lo relativiza; no niega la reciprocidad: la relativiza; es decir, las inter-relaciona.

Sin esta operación, el Transhumanismo hiper tecnológico, basado en el capitalismo financiero digitalizado, se va a seguir imponiendo sobre la otra opción, el Cuidado de la Casa común que, por cierto, no acaba de desprenderse del economicismo desarrollista de izquierdas de la teología de la liberación y no acaba de entender la lógica del don y la reciprocidad. De ahí su énfasis en los “Pobres”: el “Grito de los pobres de la tierra”. ¿No se dan cuenta, por ventura, que es una manera de perpetuar la hegemonía del Capitalismo patriarcal y ecocida? No hay que negar las energías fermiónicas del Capitalismo; hay que relativizarlas: relacionarlas, con las energías bosónicas de la Reciprocidad: del Ayni. Esta es la salida o, mejor dicho, la entrada a la nueva Era que está en dolores de parto.

He aquí mi propuesta:

Función Partícula: Fermión Événement: e Energía masculina Dar Don Quijote de la ManchaFotón Tiers inclus: Ti Orgón, energías Queer Compartir Miguel de CervantesFunción Onda: Bosón Non événement: no-e Energía femenina Recibir Sancho Panza
Sol Biná: EntendimientoCruz del Sur Keter: Inteligencia espiritualLuna Jojmá: Sabiduría
Lucero matutino Gevurá: SeveridadWiracocha: Ovalo Daat: Inteligencia racionalLucero vespertino Jesed: Misericordia
Verano Hod: Instante esplendorosoChakana Tiferet: Inteligencia estéticaInvierno Netzaj: eternidad tenebrosa
Tierra  Adamah, אֲדָמָה, Jaqi Yesod: Inteligencia emocionalAgua Neblina que se eleva, אֶרֶץ,
Biodiversidad “Hierba verde”:  דֶּשֶׁא – deshé. Arbol del conocimientoCultivos y Despensa Maljut: Inteligencia ecológica Shejina / Gaia / PachamamaArbol y Ancestros Arbol de la vida

Sobre el Mapa cuántico, resalto en verde el Diagrama andino; en amarillo, el diagrama sefardí y en azul los equivalentes homeomórficos que salen en la Torah, pero que no han sido recogidos en el Árbol sefirótico.

Escolio

Los mapas y diagramas se dibujan en dos dimensiones y son estáticos. Congelados, ayudan a entender la realidad que es dinámica y sobre todo energética. Marea. Imaginemos que las sefirotas son vórtices de energía y que el Diagrama es un Toroide que hace circular las energías masculinas y femeninas, levógiras y dextrógiras, sistólicas y diastólicas…por el centro de la columna del medio, donde se ubican los chakras de nuestro cuerpo que, a su vez, son un fractal de dimensiones que se despliegan hacia lo micro y hacia lo macro… infinitamente.

La energía es atraída hacia el punto cero de implosión donde se produce la máxima densidad y se manifiesta la materia (la columna del centro), después esa energía se va dispersando (las columnas de la derecha y la izquierda) y vuelve a ser recogida por el flujo toroidal que la vuelve a reintroducir en el sistema.

Este flujo primordial está presente en el universo en todas las escalas. Sabemos que las galaxias giran sobre un agujero negro que determina el centro del toroide, el punto de máxima implosión donde se manifiesta el plano con todas las estrellas y planetas. Los sistemas solares, la Tierra, el cuerpo humano, el corazón, los más minúsculos microorganismos, los átomos… participan del mismo principio y organizan sus energías mediante este vórtice que empuja la energía hacia dentro del toroide, la proyecta hacia afuera y la recupera de nuevo por su perímetro exterior.

Esta, pues, sería una versión dinámico energética: toroidal, del Diagrama sefirótico. Dicho esto, empero, regreso nomás al mapa estático, tanto por razones didácticas, como por mis propias limitaciones intelectuales.

Hasta aquí, el despliegue sinóptico de mis cartas.

Segunda Parte

Empezamos con lo que Fray Luis de León hubiera llamado Explanaciones y Fray Juan de la Cruz Declaraciones.  Comienzo a subir la Escala de Jacob, desde abajo.

Función Partícula: Fermión Événement: e Energía masculina Dar Don Quijote de la Mancha InspirarFotón Tiers inclus: Ti Orgón, energías Queer Compartir Miguel de Cervantes RespirarFunción Onda: Bosón Non événement: no-e Energía femenina Recibir Sancho Panza Expirar
Biodiversidad “Hierba verde”:  דֶּשֶׁא – deshé. Arbol del conocimientoCultivos y Despensa Maljut: Inteligencia ecológica Shejina / Gaia / PachamamaArbol y Ancestros Arbol de la vida

Maljut-Shejiná-Gaia-Pachamama

Inteligencia ecológica / Inteligencia planetaria

La Sefirá de Maljut, tradicionalmente traducida como Reino, ocupa el lugar más bajo: el de la materia, en el Mundo de la Acción, Olam Asiyah, עולם עשיה; el dominio de lo político: el manejo del Poder abstracto, mediado angélicamente: tecnocracias administrativas, a través de una forma piramidal, en cuyo vértice se encuentra Keter: la Corona del Rey. La Forma Templo, primero y, después la Forma Estado. Este es el quantum conceptual: Keter-Maljut.

En el Diagrama del Koricancha se encuentran los cultivos, las andenerías andinas: pata y la despensa: collca, la seguridad alimentaria: cori-cancha, como lo básico y fundamental del cuidado de la casa: uaçi. El texto del croquis dice: collcan-pata / y la casa estaba todo afixado / con plancha de oro llamado cori-cancha uaçi.[21]. La Forma Campo.

Repárese la distinción. Maljut: más político administrativo; la naturaleza ya es mera externalidad; no está ni en el vocabulario, ni en la pantalla. El otro más tecnológico y orgánico: agro-ecológico; es un diseño centrado en el manejo ritual de las energías de la chacra: microcosmos del universo. Es un modelo holoarquico.

He aquí los opuestos que tenemos que concertar.

Del lado de Maljut, aparece, de modo subordinado y bastante difuminada, la Shejinah[22]; probablemente, relicto del sustrato matriarcal semita que se rehúsa a desaparecer. No hace masa crítica. El enfoque de Cohen de Herrera es muy ejemplar al respecto. Lo cito más adelante.

En los Andes, como no existe esa represión simbólica y emocional hacia lo femenino, aparece como Pachamama, que se traduce, usualmente, por Madre Tierra. Arroja más luces, empero, si la vertemos al castellano, exprimiendo los significados de sus Sílabas significativas. Significaría algo así. Pa significa dos, par, duo, bis; cha significa energía; más exactamente: las energías del universo que llegan a nosotros. La sílaba ma significa uno, primero, principio, con connotaciones femeninas (a diferencia del Uno semita que tiene claramente connotaciones masculinas); la duplicación ma ma equivaldría, homeomórficamente, a un sustantivo castellano; por tanto, podemos verterlo como Unidad. Así, pues, nuestra traducción vendría a decir algo así como lo que sigue. La unidad (femenina: otra connotación de ma/ma) del todo se expresa maternalmente como la complementariedad de las dos energías opuestas: lo masculino y lo femenino, cuyo Tercero incluido, es un organismo vivo (no un ser o ente) del cual somos parte… un instante[23].

A finales del siglo XX, James E. Lovelock define a la Tierra, a la Biosfera, como Gaia “porque se presenta como una entidad compleja que abarca la atmósfera, los océanos y los suelos; en su totalidad, estos elementos constituyen un sistema cibernético o de realimentación que proporciona un medio físico y químico óptimo para la vida en este planeta”: Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Ediciones Orbis, 1985.

Algunos ejemplos

Esta propuesta, sin embargo, no es nueva; está diseminada en ambas tradiciones. Traigo algunos ejemplos para ilustrar ello.

El Primer ejemplo proviene de la sección 84 del Libro de Bahir, que nos ofrece la dinámica integral del Árbol cósmico y la Shejiná:

¿Y qué es [este] «árbol» del que has hablado? Le dijo: todos los poderes de Dios están (dispuestos) en estratos, y ellos son como un árbol: al igual que el árbol produce su fruto a través del agua, así, Dios a través del agua incrementa los poderes del «árbol». ¿Y cuál es el agua de Dios? Es la Sofía, hojmá, y aquello [el fruto del árbol] es el alma de los hombres justos que vuelan desde la «fuente» hasta el «gran canal» y el [el fruto] crece y se fija al «árbol». Y ¿en virtud de qué florece éste? En virtud de Israel: cuando son buenos y justos, la Shejiná habita entre ellos y, por sus obras, habitan en el seno de Dios, y Él les permite que sean fértiles y se multipliquen. Es enjundiosa la cita; pero resisto la tentación de explayarme.

El segundo ejemplo proviene de la sabiduría animista; en este caso de la conocida Carta del Gran Jefe Seattle, de la tribu de los Swamish, a Franklin Pierce, Presidente de los Estados Unidos que le hizo una oferta de compra de tierras indias. Baste este fragmento:

El Gran Jefe de Washington envió palabra de que desea comprar nuestra tierra. (…) ¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?, esta idea nos parece extraña. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, cada aguja brillante de pino, cada grano de arena de las riberas de los ríos, cada gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada claro en la arboleda y el zumbido de cada insecto son sagrados en la memoria y tradiciones de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo los recuerdos del hombre piel roja. (…). Invito a leer toda la Carta.

El tercer ejemplo es la Carta de la Tierra que expresa lo mejor de la conciencia ecológica y espiritual de la humanidad actual. Transcribo el Preámbulo y la actual comprensión de la Tierra. Igualmente invito a estudiar y hacer propia dicha propuesta.

Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. A la Tierra, nuestro hogar, le da vida una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza hacen que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, que contenga todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad de la Tierra, de su diversidad y belleza es un deber sagrado.

Abraham Cohen de Herrera, en Puerta del Cielo, Amsterdam: Biblioteca Etz Haim-Montezinos, 1675, en la Proposición XLI. De Malkut y de sus propiedades y acciones, dice lo siguiente que recapitula bien los atributos cortesanos y de intercesión que le atribuyen, tanto la cábala hebrea como la cábala cristiana del Renacimiento.

La décima y última sefirá en la bajada es Malkut, cuya propiedad como de hembra y paciente es recibir de los superiores, contener en sí lo recibido, y comunicarlo como por parto a los inferiores, que son los tres mundos: el glorioso, el angélico y el corpóreo. Es asemejada a la luna entre los celestes, y a la tierra entre los elementos. Es inclinada a rigor y justicia, mas no como Gevurá en sumo grado, y con gran intención y fuerza, sino con alguna remisión y flojamente. Está a su cargo el premiar y castigar a los que lo merecen y esto según de lo alto es instruida y encaminada. Con ella se unen todas las fuerzas de bien y mal, y todas procuran su perfección y cumplimiento, como de esposa y reina, a quien todos apetecen y sirven. En ella influyen todos los altos, y si no es por medio de ella, ninguno puede comunicar ni comunica nada a los inferiores. Ella por sí carece de todo, y por participación de los soberanos, se hinche de todo, con que produce todos los tres creados mundos, y los conserva, dirige y perfecciona

Como vemos, es urgente reformular esta sefirá y adecuarla a la mentalidad y sensibilidad actual. Hay que fatigar la Escala de Jacob. Después del encarcelamiento sanitario planetario, es de vida o muerte. Entendida como hardware podría servir Biosfera; como software, Inteligencia ecológica. Buscando el Tercero incluido de una visión político-administrativa y un sentimiento de criar y dejarse criar por la vida, no estaría mal la propuesta del Papa Francisco: Cuidado de la Casa común.

Resonancias mórficas de ambos diseños

Voy a recurrir al Diagrama sefirótico para ordenar y visibilizar los énfasis con los que deseo aportar a dar un hervor más a las lecturas confortables tradicionales. Acepto esa tradición, incluyendo sus aggiornamentos psicológicos, políticos y, últimamente, provenientes de las neurociencias[24]. Todo, muy interesante. Invito, empero, a salir de esa milenaria zona de comodidad hermenéutica en la cual el Reino, Maljut, flota como densidad umbría de materia sin prestigio, entre despachos, ujieres, menestrales e intermediarios que medran en nombre de Keter. Ni una brizna solana de pasto, ni una sonrisa de Shejiná, ni una grande mesa de mantel blanco.

Voy a mostrar los equivalentes homeomórficos (y sus sombras respectivas) que van saliendo en la columna de Maljut: Reino y Gaia: Madre Tierra. Su oposición. En la parte baja de la columna del centro voy a consignar algunos Terceros incluidos que provienen, ora del monoteísmo, como la Espiritualidad de la Creación, ora del animismo, como la noción de Criar la vida y dejarse criar por ella y una tercera que proviene del diálogo entre ambas polaridades, no, empero, en el ámbito de la sinagoga/iglesia, ni en de la academia, sino desde el sector público: Vivir Bien.

Maljut: Reino. O cómo Dominar la tierraTercero incluidoGaia: Madre Tierra. O cómo Cooperar con todo
Asiah El Mundo de la Acción. (Letargia / Slow living) Kai pacha. Mundos del aquí y ahora. (Caos de baja intensidad)
Lo Político. Forma Estado. Plutocracia.            (Deep State) Lo cosmo-político. Forma Ayllu. Democracia. (Reciprocidad negativa)
Lo Económico. Capitalismo (Esclavismo y racismo) Lo Económico. Reciprocidad (Venganza)
 Espiritualidad de la Creación. Criar la vida. Vivir Bien 
 Cuidado de la Casa Común 

Maljut: Reino

Maljut, el Reino, es el correlato de Keter, la Corona. Como vemos, el enfoque es monárquico e inevitablemente vertical. Por tanto, patriarcal, monista, androcrático y, en general, antropocéntrico. Es el meollo de la Forma Templo, que es el meollo de la Forma Estado, que llega hasta nosotros y, con la industrialización del mundo, Entgöterung der Welt, se globaliza a todo el planeta. A partir del Descubrimiento, 1492, va a la Forma Empresa, un modo privado y depredador de generar riqueza, en base a la esclavitud, con aval de la Corona, a la que retribuye con un impuesto. Ahora se le llama sector privado. Sin este dispositivo no se hubiera dado la colonización, el mercantilismo consiguiente, ni el Capitalismo hubiera dado el salto que dio. No hubiera habido Edad moderna. Esto, frecuentemente, se olvida.

En este momento, la Crisis Sanitaria es la herramienta para forzar taimadamente la culminación lógica de este modelo político: un solo Estado mundial, una sola moneda digital global y el Transhumanismo hiper tecnológico, como la culminación gloriosa del mandato bíblico de “dominar la tierra”. El triunfo piramidal del Uno en el vértice invisible de Keter: el Nuevo Orden Mundial: Maljut 2.0. El Kapitalismo es el rostro exotérico del Monoteísmo [25].

Maljut se encuentra en el Mundo de Asiah: el mundo material de la Acción. Esta visión se impone en tiempos de Najmánides, siglos XII y XIII, que logra minimizar la comprensión letárgica de la vida que floreció en las aljamas de Al-Andalus y cuyo expositor más notable fue el mismo Maimónides[26]. Se abren las espuertas a la modernidad: a la acción, a las cruzadas, a la libre iniciativa, al comercio lejano; a la sociedad vigilante (Javier Roiz). Forzados al bautismo, Dios se eclipsa y el Ego y la Razón (Francisco Sánchez de las Brozas) se disparan a la vorágine fermiónica de la Acción (Fernando de Rojas): descubrimiento, circunvalación del planeta, colonización, mercantilismo… Se siembran, frenéticamente, las semillas de la expansión infinita, la expoliación de los recursos, la explotación del otro y el Se acata, pero no se cumple. Perforamos la Ley: una perentoriedad táctica que nos castigó estratégicamente. El contrapunto sistólico: la mística bosónica marrana carmelitana y alumbrada. El Tercero incluido: la Compañía de Jesús (lado bosónico) y Roderic Llançol de Borja, alias Alejandro VI, Papa romano de 1492 a 1503 (lado fermiónico).

  Este trepidante Mundo de la Acción tiene su Yin en la Tendencia que ahora se llama Slow living y cuya importancia ya fue señalada por los estoicos, en especial Séneca, el ora et labora benedictino, la letargia sefardí en la que abunda Maimónides, que Javier Roiz recupera bajo la noción e in foro interno. Paul Lafargue, cuya obra amerita ser releída, habló del Derecho a la Pereza en pleno apogeo revolucionario. Está el dolce far niente italiano, tan alabado y recomendado por Claudio Naranjo.   Para un pantallazo, ahora, sugiero: Byung-Chul Han, Duft der Zeit: Ein philosophischer Essay zur Kunst des Verweilens.  2009; William Powers, New Slow City: Living Simply in the World’s Fastest City, 2014; Javier Medina, Tractatus oecologico-politicus  

Kai pacha: Mundos del aquí y ahora

El equivalente homeomórfico animista vendría a ser el Kai pacha que es el tercero incluido de Hanan pacha, el mundo de arriba y Uku pacha, el mundo de abajo. Con otras palabras: el mundo de las energías celestes, astrales, y el mundo de las energías genésicas no domesticadas del inframundo, se encuentran en un tinku energético y suscitan el mundo del aquí y ahora que es un Taypi, un campo de encuentro de fuerzas antagónicas. Este mundo es un fractal, de simetría espejada, de los otros mundos con los que está interconectado a través de una ritualidad, basada en una comensalidad universal. Todos se dan de comer y todos tienen hambre.

Por tanto, en este diseño, se busca el equilibrio de las fuerzas opuestas/complementarias; ambas son necesarias para la vida. Se acepta este mundo tal como es; no se busca ni corregirlo ni transformarlo. Se intenta consonar con él. Al no haber caído en la ilusión del tiempo lineal, no quieren ir a lado alguno (metas, objetivos, resultados…utopías), ni les preocupa el futuro, ni tienen nostalgia del pasado. Confían[27]. Viven el Presente que no es ni plano ni puntual, sino un rizoma caótico que se extiende hacia el ultravioleta ondulatorio y hacia el infrarojo corpuscular. No es unidimensional, en el sentido de Marcuse. De lo que se trata es criar la vida y celebrarla en la Fiesta que está ligada a solsticios y equinoccios. La Fiesta es el ecualizador multidimensional del sistema económico de la Reciprocidad.

El Yin de este diseño es, por ejemplo, el Estado Plurinacional de Bolivia que es nomás la República de Bolivia (blanca, occidental, cristiana, racista, moderna, desarrollista, extractivista, consumista…) solo que manejada y administrada, ahora, por aymaras y quechuas escolarizados, que la aceptan tal como es, formalmente, generando un régimen caótico de baja intensidad, impermeable a las nociones de reforma o revolución. Su modo de “resistencia” a Occidente, se da a través de enredar, chipar, y complejizar, hasta la parálisis, el diseño racional de la franquicia monoteísta Forma Estado, que tampoco les interesa entender[28]. Su palabra clave es: manejar.

Lo Político

La política/lo político aparece con la ciudad, Forma ciudad, como un espacio contrapuesto y separado a el campo, Forma campo, como ya se ve en el poema de Gilgamesch. En el Campo no hay política, hay Crianza de la vida: cooperación y mutualidad.  Doña Ayni. En la ciudad se produce un recorte de la realidad a lo meramente humano, a la competitividad y al Sálvese quien puede. Don Dinero. Lo demás se sub-entiende.

La Forma Estado

La metáfora androica, varonil, de lo Político tiene sus referentes teóricos más remotos en Platón que se imagina un Estado construido de la misma manera que un cuerpo humano: cabeza, pecho y vientre, vale decir: está compuesto de gobernantes, soldados y productores. Aristóteles abre la definición, caracterizando al ser humano como un animal social que sólo puede alcanzar la justicia y el bien común a través del diálogo y la deliberación[29]. Estamos -digamos- en el momento democrático de lo Político. La tradición cabalista medieval va a ampliar este modelo hacia su momento burocrático-administrativo, a través de la erección de intermediaciones angélicas, ligadas, justamente, a los distintos niveles del Árbol sefirótico: presidente, ministros, secretarios, directores, técnicos… pueblo. De Keter a Maljut: la escala de Jacob. La escolástica va a recoger estos insumos y va a reformular la noción de Estado como un corpus politicum, encargado del dominio de los cuerpos y un corpus mysticum, encargado del dominio de las almas. El Estado Vaticano (una suerte de Tercero incluido de ambas energías) es el prototipo de la Forma Estado que ha devenido en una franquicia del patriarcado monoteísta que la colonización ha impuesto, en modo secular, en el mundo entero. No calza en un cuerpo animista. De ahí los Estados fallidos del Tercer Mundo.

Las dos imágenes siguientes pueden ilustrar lo dicho. Sugiero observar, con mirada sefirótica, la carátula del libro de Thomas Hobbes, Leviatán. La forma piramidal también se insinúa por doquier.

Plutocracia

Llamemos las cosas por su nombre y hagamos balance. En Occidente el régimen político general es la Plutocracia, con breves veranos democráticos: los Gracos, Solón… En la Atenas, previa a las reformas de Solón, los hippeis, los caballeros, eran los dueños de la mayor parte de las tierras y esclavos y, por tanto, controlaban el proceso político, imponiendo medidas destinadas a excluir a las clases bajas del gobierno de la ciudad y gobernando exclusivamente para su beneficio. Sus políticas, que incluían la esclavización de ciudadanos que no pudieran pagar sus deudas, causaron una serie de crisis políticas que culminaron con las reformas de Solón, que garantizaron el voto de todos los ciudadanos, independientemente de sus ingresos, límites estrictos para la elección de magistrados e incluso que algunos cargos públicos fueran asignados de forma aleatoria entre los ciudadanos para inhibir los efectos de la plutocracia.

Aquí tenemos el arquetipo cuántico de lo Político, en modo Yin y en modo Yang. Cambiarán los nombres, los medios, los modos de producción, los actores. Hoy mismo las liturgias electorales (lo más “democrático” de nuestros sistemas políticos. “Fiesta democrática”) sólo se las puede costear el que tenga dinero (o lo que es lo mismo: acceso a él). No un peón de a pié[30].

¿Por qué lo Político, esta polaridad, se ha decantado hacia la plutocracia y no hacia la democracia? Porque se han maximizado las energías económicas del capitalismo: el dinero y la acumulación, en modo abstracto: financiero, y minimizado las energías económicas de la reciprocidad: el don.[31]: lo interactivo, concreto y local. No se habla mucho sobre esto. Es más: se ha borrado de la esfera pública y en la esfera privada hay ingeniosas interpretaciones “holly-cabalistas” de cómo, mientras más rico, más oportunidades de compartir. Mark Zuckerberg -dizque- comparte con el mundo entero su talento de programador. ¡Qué duda cabe!

La actual confusión: el Populismo (que, a su vez, puede ser de izquierdas, derechas y centro) es el resultado de no querer salir del Principio de identidad y pensar la economía y la política de modo cuántico. Las escuelas de cabalá actuales no están ofreciendo sus herramientas para facilitar superar esa gangrena. No solo eso, sino que están echando leña al fuego con la Teología/Cábala de la Prosperidad, funcional al mito del Sueño/pesadilla americano. No hay que dejarse obnubilar con las banderas falsas de peleas entre globalistas y nacionalistas. Bullshit.

Como todo tiene su envés y su revés, la Forma Estado también tiene su κράτος ἐν κράτει, o imperium in imperio o status in statu. Ahora se habla de Deep State. Nada nuevo. Se trata de la energía oscura, de la gramática parda con que se borra, corrige…lo que se ha escrito con la mano constitucional y aprobado en los Presupuestos. Es el dispositivo para hacer el trabajo oscuro. El Parlamento hace el trabajo claro. Este gobierno clandestino, a la sombra, puede operar mediante las fuerzas armadas, servicios de inteligencia, la tecnocracia pura y dura, think tanks, la banca y, sobre todo, los mass media… que operan como redes encubiertas y/o subliminales para mantener en el poder a los verdaderos amos de este lado del mundo: dinastías que vienen desde Sumer, Roma, Venecia, Amsterdam, Londres, la nobleza negra, las casas reales europeas y que dirigen, ahora, el tráfico de narcóticos, personas, órganos, armas, lavado de dinero, paraísos fiscales… La Acumulación express, al toque y a escala infinita[32]. Las energías oscuras de Maljut están representadas por Nehemot. De acuerdo al Zohar Nehemot está vinculado con Lilith, es decir, con las energías orgónicas libidinosas relacionadas con la fertilidad monstruosa, la sexualidad exacerbada y, en especial, con los niños engendrados, maltratados y consumidos molochianamente. Obviamente, este es un gran Tabú, pero no es nada remoto como muestran destapes recientes (el affaire Jeffrey Epstein, Prince Andrew, Bill Clinton…por ejemplo) que ligan servicios secretos, Jet set financiero, Hollywood y la Casa Blanca. Como botón de muestra, a lo anterior, remito al Programa de control mental de la CIA y al Testimonio de una ex esclava sexual del Deep State: Brice Taylor, Gracias a Dios por los recuerdos…Exploren en Google y sorpréndanse… Nehemot y Lilith en la Mansión Playboy (las playas del Mar Rojo) de Hugh Hefner.

Lo cosmo político / Gerencia de la Vida

Para una visión que quiere trascender el antropocentrismo, el uso de la palabra político ya no es adecuado. Su mero uso remacha la inexorabilidad de la Forma Ciudad, la Forma Dinero, la Forma Escritura: la Ley, la abstracción y las intermediaciones. Estos regalos del ingenio humano son buenos (como todo) con medida; pero he aquí que, justamente, zafados de la ciclicidad del universo, se vuelven absolutos y, ahí, está el problema. El tiempo, la historia, tienen que volver a ser pensados con el espacio; la masa con la energía. La ecuación de Einstein debe regir también el ecosistema humano. Este sería el software del Cuidado de la Casa común: como sefirá base.

Pero, he aquí que la humanidad actual ya ha empezado a entenderse en el contexto de la biosfera, la naturaleza y el cosmos. Sobre ello, obviamente, no informa, la gran Prensa de Occidente. Sigue apostando a la confusión y el miedo pandémico: cada invierno una nueva Ola, como modo de control emocional. De nosotros depende no encender la tele.

Ahora bien, esta ampliación de nuestra conciencia no se está expresando,  adecuadamente, en términos -digamos- de gerencia de la biosfera. En Occidente, en efecto, no tenemos un modelo de civilización para pensar masa y energía, tiempo y espacio de modo cuántico. Ese modelo lo tiene el Animismo que la Extirpación de idolatrías lo ha, casi, borrado de la faz de la tierra. En los Andes y la Amazonia todavía late, empero; y podemos reconstruirlo para enfrentar el reseteo del sistema-mundo del capitalismo post-pandémico, que está llevando a cabo el 1% de los más ricos y que, ahora mismo, después de la tunda emocional del Encierro sanitario, está dando los primeros pasos geoestratégicos con la guerra de Ucrania: ha abierto la Caja de Pandora; para empezar: ha soltado, al galope, a los cuatro Jinetes del Apocalipsis. La hambruna ya está mostrando sus garras…

Así, pues, podemos advertir la sensatez de re-pensar, en la sefirá de Maljut, no solo el “dominio” de la tierra y de los seres humanos, sino también el lugar “diacónico” de su cuidado. Para empezar: volver a producir alimentos, orgánicamente; conservarlos, almacenarlos y compartirlos de modo comunitario.[33]

Aquí viene a cuento, la base del Diagrama del Coricancha: Collqa pata, que alude a las tecnologías agro-sóficas andino-amazónicas de permacultura. En efecto, los Andes, lato censu, fueron cuna de una civilización hidráulica que, por un lado, cosechó el agua escasa, en las Tierras altas, mediante la tecnología de terrazas, camellones, albercas, riego, zanjas de infiltración, galerías filtrantes, captura de agua de neblina y, por otro lado, administró el exceso de aguas, en las Tierras bajas, mediante canales, lagunas, lomas, calzadas, terraplenes, camellones, producción de terra preta, redes de asentamientos humanos en función de la subida y bajada de las aguas. Esto en cuanto al hardware agronómico.

En cuanto al software[34] nos referimos al manejo ritual de las energías del cosmos, masculinas y femeninas, oro y plata[35], que se encuentran a ambos lados del diagrama: el sol y la luna, las estrellas, las estaciones, los fenómenos metereológicos…[36].

Vayamos a los textos del Diagrama.

Para empezar, volvamos a visualizar el Diagrama. A continuación, vamos a leer e interpretar de abajo hacia arriba

Así, pues, en la columna del centro y como base y fundamento de todo el Diagrama, se encuentra un rectángulo compuesto de trama y urdimbre, llamado: collcan-pata. Los otros textos dicen:  / y la casa estaba todo afixado / con plancha de oro llamado cori-cancha. Eso es todo.

Ahora bien, de igual modo que los ideogramas chinos y, sobre todo tibetanos, éste es un rizoma de múltiples significaciones. Veamos.

Qullqam Pata, obviamente, es mencionada en numerosas fuentes. Según Cristóbal de Molina, por ejemplo, «Collca pata» era el nombre de uno de los tres paños pertenecientes a dos figuras de poder que representaban a dos mujeres que acompañaban al sol durante la ceremonia de Inti Raymi en Mantucalla:

Sacavan a esta fiesta las dos figuras de muger llamadas palpasillo e ynca oillo con ropas muy ricas cuviertas con chapería de oro, llamadas llancapata, colcapata y paucaronco. Llevavan delante el suntur paucar y unas ovejas grandes del grandor de los carneros, dos de oro y dos de plata, puestas en los lomos unas camisitas coloradas a manera de gualdrapas

Recojamos los significantes: Textiles, figuras de mujeres de poder, vestidas y cubiertas de joyas de oro y plata, acompañantes del Sol, en un contexto ritual: Inti Raymi. Un hervor más abstracto: urdimbre y trama (horizontalidad y verticalidad), energías femeninas fuertes (dos mujeres), energía masculina (Sol): Paridad (complementariedad de opuestos), Ritualidad.  

Según Martín de Murúa, collcapata era una clase de paño a cuadros. Un textil, pues, en forma de damero.

Bernabé Cobo transmite una lista de ceques y wakas en la que aparece Colcapata como nombre de una waka y el área que la rodea.

(…) la quarta guaca se llamaba, colcapata, y era la casa de Paullu inca, donde estaua una piedra por idolo; que adoraua el Ayllo de Andasaya: y el origen que tubo fue hauerla mandado adorar Pachacuti inca, porque dijo que cierto señor se hauia conuertido en la dicha piedra.

Cosecha: Textil en damero. Waka: vórtice de energía, ceque: línea imaginaria que marca vórtices de energía en el territorio. Planificación energética  Un hervor más: Toroide  

Una fuente, donde se describe a Collcampata, es la Crónica del Inca Garcilaso de la Vega. Según él, Collcampata era un andén dentro del Cuzco:

La ciudad estaba dividida en las dos partes que al principio se dixo: Hanan Cozco, que es Cozco de alto, y Hurin Cozco, que es Cozco de baxo.(…)  El primer barrio, que era el más principal, se llamava Collcampata: cóllcam deve de ser dicción de la lengua particular de los Incas, no sé qué signifique; pata quiere dezir andén; tambien significa grada de escalera, les dieron este nombre; tambien quiere dezir poyo, cualquiera que sea. (…)  

También relata Garcilazo que, en este barrio, se celebraba el rito de pasaje de los jóvenes para entregarles insignias de hombría. También añade que la casa de Manqu Qapaq era el punto desalida de un ritual para ahuyentar las enfermedades de la ciudad. El objeto ceremonial más importante en el Andén mayor de este barrio era denominado «la joya del Sol«. Garcilazo menciona, además, que él mismo presenció la ceremonia ritual de la primera siembra del Maíz en Collcampata.

 «En el [equinoccio] de marzo segavan los maizales del Cozco con gran fiesta y regozijo, particularmente el ánden de Collcampata, que era como jardín del Sol».

Garcilaso describe a «Collcampata» como un campo dedicado a la deidad del sol, y asociado con el asentamiento de Manqu Qapaq en el Cuzco.

Cosecha semántica: Anden, siembra ritual del Maíz, Rito de pasaje masculino, ahuyentar enfermedades. Un hervor más: hardware agronómico, Maíz / phalus, sanación ritual pública  

En el altar «Collca pata» se encuentra debajo del óvalo de Wira Quchan, el cual recibe aquí el nombre de «Sol de los Soles». Parece entonces que, en esta representación, Qullqam Pata es la vasija de Wira Quchan, para transmitir su potencia vital.

El término qullqa significa troje, depósito, granero: Despensa en alto y de forma oval y asociado con el gobierno incaico. Denota abundancia, como por ejemplo en aymara: Collca huahuani.

Recojamos los significantes: Despensa colmada. Hervor más abstracto: Suficiencia y seguridad alimentaria.  

Intentaré un Precipitado conceptual de lo que entiendo significa Collca pata.

  Un vórtice energético (waka / ceque: Toroide) ligado a la agricultura (Andén: hardware), donde las energías divinas y humanas (Sol y dos Mujeres): masculinas y femeninas, se encuentran (tinku) en modo Pusini (Tetralidad) para producir Alimento, Sanación y Abundancia (Qullqa: despensa) para todos (Reciprocidad terciaria) y, a saber, de modo ritual (software: Inti Raymi)[37].  

Dicho esto, vayamos ahora a las complementaciones semánticas desde la columna de la Derecha

El texto de la columna derecha (desde el punto de vista del Diagrama) dice: los ojos. ymaymana / ñauraycunap ñauin. Se refiere a los ojos de agua, manantiales, tan importantes para la agricultura comunitaria. Estos Ojos de agua tienen, por lo menos, dos significados. Uno, mítico, como origen del ayllu: de esos Ojos brotan los humanos y los camélidos y, entonces se llaman pacarinas, que connota, tanto lugar de nacer, paqariy, como lugar donde amanece: surge la luz dorada. El otro significado está ligado a la comprensión toroidal de la circulación de las aguas por el cosmos[38], donde el Lago Titicaca es entendido como el Taypi acuático que vincula, bajo tierra, el Océano Pacífico y las aguas fluviales del amazónico Paititi: la ciudad del oro. Esas venas de agua son los caminos soterrados de los ancestros que conducen, esas gotas de agua, que somos, al océano insondable del ser.

Del lado izquierdo tenemos lo siguiente:

El texto de la columna izquierda es simple. Dice árbol mallqi. Mallqi, en efecto, menta árbol y, a saber, como árbol frutal. Otra palabra para árbol es sach´a. arbusto, chume, en sentido genérico. Jan Szeminski trae a colación las nociones de retoño y semilla. Se está, pues, refiriendo, al Ayllu de la Sallqa: el ayllu de la comunidad vegetal no domesticada. A la biodiversidad. Mallqi también alude a momia: Ancestros; es decir, al Ayllu de los Waka que guarda la memoria tecnológica: el manejo energético de la crianza de la chacra, legada por los antepasados que retoña, una y otra vez. Obsérvese que ambas dimensiones Sallqa y Waka son entendidas como comunidades interconectadas, mediante la ritualidad, con el Ayllu de los Jaqi y no como entidades o atributos sui suficientes.

Volvamos al diagrama para tomar conciencia de por dónde vamos. 

Biodiversidad: los ojos: ñauin “Hierba verde”:  דֶּשֶׁא. Arbol del conocimientoCultivos y Despensa Maljut: Inteligencia ecológica Shejina / Gaia / PachamamaArbol, Mallqi y Ancestros Arbol de la vida

Hasta aquí alguunas pinceladas  sobre la polaridad animista andina

Ahora demos otro hervor a los equivalentes homeomórficos en la Torah: polaridad monoteísta.

En el Diagrama sefirótico no aparece la naturaleza. Este dato es super significativo. Pero ello no quiere decir que está ausente del corpus de la Torah. En concreto, en el comienzo de Bereshit, 1:11-13 podemos leer el topo homeomorfico al del Diagrama del Coricancha que comentamos:

“Después Dios dijo: «Que de la tierra brote vegetación: toda clase de plantas con semillas y árboles que den frutos con semillas. Estas semillas producirán, a su vez, las mismas clases de plantas y árboles de los que provinieron»; y eso fue lo que sucedió. La tierra produjo vegetación: toda clase de plantas con semillas y árboles que dan frutos con semillas. Las semillas produjeron plantas y árboles de la misma clase. Y Dios vio que esto era bueno. Y pasó la tarde y llegó la mañana, así se cumplió el tercer día.”

 

En este día, mítico, muchos cabalistas se imaginan que surgió el Jardín del Edén, y todos los árboles en él, agradables para la vista y buenos para comer.

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 El Marrano Cristóbal Colón, en su Diario, vuelve a esta imagen, cuando describe su primera impresión del nuevo mundo, por la desembocadura del Orinoco. Larga duración. Así, pues, de lado fermiónico: el Árbol del conocimiento del bien y del mal; de lado bosónico: el Árbol de la Vida. Digamos que sí.

Un par de apuntes sobre el Árbol del conocimiento del bien y el mal. Como ícono proviene de un Sello cilíndrico del período post acadio de Mesopotamia: siglos XXIII – XXII a.C., encontrado en la ciudad de Uruk; no por casualidad; es un ideograma urbano. La frase: טוֹב וָרָע, traducida como el bien y el mal, es un merismo que junta dos nociones opuestas: bien-mal, en este caso, para suscitar su Tercero incluido; en este caso: todo. El Árbol del conocimiento de Todo. Sobre el fruto de este árbol, las tradiciones han nombrado a la manzana, en occidente, y a la granada, en medio oriente. Yo sugiero pensar en un “fruto” enteogénico como la Ayahuasca, por ejemplo, que, de modo físico-químico afecta nuestro sistema neuronal y, al limpiar el cuerpo de todas sus toxinas, facilita una experiencia que, partiendo del cuerpo: por tanto: desde dentro, nos enseña, vivencialmente, cómo funciona el universo y cómo somos parte integrante de él. El conocimiento, pues, brota de esta experiencia de conciencia expandida, después de una purga radical. A esta vía de conocimiento he llamado fermiónica.

El Árbol de la Vida es un sendero de sabiduría que he llamado la Vía bosónica hacia la Vida buena que, al restaurar las conexiones cosmoteándricas, para que vuelvan a fluir las energías de la conjunción por la red cosmobiológica del universo, nos acerca también a la experiencia del ser. En mi Tractatus oecologico-politicus he anotado cuatro énfasis, inspirados en Mathew Fox: El primero es la Reverencia por la Fuente Originaria de la que todo dimana; el resonar admirativo con este Vacío Grávido y sentirse uno con el Uno; vibrar de consuno con sus manifestaciones: las leyes de la natura y evitar densificarlo en un dios o muchos dioses, que no son sino hierofanías suyas en la dimensión en la que ahora somos. Estos dioses han esclavizado a la humanidad y nos han hecho infelices. El segundo énfasis es maravillarse, loar, cantar y danzar el milagro de estar vivos entre dos pestañeos y minimizar la preocupación por el futuro, atenuando la primacía del Dinero: la tecnología para producir futuro y miedo, que son el corazón de la dominación política. No hay libertad política sin afirmación del Ahora y la Reciprocidad. Un tercer énfasis es cultivar el deleite de los sentidos, tanto tangibles como intangibles; cultivar el lenguaje de la caricia: el bálsamo que lubrica y sana todas las interconexiones del sistema: también se debe acariciar una planta, una piedra, la brisa del viento o dejarse acariciar por el oleaje del agua. El cuarto énfasis es cultivar el enamoramiento. Hoy sabemos, por las neurociencias, cuáles son los neurotransmisores, como la dopamina, la oxitosina… que nos hacen caer en el amor, nos tornan amorosos y también cuáles son los alimentos que los fomentan o inhiben. Todo nos puede enamorar; no sólo nuestra pareja. Esta es la base de toda política de paz, seria, es decir, no kantiana.

Volvamos a la columna del Centro.

A continuación de Shejiná y Gaia hemos escrito Pachamama. Pienso que amerita una precisión más pertinente. Desde la época inca, este cuadril administrativo del Tawantinsuyu fue llamado Qullasuyo, por la extrema biodiversidad de plantas medicinales, debida a la perpendicularidad del territorio: desde encima de los cinco mil metros, pasando por los Yungas secos: hacia el Pacifico, y los húmedos: hacia la Amazonia, hasta los -digamos- trescientos metros sobre el nivel del mar.  Qulla significa medicina, medicamento/veneno (según las dosis). Qullaña significa curar, sanar, como restituir el Equilibrio perdido.  Qullasiña, poner bien a un enfermo.  Qulliri, es el que cura con yerbas: herbolario. Haremos, pues, bien en entender el concepto de Pachamama como un espacio femenino de sanación, curación y salud, no solo física sino también emocional y espiritual.

Esta interpretación qullánica de Maljut se aviene bien con la metáfora del Árbol que aúna bien los elementales: Fuego, Tierra, Aire y Agua. Del fuego viene el poder del sol que llena al árbol de luz vital. De la tierra viene el alimento que nutre las raíces que combinan su fuerza con el sol para proporcionar el alimento que el árbol necesita para darle su poder vital. De las aguas viene el poder de absorber la esencia vital de la vida que hace crecer el fruto y provee a aquellos que buscan la vida buena con el poder místico de su fruto. Desde el aire existe un intercambio de comunicación con el medio ambiente que lo beneficia a él y al árbol. Los japoneses hablan de los Baños de Bosque, shinrin yoku. Los Baños de sol son ya conocidos, los Baños de agua, ni digamos. Los baños de barro, también. Todo gratis. Este saber no le interesa a la Big Pharma, obviamente.

Volvamos a la columna de la derecha.

La Forma Ayllu

Ayllu es una voz quechua que significa, etimológicamente, lo siguiente. Por un lado, more cabalístico, el prefijo Ay, es el revés de Ya, que significa misterio, en el sentido de asombro ante las implicaciones inconmensurables de algo simple. Por otro lado, Ay significa juntarse, ayuntarse, copular, para producir vida; en este caso, vida comunitaria. Consanguinidad. Semen & Sangre. En cuanto al sufijo llu, éstesignifica entrelazar, trenzar, tejer. Por tanto, ay-llu viene a significar la federación, foedus, de muchos entrelazados que emerge, como un tercero incluido, del coito comunal, propiciado por la tecnología hierogámico sacrificial del Tinku en un espacio intermedio, Taypi, que se convierte en un nexo topológico articulador de las energías opuestas: complementariedad de opuestos, que hacen brotar y mantienen la Vida, en este nivel meso que estamos analizando.

En aymara, Ayllu se dice Jatha: ja: élan vital: espíritu, ánimo: función Onda; tha: semilla: simiente, germen, embrión: lo seminal: esperma, función Partícula. Dicho de otro modo: tha es la densificación de ja y viceversa.

Por tanto, pues, Ayllu vendría a ser el sistema andino de organización del parentesco, la reciprocidad, la ocupación y manejo del espacio, como un ser vivo; la generación de riqueza, la redistribución, etc., como una red por la que circula la información y la energía en feedback con su entorno: Ayllu de los Jaqi, en comunión con el Ayllu de las Waka: la esfera energética de sentido y el Ayllu de la Sallqa: la esfera genésica, no domesticada, con los que el sistema Ayllu busca una homoestasis asimétrica que genere neguentropía. El Ayllu, pues, es una suerte de fractal mesocósmico, entre el macrocosmos: la Pacha y el Jaqi: el microcosmos. La forma homeomórfica de lo que monoteísmo ha entendido por Estado. No hay que seguir adjetivando esa noción patriarcal que ya ha prestado todos sus servicios[39]. En este momento es algo tóxico para la humanidad.

Democracia energética

La democracia griega se basa en la Palabra, que es la continuación de la guerra por otros medios. La democracia andina se basa en la Energía que conjura la violencia por medio de una ritualidad agonística. Entre un Tinku animista y una Guerra monoteísta; digamos entre el Tinku de Macha y la Guerra de Ucrania, podemos columbrar y entender la diferencia entre estas dos Formas (bosónico/fermiónico) de lo Político. Esta distinción es clave entender. El Tinku es la tecnología energética para el gobierno de la Casa grande, el Ayllu. Significa encuentro de contrarios, ajuste ritual de partes, guerra florida, equilibrio; metáfora del Coito. Es probablemente el concepto que expresa más compleja y concretamente el Principio de antagonismo que enuncia que todo fenómeno conlleva un anti-fenómeno: materia/anti-materia, varón/mujer, de tal modo que la actualización de uno sea también la potentialización del otro, y recíprocamente. Dura lo que dura la chicha con que se liba y ch´alla a todos los seres vivos del universo.

El verbo tinkuña significa encontrarse en dos bandos contrarios; tinkusiña es ajustarse, venir bien una cosa con otra, igualar; tinkuyaña es comparar, cotejar, confrontar, derribar, tumbar, parear. La raíz tinku se puede interpretar como emparejar, equilibrar, adaptar las dos partes que son contrarias y complementarias y que, juntas, constituyen una paridad en equilibrio dinámico; fértil y de provecho, como la que se da entre el principio masculino y el femenino. Es también, por así decir, el encuentro de las fuerzas positivas y negativas del cosmos que deben garantizar el equilibrio del universo.

Taypi designa el espacio intermedio, liminal, que hay que entender, no tanto como un punto o una línea (que no los descarta) sino más bien como un campo de fuerzas, donde se encuentran, Tinku, los opuestos que se van a complementar para producir, evenencialmente, un Tercero Incluido, que existirá mientras dure la conexión. Por ejemplo, el Ayllu es el Tercero incluido del Tinku entre las dos mitades antagónicas, Aran y Urin. Cada año deberá repetirse, en el Taypi del Ayllu, el Tinku para contrarrestar la ley de entropía y el Ayllu se recargue de nuevas energías.

Reciprocidad negativa Cuando el prójimo no puede ser contado como aliado, es tenido en cuenta como enemigo; pero no se rompe la relación que encuentra un status dentro de la unidad de la reciprocidad; a esto llama Dominique Temple Reciprocidad negativa. Este principio permite explicar la hostilidad, la venganza y la guerra. Existen mitos según los cuales el primer trabajo diseñaba dos figuras del don: el don aceptado, que conduce a la paz, y el don rechazado, que instituye la venganza. El equilibrio inicial entre la amistad y la enemistad es relativo. Si la enemistad prevalece, se desarrolla un sistema de reciprocidad negativa, dónde la venganza, por ejemplo, será la matriz del honor. En la Reciprocidad negativa, él que sufre es el primero en poseer una Conciencia de conciencia; mientras que, en la Reciprocidad positiva, es al contrario: quien actúa es el que accede a la Conciencia de conciencia. Así, pues, la reciprocidad de origen se transforma, en este caso, en una dialéctica de venganza. El equilibrio entre la amistad y la enemistad es relativo. Cuando la amistad prevalece, se desarrolla un sistema de reciprocidad positiva, dónde el don domina. La enemistad, entonces, se transforma en simple “competición” entre los unos y los otros, animando una “pugna” para ser “el más grande” en términos de prestigio. Así, pues, la reciprocidad de origen se transforma, en este caso, en una dialéctica del don.  

Lo económico

El Occidente globalizado tiene una idea monista y teológica de la Economía y aunque sus economistas se creen ateos o agnósticos: “científicos”, adoran, con fe de carbonero, a la diosa Razón. Es urgente corregir, cabalista/cuánticamente, esta visión, para salir del actual impasse suicida en el que nos estamos sofocando. Si no trascendemos a otro holón de complejidad y pensamos la economía desde Energía, seguiremos chipando la madeja, sin salir del laberinto: economía verde, economía circular, economía azul, economía naranja, Informalidad…Más de lo mismo, con pequeña yapa.

Antes de proseguir, empero, vuelvo a traer el cuadro que está guiando esta exploración, que oscila entre ambas polaridades: Onda / Partícula, vinculándolas a diversos niveles. Éste, no es un texto lineal, como ya habrá advertido mi perspicaz lector. Ahora estamos entrando a tratar lo Económico, que -en el cuadro de abajo- está recalcado en negrita y gris. Ahora bien, a diferencia del modo separado (primero uno y después el otro) en que he tratado las entradas anteriores (superiores en el cuadro), ahora voy a exponer ambas polaridades juntas, para que el lector pueda ver, simultáneamente, la otra cara de la Economía que sus sumos sacerdotes se empeñan en no tener en cuenta. Para ello recuerdo lo obvio: estamos cartografiando un territorio y en este ejercicio intelectual, voy a ser simplista adrede. Para lo complicado: co-implicado, dejo al lector curioso que pueda leer mis libros: Economías de la Madre Tierra, Pasos hacia una Biosofía del Vivir Bien y Repensar la Pobreza en sociedades no occidentales.

Maljut: Reino. O cómo Dominar la tierraTercero incluidoGaia: Madre Tierra. O cómo Cooperar con todo
Asiah El Mundo de la Acción. (Letargia / Slow living) Kai pacha. Mundos del aquí y ahora. (Caos de baja intensidad)
Lo Político. Forma Estado. Plutocracia.            (Deep State) Lo cosmo-político. Forma Ayllu. Democracia. (Reciprocidad negativa)
Lo Económico. Capitalismo (Esclavismo y racismo) Lo Económico. Reciprocidad (Venganza)
 Espiritualidad de la Creación. Criar la vida. Vivir Bien 
 Cuidado de la Casa Común 

Dicho esto, y siguiendo la lógica del nuevo paradigma, debemos redefinir la Economía como la complementariedad de las dos energías antagónicas, Partícula / Onda. Ello permitirá visibilizar y tener en cuenta, justamente, la otra polaridad de la economía que nadie quiere ver y, menos, como economía. En América latina la llaman Informalidad. No pueden no verla. En Bolivia el 70% del empleo no es capitalista. Sin embargo, piensan el país en términos solamente capitalistas: del 30%.

Podríamos visualizar lo dicho de la siguiente manera:

ECONOMIA
Fermión / PartículaTercero IncluidoBosón / Onda
Chrematistiké Acumulación      Moneda local …Oikonomiké Redistribución
Capitalismo Cero valor, por diseñoReciprocidad Generadora de los valores humanos, por diseño
LiberalismoSocialismoAyniTinku
MercadoEstadoReciprocidad positivaReciprocidad negativa

Así, pues, cada civilización (la monoteísta y la animista) ha producido sus sistemas, incluido el económico, que, nuevamente, se nutren de las mismas energías, pero que han sido dosificadas de distinta manera. Occidente ha privilegiado la energía fermiónica y la Indianidad la energía bosónica. Occidente, es decir el Monoteísmo abrahámico, ha dado lugar al Capitalismo (liberal y/o socialista). La Indianidad, es decir, el Animismo, ha dado lugar al Ayni: vale decir a la Reciprocidad.

Ahora bien, esto implica también que, al interior del Monoteísmo, se da la Reciprocidad, pero ésta ha ido siendo reprimida y reducida a la esfera privada: economía doméstica, navidad, donación de órganos, regalos, lujo…  o a la esfera social, cooperación internacional, subsidios… o a la religión: limosna, caridad…

Del mismo modo, al interior del Animismo existen las semillas, las potencialidades del Capitalismo, pero hasta ahora no llegan a hacer masa crítica. Eso está cambiando, en la Bolivia actual, aceleradamente: los “pobres animistas”, ahora, escolarizados, urbanizados, politizados, manejando el poder político: son Gobierno, están potencializando la Reciprocidad y actualizando el Capitalismo. Son los nuevos ricos de Bolivia.

Ahora bien, cuando nace la reflexión económica en Occidente, con Aristóteles, se la entiende como la complementariedad de Oikonomike: la Reciprocidad, basada en la lógica del don: compartir y Chrematistike: Intercambio, basado en dinero, mercado y acumulación. Es preciso volver a esta visión complementaria de las dos energías antagónicas.

Vayamos a las definiciones, para minimizar confusiones posibles. En el Capitalismo, la dinámica económica se inicia a partir del interés individual por lucrar con el objetivo de acumular para, de este modo, poder comprar, en el mercado, los bienes y servicios que se precisa para ser feliz. En la Reciprocidad, la dinámica económica se inicia a partir de la necesidad del Otro, con el objetivo de crear o recrear el vínculo social, generador de valores humanos: amistad, alianza, fraternidad, solidaridad…para, de este modo, adquirir prestigio como donador y, en ello, tornar más amable el mundo.

Para visualizar, sinópticamente, ambas polaridades, sirva el siguiente cuadro

Capitalismo  Reciprocidad
El C requiere de la Fe para funcionar. Crédito, Fondo Fiduciario. La menor duda pone en riesgo el sistema: fugas bancarias sobre rumoresLa R requiere de la solidaridad para funcionar. El individualismo pone en riesgo el sistema
El C es una religión cultual, no dogmática. Sus fieles pueden creer lo que quieran: libre mercado, economía planificada, economía social de mercado, pero tienen que cumplir sus reglas: buscar el interés, la plusvalía y apropiársela privada o estatalmente.La R es flexible, se acomoda a las circunstancias y no conoce dogmas
El C no puede parar: crecimiento continuoLa R se activa o para cuando es necesario
El C es una religión que endeuda a sus fieles, a diferencia de las otras que buscan salvarlo. Sin endeudamiento no hay crecimiento económico. Inversionistas.La R busca criar la vida y hacerla amable aquí y ahora
El Dios del C debe permanecer en el misterio. El banco es su santuario, Wall Street su Sancta Sanctorum, los economistas sus sacerdotes y los corredores de Bolsa sus misionerosLa R no conoce dioses, ni secretos, ni sacerdotes
El C juega sobre el tiempo y apuesta al futuro: a la esperanza de llegar a ser ricoLa R no separa Tiempo de Espacio: Ambas se relativizan mutuamente
Concepto de Individuo como sujeto del sistema económicoConcepto de Comunidad como sujeto del sistema económico
Concepto de Propiedad privada como condición de posibilidad de funcionamiento del sistemaConcepto de Usufructo de los Bienes esenciales para la vida: tierra, agua, aire …como condición de posibilidad
Propiedad privada de los medios de producciónPertenencia familiar y/o comunal de los medios de producción
La naturaleza no es tomada en cuenta. Es una ExternalidadLa naturaleza es la Internalidad por antonomasia: todos somos parte del continuo biosférico
El C produce valores de cambioLa R produce valores de uso
El C es competitivo: uno gana y el otro pierde. De la riqueza de pocos (los intereses) sale de la pobreza de muchosLa R es emulativa y busca que todos ganen lo justo
El C, para lucrar, produce objetos no necesarios. La Publicidad es inherente al sistemaLa R produce lo necesario y de modo suficiente
El C es necrófago: el Complejo Militar- Industrial es su dispositivo de reproducción y dominación globalLa R es biófila: no busca la dominación, sino la relación. Esta puede ser Positiva: el Ayni y también negativa: la vendetta, la venganza, el tinku. No rebasa, empero, lo familiar y local

Otro insight; esta vez desde la perspectiva de género.

Sociedades patriarcales  Sociedades matriarcales
Características económicas del sistema monetario
Rareza, penuriaAbundancia de lo necesario
Acumulación de monedasFlujo de monedas
CompeticiónCooperación
Crecimiento permanenteDurabilidad
Consecuencias sociales y psicológicas
IndividualismoComunidad
Concentración del poderDispersión, descentralización del poder:
Conquista: más y masEstabilidad

Otro insight; esta vez de índole más bien arquetípica.

 Padre Cielo  Madre Tierra
EstructurasEstructura social, económica, política y teológica autoritaria, desigual, con un amplio espectro de jerarquías de dominación y cooptación descendentes que buscan la Acumulación de la Riqueza en la cúspide de la pirámideFormas, configuraciones: Gestalten, basadas en la confianza, el consenso, la rotación, la disipación de energías, altamente democráticas, participativas y horizontales, que buscan la redistribución de la riqueza y el equilibrio homeostático con la biosfera
RelacionesElevados niveles de miedo, abuso y violencia: en la pareja, el hogar, el vecindario, la ciudad, las iglesias: las instituciones y, sobre todo, con los otros: los animistas del Tercer MundoElevados niveles de respeto y confianza mutua, pues de lo que se trata es de que la energía circule  e inunde de abundancia de lo bello y necesario todas las redes, tanto humanas como extrahumanas
GéneroValoración positiva de la mitad masculina de la humanidad, así como de rasgos y actividades, considerados “masculinos”, el industrialismo, por ejemplo, por encima de la otra mitad de la humanidad; es decir, primacía de las energías fermiónicasValoración de la complementariedad de opuestos como generadora del Tercero Incluido: los valores humanos; por tanto, una alta valoración de la reciprocidad, la complementariedad, la empatía, el cuidado, la no violencia; es decir, primacía de las energías bosónicas
CreenciasLas creencias, mitos y narrativas, normalmente puestas por escrito, justifican e idealizan la dominación y la violencia que se presentan como inevitables, moralmente justificables y hasta deseables. Véase, para botón de muestra,  el Antiguo TestamentoLas leyendas, cuentos y rituales, normalmente trasmitidos oral y quinéticamente de madres a hijos, otorgan un gran valor a las relaciones de colaboración, ayuda mutua y cuidado de todo lo viviente.

Otro insight; esta vez focalizado en la Moneda

Moneda Masculina  Moneda Femenina
Patriarquía: contexto macroMatriarquía: Sitz im Leben
Monoteísmo: Dios trascendenteAnimismo: Divinidad inmanente
Fe en lo abstracto impersonalConfianza mutua: “Tu cariño, caserito”
Búsqueda de certezaCapacidad de sortear la incertidumbre: “Donde comen cinco, comen siete”
Primacía de la Razón: lo analítico: lóbulo cerebral izquierdoPrimacía de la Empatía: lo intuitivo: lóbulo cerebral derecho
Basado en la ley de Causalidad: causa-efectoBasado en relaciones no causales: Sincronía
Reduccionismo: explicación del todo por sus partesComplejidad: el Todo explica las partes
Tendencia a la expansión, crecimiento infinito: EficienciaTendencia al equilibrio, a la homeostasis, a la sobre vivencia: Resiliencia
Mientras más grande, mejor“Lo pequeño es hermoso”
LinealNo lineal
Lógico, según el principio de identidad: lógica aristotélicaParadójico, según el principio contradictorio: lógicas modales post aristotélicas
Poseer: tenerCompartir: ser
CompetenciaColaboración
Basado en un sistema monetarioBasado en recursos y relaciones
Supone EscasezSupone Abundancia: biodiversidad
Implica derrocheImplica suficiencia: reciclaje
Centralización: control externoDescentralización: auto regulación
La jerarquía funciona mejorLa igualdad funciona mejor
Herramientas tecnológicasHerramientas conviviales
“Plata”: para ser rico: cabeza“Platita”: para vivirse: Ch´uyma
Capitalismo: dineroReciprocidad: don: Ayni

Por cierto, esta visión cuántica de la Economía sirve también para dar otro hervor, más coherente y menos ingenuo, a las interpretaciones de la Paridad Dar y Recibir que propone la hermenéutica tradicional cabalista (el Pan de la vergüenza, por ejemplo) y, a saber, de modo puramente imaginativo. No repitamos los cuentos inventados por Adam Smith y Jeremy Benthan para “naturalizar” sus teorías. La etnografía, desde entonces, ha avanzado muchísimo. Para ello, en el caso de la Reciprocidad y el Don, la obra de Dominique Temple es fundamental. No sólo recoge las investigaciones anteriores: Maus, Levi-Straus, Sahlins….sino, sobre todo, Le Principe d´antagonisme et la logique de l´énergie que enlaza con los descubrimientos de la Mecánica cuántica. Véase, en Google, toda su obra en francés y castellano.

Esclavismo, racismo, colonialismo es la Sombra que produce el Monoteísmo, como Denkmodell, en su manifestación concreta: Gestalt, que es el Capitalismo. Monoteimus sive Capitalismus como digo en un Midrash crítico al fragmento benjaminiano Kapitalismus als Religion. Se trata, en verdad, de todo un convoy conceptual de consecuencias/condiciones de posibilidad, a las que habría que añadir, el machismo, el  extractivismo, la guerra… y que configuran el Retrato robot del Occidente patriarcal. Ahora bien, por lo menos, en nuestro hemisferio, estas patologías las vemos ya en Sumer, Egipto, Grecia y Roma. En Oriente nos hay esclavitud, propiamente dicha, en nuestros términos. Hay equivalentes homeomórficos que surgen de otra combinatoria matricial de las energías fermiónicas y bosónicas. La sociedad de castas de la India, por ejemplo. Muestro, a continuación, algunas Pirámides de poder, para ejemplificar esta Sombra,   rápidamente. Toda institucionalidad occidental, hasta el día de hoy, es piramidal. Hay esclavos; los hay sublimados; muchos, incluso, han interiorizado la esclavitud. Étienne de La Boétie ya hablaba de la servidumbre voluntaria. La cosa ha empeorado, con el neoliberalismo: muchos quieren ser esclavos voluntariamente. Pero, claro, nos da vergüenza admitirlo.  Byung-Chul Han lo ha mostrado, claramente, en Müdigkeitsgesellschaft, la sociedad del cansancio. Lo recomiendo.     El Monoteísmo abrahámico hunde su raíces en Sumer y Egipto, también textualmente; el cristianismo se abreva de Grecia y Roma. Pero como nuestros Padres, más que piedras apiladas, dejaron textos escritos. Veamos como lo dicen: “Cuando Jehová tu Dios te haya hecho entrar en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, y al gergeseo, y al amorreo, y al cananeo, y al ferezeo, y al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú, y cuando Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo […]. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera y quemaréis sus esculturas en el fuego. Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra […] Y destruirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; tu ojo no les tendrá piedad, ni servirás a sus dioses, porque te será motivo de tropiezo […] Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego […]. Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses […] Y allí llevaréis vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda […], todos sus despojos, tomarás para ti; y comerás del despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó […]. Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás completamente: al heteo, y al amorreo, y al cananeo, y al ferezeo, y al heveo y al jebuseo [pero también al indio, al negro] como Jehová tu Dios te ha mandado” Este es solo un botón de muestra, Deuteronomio 7 y ss. Para una idea más sistémica, sugiero releer además del Deuteronomio, el libro de Jueces. Y veremos de qué palo, somos astillas. Estos Lineamientos no se quedaron ahí. Les propongo, a continuación, dos fragmentos de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, del sefardí marrano Bartolomé de las Casas, que muestra la larga duración y resonancia de esos tractos neurales en el cerebro occidental. (…) Entravan en los pueblos ni dexavan niños ni viejos ni mugeres preñadas ni paridas que no desbarrigavan e hazian pedaços […]. Hazian apuestas sobre quien de una cuchillada abria al hombre por medio, o le cortava la cabeça de un piquete, o le descubria las entrañas. Tomavan las criaturas de las madres por las piernas e davan de cabeça con ellas en las peñas […]. Hazian unas horcas largas que juntassen casi los pies en la tierra […] poniendoles leña e fuego los quemavan bivos. Otros atavan, o liavan todo el cuerpo de paja seca: pegandoles fuego assi los quemavan. Otros y todos los que querian tomar a vida cortavanles anbas manos y dellas llevavan colgando […]. Yo vide todas las cosas arriba dichas y muchas otras ynfinitas. (…) (…) embiar los hombres a la minas a sacar oro […]: e las mugeres ponian en las estancias, que son granjas a cavar las labranças, y cultivar la tierra […]. No davan a los unos ni a las otras de comer […]: muchos murieron ellos en las minas de trabajo y hanbre: y ellas en las estancias, o granjas […], donde han ydo y passado christianos; siempre hizieron en los yndios todas las crueldadas susodichas e matanças e tyranias y oppressiones abominables en aquellas innocentes gentes: e añidian muchas mas e mayores y mas nuevas maneras de tormentos. Para terminar, vamos a transcribir un fragmento de Mi Vida, de la obra póstuma del jesuita peruano Blas Valera: El desterrado inocente Juan Valera a su pueblo [40].   “Yo nací en Llauantu en Chachapuya, el día de San Blas del año del Señor 1545, en tiempo de Paullu Inca, siervo de los hispanos e indigno de la estirpe real.  Mi madre, la india Urpay, hija del curandero Illavanqa, fue desflorada por el capitán Alonso Valera que, al desahogar sus deseos con esta muchacha de quince años, la contagió de una enfermedad de la piel que le causó muchas llagas en el cuerpo. (…) Alonso,(…) decidió pretender de su esposa, legitimada por la Santa Iglesia, lo que le era debido. Mi madre huyó de casa para no sucumbir a sus deseos. Entonces Alonso se transformó en verdugo traspasándole el vientre con una espada. Ella cayó sin vida al suelo y él la dejó morir en su propia sangre.   54 Este texto ha sido editado por Laura Laurencich Minelli con el título siguiente: Exsul Inmmeritus Blas Valera Populo Suo e Historia et Rudimenta Linguae Piruanorum. Indios, gesuiti e spagnoli in due documenti segreti sul Perù del XVII secolo. Bologna: CLUEB, 2005.
Venganza   Según Dominique Temple, El sentimiento de ser humano no es engendrado solamente por la reciprocidad de alianza, la reciprocidad de parentesco, la reciprocidad de los dones, lo es también por la reciprocidad de venganza donde el rapto responde al rapto, la injuria a la injuria, el homicidio al homicidio. Lo que importa en esta forma de reciprocidad, no es tanto vengarse como construir con otro una relación generadora de una conciencia común con el fin de ser reconocido por el otro como ser humano, aunque como enemigo.  

Inteligencia ecológica

Ya no se puede darle más vueltas. El mandato bíblico de Dominar la Tierra se ha cumplido y, a saber, de modo catastrófico: la actual crisis ambiental y climática. Esto no puede, no darnos que pensar a los monoteístas y tenerlo en cuenta en nuestras lecturas y comentarios de la Escritura. Por ello, sugiero ampliar la comprensión cortesana, subjetiva, maniquea (lo alto: Keter, lo sublime; lo bajo: Maljut, la abominable densidad material) por una más acorde con nuestra actual experiencia del planeta Tierra, a la que la ciencia de punta, no por casualidad, ha bautizado como Gaia. Como sé, que la noción de Animismo, nos horripila visceralmente, sugiero una formulación más cool. Para empezar: Inteligencia ecológica: huele a Harvard. Luego: Cuidado de la Casa común: sabe a la Carta de la Tierra. Después, Criar y dejarse criar por la vida: arribaríamos al corazón del Animismo.

La civilización animista, en efecto, desde que surge el homo sapiens sapiens, alrededor de unos 100,000 años atrás, practica una inteligencia ecológica, energética, que consiste en saberse parte integral de la biosfera, entendida como una suerte de inmenso cerebro planetario, en el que los seres humanos somos neuronas de una red neural cósmica: el Gran Ayllu de la sallqa, waka y jaqi. «El Universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una máquina…» dijo el astrofísico James Jeans. Esto es el ABC del llamado chamanismo o tecnología energética transpersonal que practican los pueblos indígenas.

Los dispositivos animistas, como el ayllu, el chamanismo, la ritualidad operan del mismo modo que los neurotransmisores del cerebro. En efecto, el Animismo se construye en el Continuo de la naturaleza, con la que los seres humanos animistas cultivan relaciones interpersonales de afectividad y reciprocidad. Esto es lo que tenemos que aprender los monoteístas y desactivar la lectura patriarcal y desalmada de Hobbes que no hace sino glosar el mandato bíblico, sin tapujo alguno. Nos debiera avergonzar tal punto de vista.

La inteligencia ecológica se expresa como Crianza de la Vida y es nutrida, eucarísticamente, a través de la metáfora de la comensalidad: hay que dar de comer a la Madre Tierra para que ella, a su vez, también nos alimente. Nutrir la Vida. De este modo se establece un sistema continuo de feed back, que hace sostenible la red interconectada de la Vida, donde todo, lo visible y lo invisible, están interconectados y coimplicados.

Esta conciencia, expresada en su know how ritual: su tecnología simbólica, es el gran aporte de los pueblos indígenas al mundo contemporáneo y es el corazón de la propuesta del Vivir Bien.

Esta inteligencia ecológica ha sido erosionada por el contacto con el Monoteísmo (surgido hace, más o menos, cuatro mil años) que postula la Separación de la naturaleza y su dominación, por parte del ser humano. Este proceso de separación y dominio de la naturaleza no ha sido inmediato (las reiteradas caídas en la idolatría del Pueblo de Israel, la brujería de las mujeres: “Mientras más mujeres, más brujería”, dice la Misnah, el misticismo ecológico cristiano, el romanticismo, el ecologismo actual, en especial la Deep ecology) y se ha ido cocinando a fuego lento y ha empezado a hervir con la revolución industrial y a rebalsar con la sociedad de consumo que le sigue después de la Segunda Guerra mundial y que, hoy, se ha expandido a todo el planeta y contaminado de basura la tierra, el aire y los mares.

Las elites científicas e intelectuales de Occidente están llamando la atención acerca de los Límites del crecimiento: Club de Roma; surge una nueva comprensión de la Tierra como un ser vivo: la Teoría de Gaia: Lovelock, que se ha plasmado en una Carta de la Tierra, apoyada por las Naciones Unidas; Una verdad incómoda sobre las consecuencias del cambio climático: Al Gore y, últimamente, se empieza a hablar incluso de una Inteligencia ecológica: Daniel Goleman, para disminuir el consumismo y recuperar la conexión con la naturaleza y, a nivel operativo, de una ecoliteracy: Frithof Capra.

Es obvio que se está dando una convergencia con el Animismo y que ésta es la ventaja comparativa de Bolivia en el momento actual. Si bien todos los seres humanos tenemos la potencialidad de cultivar esta inteligencia, son los pueblos indígenas los que conservan de mejor manera el know how de esta dimensión de lo humano.

En concreto, tenemos que recuperar las tecnologías agronómicas, tanto de hardware: andenerías, zanjas de infiltración, campos elevados… como de software: ritualidad, chamanismo; asimismo, el manejo eco-simbiótico del territorio, la reciprocidad inter-ecológica, es decir, volver activar los Sistemas de Vida que no son otra cosa que los ayllus andinos, antes de su mutilación por las Reducciones toledanas.

La Inteligencia ecológica se expresa, ahora, como los Derechos de la Madre Tierra que la Ley Marco de la Madre Tierra, define “como un sujeto colectivo de interés público, como la interacción armónica y en equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza, en el marco del reconocimiento de que las relaciones económicas, sociales, ecológicas y espirituales de las personas y la sociedad con la Madre Tierra, están limitadas por la capacidad de regeneración que tienen los componentes, las zonas y sistemas de vida de la Madre Tierra”. Ley 300, III, 9

Espiritualidad de la Creación

Esta expresión, debida a Mathew Fox[41], es una buena muestra de cómo al interior del monoteísmo late también el animismo. Lo vamos a mostrar deteniéndonos en tres destellos de la obra del cosmólogo Brian Swimme, el geoteólogo Thomas Berry y el místico Mathew Fox. La sefirá de Maljut se henchirá de vida cósmica.

Para empezar, ofrezco un fragmento, aperitivo, del primer capítulo, del hermoso e inspirador libro de Brian Swimme: El Universo es un dragón verde. Relato cósmico de la creación. Un diálogo entre un joven y un cosmólogo. Empieza el joven

(…) ¿Por dónde empezamos?

Por el principio. Por la historia de todo el Universo. El cosmos en constante despliegue es el contexto de todos los conceptos de valor, sentido, propósito y finalidad. Para hablar del origen del Universo tenemos que recordar el enorme fuego mudo del comienzo del tiempo.

Imagínate una caldera de la que iba surgiendo todo. Una hoguera que abarcaba todo el Universo, que era el Universo. No había ni un solo rincón del Universo en que no estuviera presente. La luz explotaba en todos sus rincones. Y todas las partículas ardían bajo una presión y un calor enormes; todo lo que vemos, todo lo que existe hoy ya estaba allí desde un comienzo, en esa inmensa explosión de luz incandescente.

¿Y cómo sabemos que pasó eso?

Lo sabemos porque lo vemos. Porque vemos la luz de la bola de fuego inicial. Por lo menos la luz del punto más distante, porque estuvo ardiendo durante cerca de un millón de años. Y vemos el nacimiento del Universo, porque la luz del punto más lejano recién llega a donde estamos; se ha venido desplazando durante veinte mil millones de años para llegar aquí

¿Qué quiere decir eso de que vemos la luz de la bola de fuego?

Cuando miramos una vela encendida, vemos su luz. Lo mismo pasa con la bola de fuego. Nos relacionamos físicamente con fotones que provienen del origen del tiempo.

¿O sea que estamos en contacto directo con el origen del Universo?

Así es.

Me cuesta creer que no lo sabía.

Los científicos aprendieron hace muy poco a ver la bola de fuego. Su luz ha estado siempre presente, pero para poder verla el ser humano tenía que desarrollar inmensamente su capacidad de percepción. Así como un artista aprende a observar los sutiles matices de las orillas de un lago, la raza humana ha aprendido a agudizar su percepción para apreciar lo que le rodea. Fue un proceso que tardó millones de años, pero actualmente los seres humanos pueden relacionarse con las radiaciones cósmicas que surgieron junto con el Universo. Podemos observar el comienzo del tiempo… es algo prodigioso

Impresionante.

Lo más impresionante es darse cuenta de que todo lo que hay en el Universo tiene el mismo origen. Los elementos de tu cuerpo y del mío están íntimamente relacionados, porque provienen del mismo fenómeno energético y forman parte de ese fenómeno. Nuestro linaje está formado por todos los seres vivos, y se remonta a las estrellas y al comienzo de la bola de fuego. El Universo es un solo despliegue dinámico y multiforme de materia, entendimiento, inteligencia y vida. Y todo esto es nuevo.

Ninguno de los grandes personajes de la historia lo sabía. Ni Platón ni Aristóteles ni los profetas hebreos, ni Confucio ni Santo Tomás de Aquino, ni Leibniz ni Newton ni ninguno de los otros grandes creadores. Somos la primera generación que tiene una imagen empírica del origen del Universo. Somos los primeros seres humanos que contemplamos el cielo nocturno y vemos el nacimiento de las estrellas, el nacimiento de las galaxias, el nacimiento de todo el cosmos. Nuestro futuro como especie se forjará a partir de esta nueva visión del mundo.

¿Y qué pasa con mi futuro? ¿Qué sentido tiene esto para mí?

Para empezar, significa que tienes que aceptar tu capacidad creativa. El Universo se ha desplegado hasta el punto en que está ahora y te ha dotado de una enorme capacidad creativa para seguir desplegándose. La evolución del cosmos depende de los seres y los elementos que existen hoy en día, incluido tú. Tu creatividad es tan esencial para la evolución del Universo como la creatividad que contenía la bola de fuego.

¿Qué tengo que hacer para entender en qué consiste mi creatividad?

Observa la creatividad que se manifiesta en el Universo. Eso te ayudará a entender qué papel juegas en la actividad creativa. La bola de fuego era una caldera de creatividad. De allí salieron las partículas que dieron origen al Universo. Todo lo que existe en la Tierra existe gracias a esas partículas que aparecieron cuando el Universo empezó a desplegarse. Después de la bola de fuego, aparecieron las estrellas y las galaxias. No podemos*dejar de reconocer que la creación de una galaxia es un hecho estupendo. ¿Acaso lo podríamos hacer nosotros? Sin embargo, hay cientos de miles de millones de galaxias, cada una de las cuales se compone de cientos de miles de millones de estrellas. Y todas están en constante movimiento; las estrellas giran unas en torno a otras, explotando, creando nuevas estrellas, unidas en el silencio de la fuerza de gravitación que las envuelve. Y estas estructuras extraordinariamente complejas surgieron en un abrir y cerrar de ojos. Basta con pensar en la creatividad natural del Universo para sentirnos abrumados por su inmensidad y su aparente espontaneidad.

Para entender en qué consiste la creatividad tenemos que empezar por saber cómo se expresa la creatividad de la Tierra. No conocemos ningún otro planeta tan creativo como la Tierra. Y me refiero a la Tierra como un todo, como una unidad creativa. La Tierra creó masas sólidas, cadenas de montañas, una atmósfera. La Luna y Mercurio crearon cadenas de montañas, pero su creatividad dejó de manifestarse hace mucho tiempo. Marte también creó montañas y una gruesa capa sólida y una atmósfera, pero su etapa creativa más importante ya pasó. En cambio, la Tierra va a seguir creando durante miles de millones de años. Júpiter creó una atmósfera, eso es innegable, pero nunca va a ser capaz de crear un continente; las grandes masas que lo forman seguirán en estado gaseoso por muchísimo tiempo. Sólo la Tierra tenía la capacidad creativa necesaria para dar a luz tal diversidad, aunque fuera en forma elemental. La Tierra creó los océanos, lo que es una hazaña extraordinaria. Aún no hemos descubierto ningún otro océano en esta galaxia, ni lagos ni ríos. Sólo los encontramos en la Tierra.

¿Solamente?

Hay vapor de agua y hielo, pero nada más. La creación del hielo es una manifestación incomparable de la creatividad; durante los primeros miles de millones de años del Universo no había hielo en ninguna parte. Venus creó vapores de agua, lo que evidentemente es una gran obra creativa, pero el haber creado océanos y haberlos conservado durante cuatro mil millones de años es una hazaña de la que sólo la Tierra puede vanagloriarse. Por lo que sabemos, es muy probable que no haya ningún otro planeta con tanta capacidad creativa. Puede ser una idea alarmante, pero es muy respetable mientras no haya nada que nos demuestre lo contrario.

Aparentemente, los océanos no son nada fuera de lo común.

Sí, tienes razón, pero eso no es más que un reflejo de lo limitado de nuestro entendimiento. Sólo cuando tomamos a todo el Universo como marco de referencia empezamos a reconocer el sentido cósmico que tiene el agua dulce. Sólo cuando tomamos conciencia de la evolución del cosmos empezamos a comprender el sentido y el significado de las cosas comunes y corrientes.

La Tierra fue una caldera de creatividad química y elemental, que dio origen a una enorme variedad de formas y combinaciones de elementos cada vez más complejos hasta que la vida apareció en los océanos y empezó a extenderse por los continentes hasta cubrir todo el planeta. Esta creatividad siguió manifestándose hasta que empezaron a aparecer flores en todos los continentes, y siguió desplegándose hasta que la imagen de las flores y de todo lo bello llegó a ser percibida y apreciada. Somos la más reciente, la más flamante extravagancia de esta Tierra extraordinariamente creativa.

¿Y la última también?

La que está en pañales todavía. ¿Cómo puedes hablar del final? Recién hemos empezado a caminar y estamos profundamente conscientes de nuestra inmadurez. Esta misma conversación nos demuestra cómo sigue evolucionando la capacidad del ser humano para reflexionar sobre sí mismo. Hace un rato, ni siquiera sabías de la existencia de la bola de fuego inicial. Durante millones de años, ni una sola especie oyó hablar de la luz de la bola de fuego. ¿Te das cuenta? El Universo sigue evolucionando, sigue manifestándose a través de la conciencia del ser humano.

Cuando usted describe la aparición de los océanos, entiendo que fueron algo nuevo que se sumó espontáneamente a la Tierra, ¿pero, qué aportan los seres humanos que sea, realmente, nuevo?

Lo humano le da al Universo la oportunidad de apreciar su increíble belleza. Puedes verlo así: antes de que aparecieran los seres humanos, la Tierra y el Universo eran maravillosos, pero nadie apreciaba todavía el profundo sentido de esa maravilla, nadie lo comprendía. Nosotros, los seres humanos, hicimos posible la profunda percepción de algunos aspectos del Universo, y recién hemos empezado a expresarnos; cuando maduremos, podremos dar mucho más todavía. ¿Qué otro sentido tendría que todo lo que existe en la Tierra tratara de llamarnos la atención, con la esperanza de percibir su existencia a través de una vida vivida intensamente? Piénsalo. Hasta ayer no tenías ni la menor conciencia de la bola de fuego. Ahora que has oído hablar de ella, dime si no te maravilla.

Bueno, sí, me maravilla.

El Universo tiembla de asombro a través del ser humano. ¿Te das cuenta? Trata de imaginar lo que pasaría si no hubiera seres humanos en este planeta: las montañas y la bola de fuego seguirían siendo maravillosas, pero la Tierra no tendría conciencia de ellas. ¿Te das cuenta lo tristísimo que sería, lo terriblemente limitado que sería?

A veces pienso que lo más importante que pueden hacer los padres es percibir la belleza y el encanto de sus hijos. Los niños son maravillosos, indescriptiblemente lindos, pero no tienen conciencia de su belleza. ¿Te puedes imaginar lo dramático que sería que nadie percibiera y apreciara la belleza de un niño, que nadie se fascinara ante un niño lindísimo, que nadie apreciara lo maravilloso que es?

Con el cosmos pasa lo mismo; los seres humanos captan la inmensa belleza de la Tierra, de la vida y del Universo. Somos capaces de valorarla, de apreciar su grandeza.

¿Y usted dice que no hemos terminado de hacerlo?

Cada una de las grandes eras de la humanidad ha tenido una imagen de su belleza. En la época tribal-chamánica, la conciencia humana percibió los profundos misterios de la Tierra, del cielo y del sol. ¡Imagínate lo que habrá sido para el ser humano percibir el estallido de un relámpago por primera vez, sentir la emoción de una tormenta eléctrica! Cada vez que nos asombramos ante la luz quebrada de un rayo, cada vez que nos estremecemos de expectación en un bosque antes del amanecer, estamos recordando la primera vez que la Tierra percibió su propia belleza.

En la segunda era de la historia de la humanidad, la era de las grandes civilizaciones clásicas, aparecen la cultura china, la india, la europea, la del Medio Oriente y la amerindia. Esas civilizaciones permitieron que los seres humanos se especializaran en distintas tareas y así hicieron posible el desarrollo de técnicas inimaginables en el mundo tribal. Ese fue el contexto en que se escribieron los grandes textos sagrados, en que se forjaron las disciplinas espirituales clásicas. En ese período histórico, lo humano comenzó a ser percibido como el punto en que se entrecruzaban el ámbito de los fenómenos y lo que está más allá de los fenómenos.

La tercera etapa de desarrollo de la humanidad es la era científico-tecnológica. En los últimos siglos hemos descubierto empíricamente las leyes por las que se rigen la Tierra y el cosmos. Se descubrieron y codificaron en términos matemáticos los fenómenos de la gravitación, de la electromagnética, de las sutiles e intensas interacciones nucleares. Se desarrolló la capacidad de modificar la dinámica terrestre a través de nuevas técnicas. El ser humano tomó conciencia de las enormes dimensiones del tiempo y el espacio, y el origen mismo del Universo se hizo presente en la conciencia individual capaz de reflexionar sobre sí misma. La era científico-tecnológica ha permitido que las leyes del Universo se manifiesten en la conciencia del ser humano.

Actualmente, la especie humana avanza hacia una cuarta era, que podríamos definir como la era de la Tierra. Eso no significa que la ciencia y la tecnología desaparecerán en un abrir y cerrar de ojos. La época tribal-chamánica no desapareció cuando surgieron las civilizaciones religiosas clásicas y éstas no desaparecieron cuando comenzó la era científico-tecnológica. Pero el fuego creativo que se refleja en la aventura humana se concentra hoy en día en la creación de algo absolutamente nuevo, en una expresión de lo humano que se concibe a sí misma como parte de la dinámica terrestre en constante despliegue. La tribu no será el centro del reino de lo humano como tampoco lo serán la civilización, la cultura ni el Estado-nación. El centro de este reino será la comunidad de la Tierra, que percibiremos como nuestro hogar, como la fuente de creatividad y de vida.

Los seres humanos se interesarán por conocer más a fondo las dimensiones planetarias y cósmicas de una mente capaz de reflexionar sobre sí misma. Desde el punto de vista del planeta, podríamos decir que la Tierra recién está empezando a conocer su propia belleza, su poder y sus posibilidades futuras. La Tierra comienza a perseguir el despliegue de la visión de un ser consciente de sí mismo.

¿Se podría decir que la Tierra es un individuo?

No. La Tierra despierta a través de la mente del ser humano. Hay que comprender esto desde dos puntos de vista. Por una parte, tenemos a la humanidad que despierta a su responsabilidad planetaria, y empieza entonces a ofrecerle a la Tierra un corazón y una capacidad de entendimiento. Desde otro punto de vista, vemos que el planeta como un todo va despenando a través de la mente que reflexiona sobre sí misma, que se despliega a través de los seres humanos.

¿Y esto es algo que todo el mundo sabe?

La terrible confusión que tenemos muchos actualmente es, en cierta medida, un reflejo del reconocimiento de la situación en que nos encontramos. La desesperación y el miedo son la forma en que mucha gente expresa la percepción reprimida de que algo de inmensas proporciones se está produciendo en la Tierra.

Usted dice que estamos dejando atrás la era tecnológica. ¿Qué va a pasar con la ciencia y la tecnología?

En la era científico-tecnológica, pensábamos que la tecnología les ofrecía mejores posibilidades a los seres humanos y que la ciencia era la suma de conocimientos sobre el Universo acumulados por la humanidad. En cambio, en la era de la Tierra la ciencia y la tecnología se nos aparecerán como simples actividades de la Tierra. Durante millones de años, antes de que aparecieran los seres humanos, las plantas tenían tecnologías propias, y había conocimientos científicos similares en todo el mundo biológico. ¿Tú creías acaso que la predicción del estado del tiempo era un invento de los seres humanos? Empezaremos a comprender que la ciencia y la tecnología no surgieron sólo como una herramienta útil para los seres humanos, sino para contribuir al despliegue del planeta, para darle más intensidad a la vida sobre la Tierra. La humanidad es una creación del proceso terrestre: hemos sido creados para enriquecer la vida del planeta con la ciencia y la tecnología y todo lo demás.

¿Y qué puedo hacer yo? ¿Se supone que también tengo que aportar algo?

¡No te impacientes! Primero tienes que aprender. Hace unos minutos no sabías cuál era el origen del Universo. Ten paciencia, porque indudablemente hay algo que sólo tú puedes hacer. ¿O acaso crees que el Universo ha venido trabajando durante veinte mil millones de años para crearte si no tuvieras algo especial que hacer, algo que sólo tú puedes hacer? Tu creatividad se despeñará cuando te llegue el momento de hacer la tarea para la que fuiste creado.

¿A qué creatividad se refiere?

Mientras no se manifieste no se puede saber. Ni tú siquiera sabes de qué se trata todavía.

¿Pero de dónde sale esa creatividad, si ni siquiera yo sé de qué se trata?

De donde sale todo. De donde surgió la bola de fuego, de un vacío, de una dimensión misteriosa de la realidad, de una nada que también es la fuente de todo lo que existe.

Espere…

Sí, me doy cuenta de que suena raro, pero así es. Te estoy hablando de algo que recién hace pocos años se comprobó empíricamente. En la física se lo conoce como fluctuación cuántica, y quiere decir que las partículas fluctúan entre la existencia y la no existencia. Bastante raro, ¿no? No vayas a creer que a los físicos les resulta más fácil entenderlo que a ti. Las partículas cobran vida de repente y luego desaparecen. De repente, aparece un protón. ¿De dónde salió? ¿Quién lo hizo? ¿Cómo surgió de un momento a otro?

Simplemente salió de la nada. Un segundo antes no había nada y al segundo siguiente ahí está. No estoy hablando de la transformación de masa en energía y viceversa, sino de algo mucho más misterioso. Lo que digo es que las partículas borbotean desde el vacío y emergen a la existencia. Así funciona el Universo, y lo único que podemos hacer es reconocerlo. No es un invento nuestro; es lo que ocurre y punto. Las partículas surgen de repente de un ámbito misterioso; y eso es todo.

Hablo de la nada. O del vacío. Pero esas palabras sólo reflejan lo limitado del lenguaje. Nos acercamos aquí al mayor de todos los misterios, que supera todos nuestros esfuerzos por comprenderlo e investigarlo. No había bola de fuego y surgió de la nada. El Universo irrumpió de repente, todo lo que existe surgió de la nada, todo cobró vida en un instante

Ojalá pudieras entender que estás lleno de vacío. Eres más vacío fecundo que partículas creadas. Para entenderlo, basta con examinar un solo átomo de tu cuerpo Si tomas un solo átomo y lo agrandas hasta que sea tan grande como un estadio enorme, verás que prácticamente lo único que contiene es vacío. El centro del átomo, el núcleo, sería más pequeño que una pelota de tenis colocada en la mitad de la cancha. Los elementos que lo rodean serían zancudos suspendidos en el aire mucho más arriba. ¿Y qué habría entre la pelota y los zancudos? Nada. Nada más que vacío. Lo que más tienes es vacío. En realidad, si te sacaran todo lo que no es materia, serías un millón de veces más pequeño que el grano más diminuto de arena.

Pero es bueno saber que somos vacío, porque el vacío también es la fuente de todo lo que existe. ¿Me entiendes?

¿Y todo esto se descubrió hace poco?

Sí. El surgimiento espontáneo de las partículas es un descubrimiento contemporáneo muy radical. Todos estos descubrimientos científicos son muy recientes, y rompen con tradiciones que remontan al origen de la ciencia.

Sin embargo, desde otro punto de vista recién empezamos a comprender algo que fue muy importante en el período de las religiones clásicas. En la Europa medieval, Tomás de Aquino y el Maestro Eckhart, intuyeron que el vacío es la fuente de todo. Comprendieron que el reino de lo no articulado es la máxima expresión de la simplicidad divina. Esta misma idea se repite en la vida y en las enseñanzas de Buda, que comprendió que todo lo articulado surge del vacío y es inseparable del vacío.

¿Quiere decir entonces que la física, el cristianismo y el budismo están diciendo la misma cosa?

No, no se podría llegar a una conclusión tan simplista. Lo que pasa es lo siguiente: el relato de la creación que va imponiéndose cada vez más a nivel científico les da un contexto y un sentido fundamental a todos los pueblos de la Tierra. Por primera vez en la historia de la humanidad, todos podemos estar de acuerdo sobre cómo surgieron las galaxias, las estrellas, los planetas, los minerales, los seres vivos y las culturas. Este relato no les quita ni un ápice de valor a las corrientes espirituales del período clásico y la era tribal de la historia humana. Por el contrario: pone a las enseñanzas de todas las corrientes en el marco adecuado; muestra la verdadera magnitud de sus verdades esenciales.

La cosmología que estamos creando abarca a toda la especie humana; no ignora los aportes culturales únicos de todos los pueblos, sino que acentúa esas diferencias. Cada corriente es irremplazable. No se puede asimilar a ninguna otra. Cada una es fundamental para avanzar hacia el futuro. Cada una florecerá más allá de lo imaginable cuando se relacione positivamente con las demás en el marco de este relato universal del cosmos.

Esto no podría haber ocurrido en los primeros siglos de la era moderna, por la pugna que había entonces entre las disciplinas modernas y las creencias y costumbres tradicionales, y que tal vez haya sido necesaria. La investigación científica tenía que ser austera y aislarse de todo lo demás, de las actitudes animistas del período tribal y de las cosmologías espaciales de las civilizaciones clásicas. El conocimiento científico era extremadamente nuevo y diferente de todo lo conocido y, por eso, no encajaba en las disciplinas anteriores; la ciencia tenía que crear sus propias reglas, sus propios procedimientos y métodos de experimentación, totalmente desvinculados de todo lo demás.

Lo extraordinario es que la investigación científica, empírica y racional terminara por relacionarse con todas las corrientes espirituales. Sin embargo, en este siglo la ciencia mecanicista se abrió para incluir las ciencias de lo misterioso y se produjo el encuentro con esa nada primordial que también es capacidad creadora; se comenzó a reconocer que el Universo y la Tierra pueden considerarse como seres vivos; se comprendió que el ser humano no es un ente aislado en el mundo, sino la culminación de un proceso que se ha prolongado por mil millones de años; y se comprendió que no existe un Universo lleno de cosas, sino que estamos rodeados de un Universo que es un fenómeno energético único, una fuente única, multiforme y maravillosa de vida.

No hay que olvidar que la distinción entre ciencia y religión ha causado muchísimo dolor Hemos pagado un precio muy alto por la disciplina científica; para festejar lo que se da ahora no podemos dejar de recordar el dolor que ha provocado esta situación esquizofrénica. Tenemos un nuevo y vasto relato empírico del Universo, que siempre va mucho más allá de cualquier descripción anterior de la realidad, una visión que es válida para todos los pueblos porque se basa en vivencias concretas. Con este relato que va cobrando forma podemos seguir avanzando hacia la plena concreción de nuestro destino. (…)

                    Brian Swimme                                          Thomas Berry                                                    Matthew Fox

La Espiritualidad de la Creación se ancla también sobre el estudio de la historia geológica, biológica y cultural de la Tierra. En este punto, una figura de referencia es la vida y la obra de Thomas Berry, un geo-teólogo americano, como él mismo se llamara, nacido en 1914, en Carolina del Norte. Ofrezco partes del capítulo primero de su libro Reconciliación con la Tierra. La nueva teología ecológica[42] parar saborear sus propias palabras y formulaciones, para recalcar sus dos grandes contribuciones para repensar Maljut: la Primera Revelación y el tránsito del Cenozoico al Ecozoico.

Lo divino y nuestro actual momento revelador

En primer lugar, debemos analizar la magnitud de los acontecimientos de nuestro tiempo. Lo que sucede no es sólo otra transición histórica o un simple cambio cultural. La actual devastación planetaria significa anular cientos de miles e incluso miles de millones de años de desarrollo en la tierra. Es un período de cambio trascendental, un cambio sin precedentes en los cuatro mil quinientos millones de años de historia de la Tierra.  (…) Es maravilloso presenciar todos los descubrimientos científicos y un cambio planetario de esta magnitud. Pero no sólo hemos cambiado lo humano (…) sino también la estructura planetaria. Hemos cambiado su química, sus biosistemas, incluso su geología. Ahora estamos cambiando la capa de ozono, provocando el llamado efecto invernadero.

Sucesos de este tipo y magnitud jamás habían ocurrido en la historia humana, y posiblemente tampoco en la historia de la tierra. Hubo significativos momentos de extinción a fines del Paleozoico (alrededor de 220 millones de años atrás) y del Mesozoico (65 millones de años atrás). Pero ahora estamos en la fase terminal del Cenozoico, período en que se está destruyendo gran parte del desarrollo de los últimos 65 millones de años. No somos capaces de destruir todo, pero estamos provocando severos daños al proceso terrestre. Hemos puesto en marcha fuerzas que destruyen muchos de los principales sistemas vitales aparecidos durante el Cenozoico.

La era cenozoica (estos últimos 65 millones de años) la podríamos llamar período «lírico» de la historia de la tierra. Se han desarrollado plenamente flores, aves e insectos. Muchas de estas especies existían antes del Cenozoico, pero su florecimiento se completó en los últimos 65 millones de años. Entonces aparecimos los humanos, estableciendo una secuencia invertida de las fuerzas que operan. En alguna medida se niega todo el proceso cenozoico. Lo que está sucediendo es de esta magnitud. (…) Están sucediendo a escala planetaria. 

Todas las modalidades humanas de ser, que existieron en el pasado, están siendo profundamente alteradas. Nosotros mismos estamos cambiando. El cristianismo, que apareció hace cerca de 2.000 años, y nuestra revelación bíblica, que comenzó 3.500 años atrás, deben funcionar ahora dentro del contexto de esta magnitud. Lamentablemente, aún no hay indicios de que los cristianos piensen en esta escala de cambio. Así como el planeta está cambiando más de lo que cambió en un período tan prolongado, el orden humano que provocó estos cambios se deberá modificar de una manera igualmente profunda. (…)

La historia del universo es la quintaesencia de la realidad. Percibimos la historia. La ponemos en nuestro lenguaje; las aves y los árboles en el suyo. Podemos leer la historia del universo en los árboles, todo relata su historia. Los vientos la cuentan literalmente, no sólo en forma imaginaria La historia deja su huella en todo lugar, y por eso es tan importante conocerla. Si la desconocemos, en cierto sentido no nos conocemos a nosotros mismos, no conocemos nada.

Nuestro universo de tiempo evolutivo como revelador

En la profundidad del darse cuenta psíquico, la revelación es el despertar de un sentido misterioso esencial y de cómo éste se manifiesta. (…) Cuando digo que nuestro nuevo conocimiento del universo es una nueva experiencia reveladora, significa que es cualitativamente diferente, al igual que todas las experiencias reveladoras. (…)

Entre los científicos también hay un creciente darse cuenta de las implicaciones trans científicas de la ciencia. Existe un elemento de fe en los alcances fundamentales de la experiencia científica. La gravitación, por ejemplo, es una experiencia y en cierta manera también una creencia, porque es un misterio que no podemos manejar adecuadamente. (…)

Dios y el universo de tiempo-evolutivo

(…) El término «Dios» se refiere al misterio supremo de las cosas, algo que trasciende aquello que podemos comprender en forma adecuada. Muchos Pueblos Primitivos lo vivencian como el Gran Espíritu, el poder misterioso, penetrante, presente, que se observa en la salida y puesta del sol, en el crecimiento de los organismos vivos, en la secuencia de las estaciones. Este misterioso poder lleva a su máxima expresión todo lo que observamos: las estrellas, la sensación y experiencia del viento, el oleaje expansivo de los océanos. En general, se vivencia como una presencia aterradora, magnífica, inexpresable en palabras. Al no poder hacerlo, a menudo las personas danzan la experiencia, la expresan en la música, el arte, en la belleza de la vida cotidiana, en la risa de los niños, en el sabor del pan, en la dulzura de una manzana. En todo momento vivenciamos el sobrecogedor misterio de la existencia. Es tan simple como inefable. ¿Qué es lo divino? Es la presencia inefable y penetrante en el mundo que nos rodea.

Debemos reconocer que esta presencia divina en la creación se entiende de un modo diferente en nuestro nuevo contexto histórico. Originalmente, lo divino se percibía en su manifestación en el mundo, en toda la gama de fenómenos naturales; era algo dado. Había una experiencia espacial de la manifestación divina en el mundo natural. Es decir, el tiempo transcurría en ciclos de cambios estacionales en permanente renovación. Era eterno. El universo existía tal como había sido y sería siempre.

En el mundo bíblico, sin embargo, apareció un nuevo sentido de la historia, la percepción de que el universo nació en un momento determinado. Antes de eso, la conciencia humana despertó al universo tal como había sido y sería siempre, en ciclos de permanente renovación. Los humanos no podíamos interferir ni cambiar esto. No podíamos iniciarlo ni terminarlo.

Ahora nuestra experiencia del universo es diferente. Lo captamos con una nueva percepción intelectual. Anteriormente sólo había una experiencia intuitiva inmediata: sólo observábamos el mundo natural que nos rodeaba. Sin embargo, más recientemente, hemos comenzado a verlo en términos de la ciencia empírica, con la ayuda de instrumentos microscópicos y telescópicos. Miramos atentamente el universo, estudiamos, por ejemplo, las estrellas, tratando de descubrir cómo se generaron. Observamos el mundo que nos rodea y analizamos los elementos hasta comprender cómo se desarrollan las cosas. Gradualmente, llegamos a entender que el universo no es simplemente algo dado, y que de hecho tuvo un comienzo. Descubrimos que el tiempo es irreversible. La secuencia en la curva mayor de su desarrollo ha ido de menor a mayor complejidad y conciencia.

Así, nuestra visión científica moderna del universo coincide más con el ámbito bíblico que con el mundo no bíblico, (…)  Al remontarnos hacia atrás, descubrimos que nuestro universo existe desde hace mucho tiempo. Actualmente se calcula que alrededor de 13.700 millones de años. Sin embargo, esta comprensión del universo difiere de otras previas. (…)  Ahora tenemos un nuevo sentido del universo, con un inicio preciso y que ha pasado por una secuencia de transformaciones de menor a mayor complejidad y formas más amplias de conciencia. En cierto modo, ambas necesitan relacionarse: la aparición de un universo de conciencia y de una comunidad espiritual. El universo es la expresión básica de comunidad, la comunidad sagrada esencial. (…)

Trataré de explicarlo. En el comienzo está esa fuerza expansiva, diferenciadora, y las entidades articuladas emergentes, lo que ocurre poco después de la radiación primordial. De inmediato aparece la gravitación y las cosas se agrupan en una profunda relación. De modo que tenemos dos fuerzas al comienzo del universo: un proceso emergente de diversificación, especie de explosión, y luego un proceso de contención. Es muy importante la atracción que todo ejerce sobre todo lo demás. Nadie sabe en qué consiste, esta atracción. Isaac Newton (1642-1727), que formuló las leyes de gravitación, ignoraba qué era todo esto. Estableció las leyes de esta atracción, pero no sabía en qué consistía, y aún nadie puede decirnos qué es la gravitación. Pero sí sabemos que las fuerzas atractiva y explosiva constituyen la llamada curvatura del universo. Todo lo que existe lo hace en este contexto, la curvatura del espacio. Si la velocidad de emergencia hubiera sido una trillonésima de fracción más rápida o más lenta, el universo se habría desplomado o explotado. Debía ser precisamente la trillonésima parte de un trillón. ¿Por qué? Porque la curvatura del universo tenía que permitir que éste siguiera expandiéndose sin desplomarse ni explotar. Así, tenemos un universo unido, pero no tanto como para ahogar su expansión y creatividad. Si la atracción sobrepasa la expansión, se desploma. Y si la expansión supera la atracción, explota.

Esta curvatura del espacio la he llamado «la curva compasiva» del universo, o la curva compasiva que abraza al universo. ¿Qué hacemos al encontrarnos con otros? Nos acercamos y abrazamos. Este abrazo refleja la curvatura del universo. Hablamos del pensamiento reflexivo de la mente, porque somos el tipo de seres en que se refleja el universo. ¿Qué es ese reflejo? Es la expresión de la curvatura del universo en la inteligencia humana. Es la curvatura del universo que regresa sobre sí misma. Si no fuera por ella, no habría reflejo humano. No habría afecto humano sin la atracción gravitacional. La gravitación, inherente a este proceso, une todo en forma tan estrecha que nada puede separarse de nada. La alienación es un imposible, un imposible cosmológico. Podemos sentir alienación, pero jamás estar alienados.

Otro elemento importante en este proceso es la relación del origen. En el universo, todo está genéticamente emparentado con todo lo demás. Hay literalmente una familia, un vínculo, porque todo desciende de la misma fuente. En este proceso creativo se originan todas las cosas. En la tierra, todos los seres vivos derivan claramente de un solo origen. Literalmente nacemos como comunidad; árboles, aves y todas las criaturas vivas están unidas en una sola comunidad de vida. Esto nos da la sensación de pertenencia. La comunidad no es un sueño ni algo que podría ser hermoso. Literalmente somos una sola comunidad. La tierra es una sola comunidad de existencia, el contexto donde existimos. (…) .

Nuestra nueva comprensión del universo es una nueva experiencia reveladora. No es una revelación en el sentido bíblico, pero es reveladora. Es la forma en que lo divino se nos revela actualmente. (…) Ahora tenemos una nueva percepción de la comunidad sagrada, y por eso digo que el universo es la comunidad sagrada primordial, la realidad religiosa primordial, la autoridad primordial del universo, lo primordial de todo. Y existimos como miembros característicos de este universo.

Esta revelación no proviene del mismo proceso de la revelación tradicional. En otras palabras, este procedimiento racional y analítico que estamos viviendo es totalmente diferente de aquellos procesos intuitivos que experimentaron los profetas. Además, tiene un sentido distinto de cómo se nos presenta lo divino, el misterio supremo de las cosas. (…)

¿Por qué se consideraba idólatras a los paganos? Lo divino siempre aparece encarnado; nadie adora la materia como materia. Lo que se adora es una forma de presencia divina. (…) Toda existencia es un modo de presencia divina. (…)  No puedo existir salvo por una presencia divina. Siempre está el misterio de las cosas, y al misterio de la existencia se le puede llamar divino, Dios, inmanencia o como se desee. Debemos reconocer el misterio de las cosas. Pocas personas han pensado resolver el misterio de algo. No percibo grandes problemas respecto a la inmanencia y trascendencia. Pareciera, sin embargo, que nuestro excesivo énfasis en la trascendencia nos está llevando a destruir el planeta.

Hoy en día, los pueblos indígenas constituyen un excelente recurso, ya que están asumiendo un rol de liderazgo en los asuntos humanos. (…) Lo primero que aprendemos de ellos es que el universo es una comunidad de sujetos, no una colección de objetos. Hemos tratado al universo como una colección de objetos. Por muy interrelacionados que estén, si no escuchamos la voz de los árboles, aves, animales, peces, montañas y ríos, estamos en problemas. Creo que ésta es una de las cosas más importantes que estamos aprendiendo de los pueblos tribales. Estamos aprendiendo a hablar con el río y que él nos hable a nosotros. (…) Hemos roto la conversación. Al hacerlo, hemos destrozado el universo.

La otra idea fuerte de Thomas Berry es que nos propone transitar de la era Cenozoica a la era Ecozoica, dentro del proceso cosmo genético en el que se desarrolla y complejiza la Vida. Ello implica colocar lo ecológico como la realidad central a partir de la cual se organizan las demás actividades humanas, principalmente la económica, de tal manera que se preserve el capital natural y se atiendan las necesidades de toda la comunidad de vida, presente y futura. La premisa central del ecozoico es entender el universo como conjunto de las redes de relaciones de todos con todos: nosotros los humanos somos esencialmente seres de intrincadísimas relaciones. Y entender la Tierra como un super organismo vivo que se autorregula y continuamente se renueva. Dada la embestida productivista y consumista de los humanos, este organismo ha quedado enfermo e incapaz de digerir todos los elementos tóxicos que hemos producido en los últimos siglos. Por ser un organismo, no puede sobrevivir de forma fragmentada sino integral. Nuestro desafío actual es mantener la integridad y la vitalidad de la Tierra. El bienestar de la Tierra es nuestro bienestar.

El objetivo inmediato del ecozoico no es simplemente disminuir la devastación en curso, sino alterar el estado de conciencia responsable de esta devastación. Cuando surgió el cenozoico, el ser humano no tuvo ninguna influencia en él. Ahora, en el ecozoico, muchas cosas pasan por causa de nuestras decisiones: si preservamos una especie o un ecosistema o los condenamos a la desaparición. Nosotros copilotamos el proceso evolutivo.

En términos positivos, lo que la era del ecozoico pretende a fin de cuentas es alinear las actividades humanas con las otras fuerzas operantes en todo el Planeta y en el Universo, para que se alcance un equilibrio creativo y podamos así garantizar un futuro común. Esto implica otro modo de imaginar, de producir, de consumir y de dar significado a nuestro paso por este mundo. Ese significado no nos viene de la economía sino del sentimiento de lo sagrado ante el misterio del universo y de nuestra propia existencia. Esto es la espiritualidad.

Resumiendo, las enseñanzas de Thomas Berry: El Universo es la Primera Revelación, cuya historia debemos conocer. Los humanos formamos una Comunidad sagrada, junto con el resto del Universo. El vínculo con el mundo natural se debe crear desde la infancia. Ha llegado el momento de transitar de la era Cenozoica a la era Ecozoica, donde se restituya la continuidad entre lo humano y lo no humano. Debemos abrirnos al conocimiento de los pueblos indígenas. Hay que despertar del autismo y empezar a observar y escuchar a la vida.  

En 1973, dice Matthew Fox, “me di cuenta de que no es posible enseñar espiritualidad en el marco de la didáctica occidental, porque nuestros modelos educativos, de orientación cartesiana o iluminista, se relacionan únicamente con el hemisferio cerebral izquierdo. No toman contacto con el cuerpo, ni se ocupan del hemisferio cerebral derecho, el cual se relaciona con lo reverencial y prodigioso”.

Esta observación es fundamental y va al meollo mismo del problema. El Monoteísmo patriarcal, cuyo nombre exotérico es Kapitalismus al llegar a la globalización, ha llevado a cabo una opción preferencial por las energías fermiónicas que, en la escala humana, son procesadas por el lóbulo cerebral izquierdo y ha minimizado las energías bosónicas que son procesadas por el lóbulo derecho. El Animismo busca un equilibrio de ambas energías. Por ello, ante el Monoteísmo, se vuelve vulnerable y tenemos la historia que hemos ido teniendo, desde Summer y Egipto, en este hemisferio.

Quisiera ir concluyendo este aporte desde el Monoteísmo, eligiendo algunos cuadros  con los cuales el propio Fox nos condensa e ilumina con su pensamiento.

Un primer pantallazo de su pensamiento puede ofrecerlo esta comparación del tránsito de una cosmología basada en la metáfora de la máquina, a una basada en la intuición animista del cosmos como un organismo vivo. Se encuentra en su libro: Ciencia y Espiritualidad. La nueva visión, escrita con Rupert Sheldrake.

El universo mecánicoEl cosmos vivo
MáquinaOrganismo evolutivo
InanimadoCampos
Carente de propósitoAtractores
Átomos inertesEstructuras activas
Tierra muertaGaia
DeterminadoIndeterminado, caótico
CognoscibleMateria oscura
Conocimiento descorporizadoConocimiento participativo
Carente de creatividadEvolución creadora
Leyes eternasHábitos

La interpretación patriarcal de Maljut pasa demasiado rápido por esta sefirá. ¿Huele a mujer? Los usos femeninos de una cábala práctica existen; pero no hacen masa crítica, o sí, pero al interior de los hogares y de mano de las mujeres [43]. De un modo teórico, Fox contrapone las energías masculinas, que ejemplifica en Jacob, con las energías femeninas, que ejemplifica en Sara, para tener una mirada más completa de nuestra tradición.

Monoteísmo / masculino / JacobAnimismo / femenino / Sara
Arriba / abajoDentro / fuera
Tierra planaAldea global
SubirDanzar
SacrificarSatisfacer
CompetirCompartir el éxtasis
Restrictivo, elitista, excluyenteAbierta, no elitista, incluyente
Supervivencia de los más capacesSobrevivencia de todo y todos
JerárquicoDemocrático
ViolentoFuerte y suave
Orientado al cieloOrientada a la Tierra
Despiadadamente independienteCordialmente interdependiente
Celoso y orientado a juzgarGeneradora de estima y no enjuiciador
Abstracto y distanteNutriente y sensual
Lineal, estilo escaleraCurvo, estilo círculo
Teísta (inmanente o trascendente)Panteísta (transpersonal)
El amor al prójimo está separado del amor a DiosEl amor al prójimo es el amor a Dios

Yo concluiría diciendo: el amor a dios es el amor a la tierra (al cosmos, a la creación, al omniverso)

Otro punto fuerte de la contribución foxiana para relativizar (relacionar) la tradición patriarcal y antropocéntrica del monoteísmo, es lo que él llama: Las cuatro vías de la Espiritualidad de la Creación. Cito.

“La Vía positiva. En la reverencia, la maravilla y el misterio de la naturaleza y de todos los seres, cada uno de los cuales es una “palabra de dios”, un “espejo de Dios que destella y centellea”, en palabras de Hildegard de Bingen. Esta es la primera Vía.

La Vía Negativa. En la oscuridad y en la nada, en el silencio y en el vacío, en el dejar ir y en el dejar ser, y en el dolor y en el sufrimiento, componentes igualmente reales de nuestro viaje espiritual. Esta es la segunda Vía.

La Vía creativa. Con nuestro poder de generar, somos cocreadores con Dios; en nuestra producción imaginativa, confiamos en nuestras imágenes, al punto de darlas a luz y traerlas a la existencia. Esta es la tercera Vía.

La Vía transformativa. Al aliviar el sufrimiento, al combatir la injusticia, al luchar por la homeostasis (el equilibrio en la sociedad y la historia), en la celebración que ocurre cuando personas que luchan por la justicia y tratan de vivir en mutualidad se reúnen para alabar y agradecer el don de ser y de estar juntos. Esta es la cuarta Vía.”

Traduciendo, todo ello, en prácticas más concretas, Fox sugiere las siguientes transiciones para ir acercarnos a una homeostasis del Sistema Gaia.

De la secularización de todo, a la resacralización de todas las cosas. De la acedia y la pasividad, a la maravilla, la creatividad y la potentia. Desde el dar por supuesto, a la gratitud. De la basura, al reciclado. De la complacencia, a la compasión. Del Arte por amor al arte, al arte por amor a la Tierra. Del miedo fundamentalista, a la confianza en el cosmos. Del Pienso luego existo, a la Creación crea y, por tanto, existo. Del monoteísmo, al animismo. Del sexismo, a la justicia sexual. Del desempleo, al buen trabajo. Del capitalismo antropocéntrico no democrático, a una Economía de la Madre Tierra. De la publicidad, a la información.

Toda esta ampliación de la consciencia, que estamos viviendo, precisa de una nueva narrativa que remplace a la del viejo avatar y que una y vincule ciencia y espiritualidad. He aquí la propuesta de Mathew Fox.

En el principio fue el don. Y el don estaba con Dios y el don era Dios. Y el don vino y estableció su tienda entre nosotros. Primero como una bola de fuego que ardió sin cesar durante 750,000 años, cocinando en su horno inmensamente caliente, hadrones y leptones. Estos regalos encontraron el mínimo de estabilidad necesario parta engendrar las primeras criaturas atómicas: hidrógeno y helio. Tras hervir y revolver durante mil millones de años, los dones de hidrógeno y helio dieron a luz a las galaxias. Galaxias vivientes que giraban y se arremolinaban creando millones de estrellas. Luminarias celestes, calderos cósmicos que, a su vez, generaron más regalos a través de violentas explosiones de vastas supernovas, ardiendo brillantes con el resplandor de más de mil millones de estrellas. Dones sobre dones, regalos engendrando regalos, dones explotando, regalos implotando, dones de luz, regalos de oscuridad. Regalos cósmicos y dones subatómicos. Todos girando y flotando al socaire, naciendo y muriendo, en un vasto plan misterioso, que también era un regalo. Uno de estos dones de supernova explotó de una manera especial, enviando al universo un regalo precioso, que criaturas posteriores llamarían un día la Tierra, su casa. Su biosfera fue también un regalo, envoltura de belleza y dignidad, con justo la correcta protección de la radiación solar y del frio cósmico, y de la noche eterna. Este planeta colmado de dones fue colocado como una joya en su engarce más exquisito, en este caso, la distancia exacta de 170 millones de kilómetros de su estrella madre, el Sol. Nuevos regalos surgieron, formas inéditas en el universo: rocas, océanos, continentes, criaturas multicelulares que se movían por su propio poder interior. ¡Había nacido la vida!

Regalos que habían surgido como bola de fuego y helio, galaxias y estrellas, piedra y agua, ahora tomaban la forma de vida. La vida: un nuevo regalo del universo, un don nuevo en el universo. Flores de aromas y colores múltiples, árboles erguidos. Surgieron bosques proveyendo hogar para toda suerte de seres que reptan y trepan. De seres que vuelan y cantan. De seres que nadan y se deslizan. De animales que corren a cuatro patas. Y, en su momento, seres bípedos que se yerguen y caminan. Con pulgares opuestos que posibilitan aún más creatividad, más producciones de dones. El humano se torna un don, pero también una amenaza, pues sus poderes creativos eran únicos en su potencial de sanar o destruir. ¿Cómo usarían los humanos estos dones? ¿Qué dirección elegirían? La Tierra esperaba la respuesta a estas preguntas. Y sigue esperando. Temblando. Fueron enviados Maestros paridos por la Tierra: Isis y Hesíodo, Buddha y Lao Tsé, Moisés e Isaías, Sara y Esther, Jesús y Pablo, María e Hildegard, Jefe Seattle y Mujer Búfala, para enseñar a los humanos los caminos de la compasión. Y la Tierra seguía esperando para ver si la humanidad era un don o una maldición. Temblando. ¿Te pasó alguna vez de regalar algo y luego lamentarlo? La Tierra se pregunta y espera. Porque el regalo se ha hecho carne y habita por doquier entre nosotros, pero tendemos a no verlo. Y a tratarlo no como un don, sino como un objeto para ser usado, abusado, pisoteado… incluso crucificado. Pero para aquellos que lo reciben como un regalo, todo les es prometido. Todos ellos serán llamados hijos del don, hijos e hijas de la gracia. Por todas las generaciones.

Criar la Vida

Decía que el Animismo amerindio posee el know how de cómo volver a animar el mundo, reconectar la separación sujeto/objeto, superar la fragmentación provocada por la secularización; en una palabra: volver a encantar el universo y vivir en un mundo interconectado. Claro, ahora sabemos -teóricamente- que todo está interconectado, pero no sabemos mucho (por lo menos yo) cómo esto acaece porque, en gran parte, la Forma Ciudad, la diástasis Dios-Hombre y el poderoso caballero Don Dinero, nos lo impiden sutilmente.

En la década del Ochenta conocí el texto de Gabriel Martínez El sistema de los uywiris en Isluga que me fascinó; enseguida le propuse editar todos sus trabajos relativos a esta materia; solo salió el primer tomo: Espacio y pensamiento. Andes meridionales. Tomo I. La Paz: HISBOL, 1989. Presentí que había encontrado la clave para abrir la stahlhartes Gehäuse de la modernidad[44]. La Cábala cristiana del Renacimiento llamaba a este dispositivo: relatio, relata, relationis: Relacionalidad[45]. Pero sin afectividad, obviamente.

Para avanzar, en el cómo, voy a traer a cuento algunos ejemplos; pero, antes, vayamos, brevemente, a los diccionarios a ver qué significan estas Palabras Mayores: uyway, uywanakuyku, uywaña, uywiri. El Lexicón de Fray Domingo de Santo Tomás, 1560, consigna oyuani (primera persona) y ayuangui (segunda persona) como “criar niño”, y oyuac como “criador assi”. El Vocabulario quechua de Diego González Holguín, 1608, registra huyhuaccuna como “todas maneras de crías, de aves, de animales, y de arboleda criada a mano, o en casa, e hijos y mujeres, y todos los alimentados”. El Diccionario aymara de Ludovico Bertonio, 1612, traduce uywaña / uyhuatha, como “crías, los hijos y cualesquiera animales”. De donde proviene la red semántica en torno a la raíz uyw-: el verbo uywaña, criar, el sustantivo uywiri, el criador. En aymara, el concepto de uywaña se complementa con el de ayniña o kutiyaña, intercambiar dones, a través de la modalidad de la entrega de ofrendas, según las normas de liwaña o waxt’aña: dar decomer para que no nos falta la comida.

Según Gabriel Martínez, esta constelación hace referencia a la crianza, al cuidado, al cariño, al respeto, al amor, a las relaciones entre padres e hijos, entre pastores y sus llamas, entre chacareros y su chacra, y también entre los seres vivos y los seres -digamos- antiguos. Menta el cuidado amoroso: cualitativo, de todas las relaciones. Ahora bien, el sistema de uywiris no existe aislado, en sí mismo, sino que conforma una red interconectada con el entorno espacial mayor de los juturis, ojos de agua, de donde salen (aparte del agua, las aves y los camélidos) la gente del ayllu; las pukaras que cuidan la chacra en su condición de proveedores: “aviadores”, y los sirenos, cascadas, donde el agua produce una vibración especial que inspira a los músicos para templar sus instrumentos. La música está ligada, en los Andes, a energías chamacánicas. Hay que tener cuidado.

 El Sitz im Leben de la Crianza Mutua es el Ayllu. Etimológicamente, deviene de la palabra aya que significa incorporarse y llu que tiene la connotación de aglomerar; entonces, Ayllu significa la cohesión de un grupo, ya sean estos humanos, ancestros, animales, plantas, etc. Desde el punto de vista de lo Real: el Ayllu es un sistema bifásico de organización del territorio (Urin / Aran), del parentesco, la reciprocidad, la ocupación y manejo del espacio, la generación de riqueza, etc. Desde el punto de vista de lo Imaginario: una red multidimensional por la que circulan dones, información: conversaciones y energía en feedback con su entorno y en comunión con el Ayllu de las Waka: la esfera energética de sentido y el Ayllu de la Sallqa: la esfera genésica, no domesticada, con los que el Ayllu de los Jaqi busca la homeostasis. Desde el punto de vista de lo Simbólico, el Ayllu es el efecto cuántico del encuentro contradictorio (Tinku) entre la mitad Aran, simbólicamente masculina, y la mitad Urin, simbólicamente femenina, del ayllu. Desde un punto de vista holonómico es una suerte de fractal mesocósmico, entre el macrocosmos: la Pacha y el individuo: el microcosmos, interconectado por la Coca, Pachatayka. 

La gran metáfora del Animismo amerindio, para relacionarse, es el Parentesco. Una papita llegada de otro ayllu, por ejemplo, se convierte en nuera de la familia y es tratada, como tal, por sus suegros, hermanos, tíos, abuelos. Esta ficción cultural es tan buena, como que el futuro será mejor o el american way of life. La otra metáfora es la Comensalidad. Ejemplos conocidos: La mina come de mí y yo como de la mina, la chacra come de mí y yo como de la chacra, yo como de mi taxi y el taxi come de mí, yo como del Estado y el Estado come de mí[46]. Por eso, se ch´allan las oficinas, los buses, el quiosquito..: todo. El catolicismo conoce también esta necesidad: la Eucaristía, pero la pone en escena en un registro desencarnado: domesticado, y ya totalmente espiritualizado. Por cierto, Domesticación (de plantas, animales, humanos, dioses) vendría ser el equivalente homeomórfico de Crianza Mutua, en el sistema monoteísta de dominio y control de la naturaleza. Ahora: (casi) todo está domesticado.

Primer flash. Se mora en un mundo vivo en el que todos los seres y enseres de la naturaleza tienen su propia irradiación energética, ora fermiónica, ora bosónica, ora en equilibrio, de modo tal, empero, que, este mundo, constituye una totalidad viviente, dinámica, ya: levemente caótica, interconectada por relaciones cariñosas de colaboración y ayuda mutua: Ayni. La reciprocidad negativa existe, pero no hace masa crítica; como en las ciudades, donde también se da la reciprocidad positiva, pero ésta no hace masa crítica[47].  

Segundo flash. El internet de los seres y enseres sigue una lógica seminal, biológica, viva. También los acontecimientos, eventos, surgen como en la chacra: brotan de la fuerza vital, cha, de la Madre Tierra, el Padre Sol y la Hermana Luna. Todo nace, crece, florece, frutea y se multiplica, cuando las condiciones del entorno son favorables y, sobre todo, cuando son cultivados y tratados con Cariño. Es decir, todo: una planta, un bosque, un cerro, un rio, un niño… es un ser vivo, sexuado, con el que se mantienen relaciones interpersonales: se conversa, emociona, agradece, festeja, juega, colabora[48]… Esto, justamente, menta la noción de uywaña que viene a ser una suerte de meditación en movimiento en el corazón de la vida cotidiana. No hace falta retirarse para conectar. Esta es la diferencia andina respecto del monoteísmo y el budismo.

Tercer flash, ya dicho, pero oscuro para un monoteísta, sobre todo cristiano, signado por la noción de Gratia. La unidireccionalidad vertical del don que rehúsa el retorno (porque, entonces, dizque, no sería Dios). La Crianza Mutua de la vida implica operaciones de unión: conjunción, inclusión, implicación y de separación:  diferenciación, oposición, selección, exclusión. El proceso es circular: helicoidal, pasa de la separación a la unión, de la unión a la separación. Por tanto, uywaña activa lo que podríamos llamar un Bucle, una secuencia de instrucciones que se ejecuta repetidas veces, hasta que la condición asignada a dicho bucle deja de cumplirse. Es, sobre todo, un Bucle de retroalimentación que rompe con el principio de causalidad lineal. Para los animistas y el universo, todo va de ida y vuelta; lo que sale, regresa: circula. Respira. Lo que cuido, me cuida y viceversa. La ciencia actual conoce la noción de Biofeedback. pero todavía no puede entenderla y menos manejarla, desde las inteligencias emocional y espiritual[49].

Cuarto flash, ya dicho, pero duro de roer para nosotros.  Entendemos que entre humanos nos cuidemos y criemos; tal vez, últimamente, lleguemos hasta las mascotas. Pero ya nos cuesta procesar la idea de que yo crio al Sol y también soy criado por el sol, la luna, las estrellas, la vía láctea, la lluvia, el viento, el granizo, las heladas…Este diálogo cosmo- y metereo-gónico se lleva a cabo mediante la tecnología de la ritualidad, ligada a solsticios y equinoccios, estaciones, noche y día. La Forma Ciudad, entre otras cosas, sirve también para profundizar esa separación del entorno. Esta obviedad animista, no lo es, pues, para un monoteísta. Este vislumbre animista, sin embargo, podría inyectar mucha adrenalina a las interpretaciones inertes de Maljut, en tiempos de crisis climática, ambiental, sanitaria y alimentaria[50].

Quinto flash, ya insinuado, pero que no acaba de salir en nuestra pantalla. En el universo andino la noción de Ayllu es tridimensional, como ya vimos. Por tanto, la Crianza Mutua es también tridimensional. Demorémonos en este primer Ayllu, que tiene mucho que enseñarnos en este momento en el que una cierta Metaphysik der Sexualität está estallando y produciendo sufrimiento innecesario[51]. Veamos. Simplifico. Primer nivel: el Yo está compuesto por dos energías, masculina y femenina, que se dosifican diversamente, según contextos. Nadie es varón o mujer, siempre y al cien por ciento. Segundo nivel: la unidad mínima de sentido no es el individuo newtoniano, sino la Pareja cuántica: Jaqi. A partir de ahí la comunidad de lo viviente se amplía holo-nómicamente: familia, comunidad, marka, suyu…hasta el infinito. Es decir, la gerencia de estas dos energías (Onda/Partícula) se dosifica y combina, según las circunstancias y los tiempos. Nada es inmutable. No cabe la noción de identidad, que es ontológica y que ha traído más dolor que gozo. Cada cual tiene que buscar, puntualmente, caso a caso, la dosis óptima de lo masculino/femenino, que le constituye, para entrar en equilibrio, siempre puntual, relativo y contextual, con su entorno y contraparte del Ayllu de la Sallqa o del Ayllu de los Waka[52].

Este Par se extiende y relaciona, en perspectiva de Crianza Mutua, con el Ayllu de la Sallqa: el universo paralelo de la vida vegetal y animal criada por seres meta-humanos (aunque antropomorfizados) que nos depasan: cerros, bosques, ríos…: los Dueños de los animales y de las plantas, con los que, por cierto, se continua el patrón de relacionamiento: conversaciones, intercambios de dones, cantos, danzas y otros requiebros de cariño. Un caso de especial densidad energética es la relación de crianza que se da con las Plantas Maestras: seres vivos enteogénicos que nos facilitan la experiencia de la absoluta identidad con la divinidad: el humano siente que es uno con el Universo, ahora. De ese fondo sin fondo proviene el saber, el software, del animismo amazónico, por ejemplo. El equivalente homeomórfico cristiano vendría a ser la llamada, por Plotino, Vía unitiva, solo que no a lo divino, sino como fruto de una purga y limpia radical de las toxinas del cuerpo[53].

El sexto flash: la Crianza Mutua es una suerte de Trascendental. Los difuntos, los cerros, el agua, los aires, los santos y un sinfín de entes naturales y sobrenaturales, son poderosos aliados de los humanos, pero, he aquí la diferencia animista: dependen de las otras dos comunidades, que conforman el Ayllu andino, y se fortalecen conforme reciben/dan ofrendas y dones. La lógica del don aceita el sistema. Por eso, los rituales son vinculantes. No son oraciones, al modo monoteísta: plegarias a un Ser superior todopoderoso, por parte de seres inferiores menesterosos. El diseño animista estriba en que todos colaboran, creando relaciones de reciprocidad que se expresan en constantes ofrendas y fiestas. Es la manera en que los humanos intervienen con estos Seres para que ellos, a su vez, estimulen la producción, la reproducción, la prosperidad y el bienestar. Se produce, pues, una relación de mutua necesidad, entre entidades humanas, sub-humanas y ultra-humanas. Por tanto, no se trata de una relación causal, sino sincrónica. Es decir, que un ser es criador de una criatura, al mismo tiempo que es criatura, en otro tiempo y espacio. La Pachamama nos cría, el Apu nos cría; los seres tutelares nos cuidan y nosotros cuidamos de ellos. Nosotros criamos a nuestros hijos y ellos nos criarán cuando seamos ancianos. Nosotros criamos las semillas, los animales y las plantas y ellos también nos criarán: alimentarán.  En ese sentido, la Crianza Mutua implica conversación, respeto, entendimiento, arreglos, negociaciones, reciprocidades, intercambios y acuerdos entre humanos y no humanos. De este modo, la Crianza Mutua es una frecuencia señalada del flujo constante de Energías por el cosmos, teñidas de sentimiento, amor, cariño y respeto.

Séptimo flash. La Crianza Mutua involucra también a los que nosotros llamamos Difuntos y los entendemos como individuos aislados y progresivamente olvidados. Tal vez, cuando funcionaba la noción de Purgatorio, en el catolicismo, había un dejo de comunalidad. Para el Animismo, esta ficción es muy extraña. Llegado el momento, trascendemos a otra dimensión; atravesamos otro Punku, umbral…y la Vida sigue, esta vez, más en vena energética que corpuscular y, por supuesto, las relaciones de Crianza Mutua también prosiguen en otras dimensiones. Como Ancestros, son el depósito de todo el conocimiento acumulado que nos lo transmiten para seguir alimentando la vida y que se celebra anualmente, en la temporada húmeda, en un gran banquete de comensalidad multidimensional a cielo abierto. Se trata, pues, de una memoria tecnológica.

Ejemplos

Los pastores cuentan que, si el cóndor atrapa -digamos- una cría de alpaca, no hacen nada para impedirlo y lo dejan comer, pues, si le quitaran la presa, el ganado dejaría de reproducirse. La ficción cultural dice: el cóndor devolverá el favor. Éste es un acuerdo de mutua correspondencia entre los pastores y los animales del Apu. Otro ejemplo.  Si el pastor, conversa y trata con cariño y respeto a sus alpacas, éstas aceptarán convivir y no le abandonarán jamás. Se criarán mutuamente hasta la muerte. Las alpacas y llamas son concebidas como los hijos a quienes se debe cuidar y proteger. En otro momento esta relación es entendida al revés: la llama, como madre, nutre a sus hijos, mediante su lana, carne, cuerpo, huesos, nervios, pezuñas… Lo mismo sucede con las aves del cielo: tienen derecho a comer los frutos de la arboleda. Esto empezó a resentirse cuando los frutos comienzan a ser llevados al mercado. Otro ejemplo. Las plantas y los humanos (como, por cierto, ya reparó Maimónides) nacen vulnerables, incompletos: precisan de cuidado y necesitan ser criados. Un chacarero viste a sus plantitas: las cubre amorosamente de tierra, las aporca; luego las riega: les da de beber; las abona, fortalece; las cubre del excesivo calor o de las heladas: arropándolas. Se preocupa no sólo por las que creen en los surcos, también por las que han crecido por fuera. La llamada, por nosotros mala yerba, normalmente son plantas medicinales; también ellas deben ser respetadas y tratadas con deferencia: de alguna manera son regalos inesperados. Las plantas también pueden ser criadas por los Apu y los animales. Algunos casos:  la   atoqpa papan o la papa del zorro, atoqpa lisasnin o el olluco del zorro, hamp’atuk papan o la papa del sapo, y lluthuk papan o la papa de perdiz. Pero he aquí que las plantas, como los humanos, son también muy sensibles y si no son bien tratadas, se pueden ir. Por ejemplo, ahora mismo, en los Yungas (la ladera de Apanto, concretamente) ha desaparecido una florecilla llamada Madre trabajadora y han aparecido plantas de cúrcuma y jengibre. Los Dueños de las plantas también tienen sus propias plantas y no hay que tocarlas; por ejemplo, el Achanqaray:  una suerte de begonia, es la planta del Apu; no debe arrancarse, porque provocaría una granizada que destruiría los cultivos. Otra forma de crianza mutua se da a través de la lectura semiótica de los llamados Indicadores biológicos, minerales, astrales.. que informan acerca de las condiciones de humedad, calor, lluvias, sequías, granizadas, escasez, abundancia…por venir. Sin ese diálogo cosmo biológico sería muy difícil la crianza de la vida en los Andes.

Otra característica importante: nadie es criador en teoría.  Es necesario involucrarse en la relación de crianza para devenir criador. Y este involucramiento debe ser constante. Esa renovación diaria y ritual de los acuerdos entre los Jaqi, del Ayllu de los humanos, los vegetales, del Ayllu de la Sallqa, los ancestros, del Ayllu de los Waka, es lo que permite seguir formando parte de la red energética. En los Andes, este flujo de fuerza de trabajo entre los tres ayllus se llama Ayni. Así, la frase Aynillan imapas: lo que sea, es de mutua correspondencia, expresa muy bien la interdependencia de la vida. Esta frase se usa en varios contextos. Por ejemplo, cuando alguien de la comunidad muere, la gente colabora con la familia del finado para cavar la tumba y pedir un óbolo para celebrar la Octava. Los que ayudan a la familia, con esta colecta, van de casa en casa, dando la noticia y explicando lo acontecido. Para convencer a los demás, suelen decir: Ayniykuwaya, aynillan riki imapas: Apóyame, ayúdame, colabórame, sabes que todo es mutuo. Además, asistir al sepelio es también ayni. La gente que participa activamente entra en una red de ayni donde la compañía, las conversaciones y compartir los sentimientos mutuos, hace más amable la vida.

Vivir Bien / Vivir Sabroso

Entrado en crisis, el concepto axial de la civilización occidental: Salvación (¿por la dramática experiencia de las dos guerras mundiales?) rápidamente es remplazado por la noción, también sotereológica, de Desarrollo (Plan Mashall, BM, FMI) que menta lo mismo, sólo que de modo secularizado y, por tanto, la trascendencia del primero es traducida, esta vez, como mera inmanencia que se traduce en consumo sacramental y una contaminación despiadada del planeta. El pattern es, sin embargo, el mismo.

Ahora bien, la noción de Desarrollo se construye sobre el supuesto pre-einsteiniano de que el Tiempo (la Historia) está separado del Espacio (el territorio). Lo cual es un gran error. Tiempo/espacio, energía/masa, se relacionan/relativizan mutuamente, como, por cierto, desde siempre ya lo supo la civilización animista: los “sub-desarrollados”, justamente (“Todo está conectado”, “Soy, si somos”), y la mística monoteísta, sobre todo renana. La actual comprensión de Desarrollo, sin embargo, le viene, como anillo al dedo, a la dinámica suicida del Capitalismo: si no crece y se desarrolla, sucumbe e implosiona. Lo mismo pasa con el sustantivo Desarrollo: se conjuga con todo: económico, humano, sostenible, espiritual, verde… y con todos: liberales, socialistas, revolucionarios, reformistas, clericales, nacionalistas, globalistas…gracias, por cierto, a la alfabetización y la escritura[54]: la fragmentación y atomización simbólica del mundo que, luego, se traduce en la vida real: individualismo y soledad. Como siempre, cada nuevo invento algo nos da y algo nos quita.

Enfocando esta intuición a lo local: Bolivia, el contexto del que emerge la teoría del Vivir Bien, hay que recalcar lo siguiente. Esta transición, de Salvación a Desarrollo, se dio muy claramente a partir de la Revolución de 1952, al comienzo muy ingenuamente y, más profesionalmente, a partir de los Setenta, cuando la iglesia católica (después de haber azuzado, desde sus colegios, a sus jóvenes a las Guerrillas: “dar la vida por los demás”) empieza a ralentizar la vida parroquial: bautizos, matrimonios, sepelios (rituales de pasaje, en la vida cotidiana), y empieza a abrir trepidantes ONGs, centros de investigación y promoción del campesinado, con dos objetivos bien claros.

Uno, teológico: terminar de monetizar el mundo rural (micro finanzas) a un solo patrón de intercambio e incorporarlos al mercado y, en ello, empujarlos, discretamente, a la ciudad, para que dejen de idolatrar, tan fácilmente.

Dos, político: (ayudar a) organizarlos sindicalmente y ofrecerles un imaginario político paralelo al republicano: “el ayllu como mini estado”, Xavier Albó; próceres propios: Tupaj Katari y Bartolina Sisa, los Oblatos de Oruro; la siguiente generación desarrolló estos inputs: insignia propia: la Wiphala, Año nuevo propio; la siguiente generación incursionó en el gobierno; primero municipal, luego nacional, con lo que acabaron potencializando el sistema político rotatorio indígena de Autoridades Originarias, basado en la Pareja, y, con ello, haciendo más invisible aún la Forma Ayllu; es decir, la inter conexión sistémica de la Diarquía política, la Naturaleza y los Antepasados: la hiper red, multidimensional, de la Vida. Jaqi-sallqa-waka.

He aquí los hodiernos rostros de la clásica Extirpación de idolatrías. El monoteísmo no puede con su genio.

Pues bien, para avanzar en la dirección que -parece- necesita el mundo y el planeta: retejer la hiper Red cosmo-biológica y bio-cultural, se diseñó la teoría del Vivir Bien[55] que trata de traducir, civilizatoriamente, la ecuación einsteiniana: Energía es igual masa por la velocidad de la luz al cuadrado, para regenerar la vida en la tierra y volver a un equilibrio estocástico. Eso significa: poner en valor Energía (Vivir Bien), relativizar Masa (Desarrollo) e incrementar la Comunicación entre ambas (Espiritualidad de la Tierra), a nivel personal, familiar y comunitario. Privilegiar lo pequeño, convivial, vernacular: el arte de la localidad. Marcar pequeñas Bifurcaciones en la vida cotidiana, ahora. Decir Adiós a las grandes narrativas del Monoteísmo[56].

Como esta teoría del Vivir Bien se la inició al interior del movimiento municipalista[57], en municipios rurales e indígenas, en la Asamblea Constituyente de 2006-2007, entró como horizonte político en la nueva Constitución, de modo formal, más como un deseo de diferenciación de la Bolivia indígena, mayoritaria demográficamente, respecto de la Bolivia republicana, blanca, católica, urbana, racista, que se resistía (y resiste) a cualquier cambio, desde la así llamada Media Luna.

La gente, sin embargo, se quedó con la forma (: son ritualistas) y no quiso entrar en el contenido, (supone haber aprendido a leer) porque, además, ya estaba con un pie en la ciudad y, por tanto, no aplicaba: lo pionero de la nueva Constitución. La ciudad, para los animistas indígenas, se convirtió en un nicho ecológico más, en el que -esta vez- se cosecha dinero en las chacras estatales. Por eso se ch´allan las oficinas, en Anata/carnavales. No les calzan bien los epítetos de “urbano” y “ciudadano”. Superficialmente sí.

Desde entonces, a la fecha, han pasado 15 años en que el MAS (si hubiese querido) hubiera tenido el tiempo suficiente para implementar este enfoque de vida, en las políticas públicas. Puesto que el tema, sin embargo, sigue inspirando e irradiando: el Vivir Sabroso colombiano, últimamente, vale la pena un alto, para aprender y ajustar esta cartografía, que va cundiendo, y registrar, más bien su sismografía concreta para modelar mejor las expectativas y tempos que pueda provocar. Es una idea a la que le ha llegado su hora, debido a lo provocado por la Pandemia sanitaria.

Desde el punto de vista filosófico, la teoría del vivir bien ha trascendido el país y alimentado una renovación epistemológica de las ciencias humanas en general. Pone, de cierta manera, un punto final a la delicuescencia postmoderna, que ha vampirizado la creatividad de la intelligentsia europea. Ahora, ningún sociólogo, filósofo o teólogo e, incluso, tecnócrata que se respete, puede hablar de Desarrollo y Liberación, sin hablar también del Vivir Bien (aunque sea retóricamente).

Desde el punto de vista académico, hay que decir, sin embargo, que a ésta recepción le cuesta digerir una lectura cuántica, energética y multidimensional. Nunca ha sido tan grande la brecha entre Natur und Geistes-wissenchaften.  No han entendido la crítica de Herbert Marcuse a un enfoque, cómodamente, unidimensional. Siguen fatigando sólo el hemisferio neural izquierdo. Siguen presos de las ilusiones del Aufklärung y, en general, de los grandes relatos monoteístas: Sloterdijk, por ejemplo. Cuando el último Heidegger empieza un discurso post metafísico y post ontológico, automáticamente se cierne un azorado silencio alrededor suyo[58]. No puede ser que el Maestro de Alemania empiece a pensar como un animista y a glosar el hölderliniano: doch dichterisch wohnet der Mensch auf dieser Erde, como un pagano…

Desde el punto de vista del debate global sobre la crisis climática, ha cobrado fuerza la noción animista de entender a la Tierra no sólo como un organismo vivo, Pachamama, sino también como un sujeto de derechos: los Derechos de la Madre Tierra. Esta inflexión es estratégica y se está convirtiendo en un sentido común a la humanidad. Falta avanzar en la noción de Justicia climática. Estos son los aportes intelectuales del Sur al debate global de hoy[59], llevados a cabo en el primer gobierno de Evo Morales.

En cuanto a cómo operativizar el Vivir Bien, como política pública, los aprendizajes son los siguientes.

El ecosistema del Desarrollo y de la Forma Estado, es la Forma Ciudad, desde Sumeria: Gilgamesh y Enkidu. Si un animista se urbaniza, actualiza sus energías monoteístas y potencializa sus energías animistas. Si alguien se pone bajo el paraguas monoteísta, es inevitable que quiera “Dominar la Tierra”: extractivismo, deforestación, urbanización, lucha por el poder: competir. Gen egoísta. Si un monoteísta se pone bajo el paraguas animista y regresa al campo, actualiza sus energías animistas y potencializa sus energías monoteístas y es inevitable que quiera cuidar su bosque, los ecosistemas, reforestar, producir sus propios alimentos, compartir, servir. Gen colaborativo.

Así funciona esta Polaridad: cuánticamente. No sigue la lógica del “O lo uno (desarrollo) o lo otro (vivir bien)”: “Alternativas al desarrollo”, sino la lógica de “Tanto lo uno (desarrollo) como lo Otro (vivir bien)”, dosificado contextualmente[60]. Esto todavía es duro de masticar para los pre-einsteinianos.

En la Bolivia actual, la masa crítica ha entrado en la vorágine de la urbanización y, por tanto, ha actualizado sus energías depredadoras: quiere Obras (ni siquiera Desarrollo) y Estado tercermundista y han potencializado sus energías cuidadoras. Los que quieren vivir bien, son minorías proféticas, jóvenes, blancos, urbanos, que se están retirando al campo y están actualizando sus energías cuidadoras; están empezando a vivir una suerte de cambio molecular, cualitativo, de su entorno inmediato[61]; es decir, están potencializando sus energías depredadoras.  

El ser humano es, a la par, un depredador y un cuidador. No lo olvidemos nunca, si no queremos vivir desengañados o entusiasmados. Es preferible seguir el Camino del Medio.

La Forma Estado: una franquicia del monoteísmo, que entraña las nociones de progreso y desarrollo, no puede digerir y aceptar la Forma Ayllu: un don del animismo que entraña las nociones de vida buena y vivir sabroso. En quince años, los monoteístas, con el voto de los asambleístas “animistas”, han extirpado, leguleyamente, todas las semillas del Vivir Bien de la Constitución y la Leyes. Ha sido un avance y un retroceso, simultaneo, de las dos energías. Un tinku. Se avanzaba teóricamente (gracias a unos cuantos versados) y se retrocedía prácticamente (merced a una mayoría prosaica). Flujo y reflujo: Corsi e ricorsi: Giambattista Vico.

Lo que queda fuerte y claro, empero, es que los nuevos monoteístas urbanizados y encaramados en los aparatos de gobierno, quieren disfrutar del Poder estatal, tal como es, tanto como los monoteístas de estirpe y tradición. Los revolucionarios esperaban un Cambio. Los animistas un cambio de Turno. Otra vez un Quid pro quo[62].

Lo que es cierto, es que Bolivia se está ecualizando, social y económicamente, de un modo no previsto por las ciencias sociales y, por tanto, éstas no hablan de ello. Lo cual, de todos modos, no está nada mal[63]. Demuestra, simplemente, que ambas energías: Onda/Partícula, nos habitan a todos. De hecho, el quechua Simón I. Patiño construyó una de las primeras transnacionales del siglo XX: la Patiño Mines & Enterprises Consolidated y el jesuita sefardí Gabriel Siquier se hizo un ipaye guaraní[64].

Los dirigentes aymaras y quechuas, ahora en el poder, desprecian públicamente (al modo señorial y colonial) a los indígenas amazónicos de tierras bajas. “Esos indios no saben lo que quieren. Tenemos que civilizar a esos salvajes que se oponen al progreso”. ¡Cómo resuena el discurso de Ginés de Sepúlveda, cinco siglos después! Tal el epítome del conflicto del 2011, en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, TIPNIS, como hito político. Empiezan a caer las máscaras. El control vertical de pisos ecológicos se está ampliando hacia la Amazonia, con un vigor ecocida inaudito. Los nuevos colonizadores del altiplano están ampliando la frontera agrícola, desalojando a los pueblos indígenas, contaminando los ríos con mercurio y cianuro, deforestando, incendiando y disputando a los monoteístas blancos las tierras que éstos se apropiaron, sobre todo durante las dictaduras[65]. Se devuelven cortesías, pero sobre un escenario falso.

¿En qué consiste Actualizar las energías de la Crianza de la vida? Si el Monoteísmo se iza a partir de la noción de Separación y el Animismo a partir de saberse en el Continuo de la naturaleza, actualizar las energías de la Crianza de la vida consiste en volver a tejer las interconexiones del Sistema Vida. Este software y know how, obviamente, (ya)  no lo tiene el monoteísmo, que construye una Pirámide de poder segmentada y comunicada mediante intermediaciones burocráticas, para drenar la energía social de la base miedosa de la pirámide hacia el vértice, separado e invisible, que concentra la riqueza del mundo. Hoy sabemos que representan el 1% de la humanidad[66].

¿Cómo volver a interconectar el Sistema Vida? El Animismo monoteísta, expresado en la Cabalá, conoce, justamente, la metáfora del Árbol sefirótico de la Vida que atraviesa cuatro mundos: Atziluth: el mundo arquetípico de las emanaciones, Briah: el mundo creativo de los desarrollos, Itzirah: el mundo formativo de las esferas celestes, Asiah, el mundo objetivo de la acción. Ahora bien, he aquí que, para que el monoteísmo se pudiera expandir, tuvo que concentrar sus energías en el Mundo objetivo de la Acción e ir desvinculándose, paulatinamente, de los otros mundos: procesos de racionalización y secularización. El resultado de esa separación y focalización, grosso modo, es el Sistema mundo, Wallerstein, de centro-periferia, Prebisch y Furtado: base-vértice piramidal, que ahora tenemos. Los otros mundos posibles del diseño, nos es muy difícil nach-voll-ziehen, como se dice en alemán: no solo entenderlos, sino extraer, de acuerdo a ellos, un sentido nuevo y, a saber, de un modo pleno, otra vez. De ahí, justamente, la propuesta de esta cartografía hipotética, Vivir Bien, para saltar al Tercero incluido de una nueva humanidad.

Aquí es cuando el diálogo inter-civilizatorio, entre monoteísmo y animismo, en Bolivia, empieza a dar sus primeros frutos[67]. Aprendemos de Raimon Panikkar el concepto de Equivalentes homeomórficos, que él utiliza en el diálogo entre cristianismo e hinduismo. Así advertimos que el equivalente homeomórfico de la Forma Estado es la Forma Ayllu. El Ayllu no es un mini estado, como adoctrinó Xavier Albó desde CIPCA. Es su opuesto complementario. Con el MAS estamos pagando caro ese error[68]. El equivalente homeomórfico de Desarrollo es Suma Qamaña, en aymara. Todos los lenguajes animistas tienen varios nombres propios para ello. La noción de Individuo tampoco tiene traducción; su equivalente homeomorfico es Jaqi, en aymara; Runa en quechua. Es decir, el Tercero incluido de la oposición complementaria varón, chacha, y warmi, mujer. El equivalente homeomórfico de Ser es Yanantin, en quechua…Y así sucesivamente[69].

La recepción académica del Vivir Bien está todavía encerrada en el paradigma newtoniano, a pesar de que todos tienen un smartphone en el bolsillo. Esta recepción solo traduce, extrapola, complejiza, enriquece, homogeniza…pero no se cuestiona que su Denkform,  forma mentis, es la que es, justamente, cuestionada por la irrupción de la teoría del Vivir Bien que no pretende tener la razón, sino sólo dar qué pensar. Se nota, todavía, un miedo a salir a respirar Prāṇa.

Ahora bien, es de vida o muerte, empero, para la Post Pandemia global, que nuestros colegas entiendan que el Vivir Bien brota de un Diálogo de civilizaciones entre el Monoteísmo y el Animismo. Luego, que se modela dentro del Paradigma cuántico. Es decir: de Tercero incluido: de complementariedad de opuestos, de “Tanto lo uno como lo otro”. E=mc².

La teoría del Vivir Bien pone un signo igual entre monoteísmo, m, y animismo, E, sabiendo que, en el universo, el 99,99999% es energía y toda la materia se compone de 0,00001% de vacío-energía. La energía es la fuente de la materia. Todo es, en realidad, un constante feedbackde información (conversación). Estamos hechos de átomos que están en comunicación con el resto de los átomos del universo; absorbemos e irradiamos información; probablemente, en ese feedback, sistólico/diastólico, acaece la conciencia. Es su Tercero incluido.

Las recepciones académicas siguen en la lógica de identidad, no contradicción y de tercero excluido; por eso hablan del Vivir Bien como una Alternativa al Desarrollo, para seguir en el patrón lógico: “O lo uno, o lo otro”.

Hay que saber que estos conceptos mayores, en ambos sistemas, no son traducibles; son equiparables. Este es el hervor, que se necesita, para dar un salto cuántico, como humanidad, y dejar de porfiar con reciclar la ilusión de la Revolución[70]; esta vez, dizque, democrática y cultural. O creer que cambia la Forma Estado porque le yapemos el adjetivo plurinacional. Esto es gatopardismo puro.

La Forma Estado ralentiza y congela todo; para ello está diseñada. Modo Orden. Parménides. Permite la acumulación. La Forma Ayllu expresa el Πάντα ῥεῖ, heracleitano: el Werden heideggeriano; el fluir del Chi taoísta. Modo Caos. Facilita la Redistribución, mejor dicho, el Compartir: la circulación de los dones y contra dones. Las dos polaridades son necesarias y su sistema interactivo es la Dosificación alquímica de ambas, según circunstancias y contextos particulares[71].

Ahora bien, la Bandera falsa de la Crisis sanitaria global ha sido diseñada para implosionar la Forma Estado moderna, actualizando el Modo Caos que exacerba la incertidumbre y atiza un desorden de baja intensidad permanente que mantiene en Modo Miedo a toda la humanidad, mientras el Ejecutivo a la Sombra implementa, con alevosía y nocturnidad, The Great Reset, anunciado desde el World Economic Forum[72]. El paso uno, es la Guerra de Rusia y Ucrania, empujada por los Estados Unidos y sus colonias europeas. Apuntan, sobre el hombro de ucranianos y rusos, a China. No creo que puedan detener las nuevas Rutas de la Seda.

Para repensar y actualizar una comprensión más útil y transformadora de Maljut, el Reino, ya tenemos algunos marcadores: la noción de Reino que apunta a lo político: gobierno, Forma Templo/Estado, como una Pirámide, con Keter, en la Corona: el poder patriarcal del invisible y todopoderoso Uno. Su polaridad, es la Forma Ayllu: una holoarquía, con la figura del Jaqi: el Par: la Pareja que equilibra y dosifica las energías bosónicas y fermiónicas, en la célula básica de la comunidad. También vemos que en ambas tradiciones lo femenino: Shejiná/PachamamaLilit/Coatlicue, tienen una presencia fuerte, aunque, en el primer caso, más subordinada y en el segundo caso, equivalente. En ambas tradiciones, en el espacio intelectual de esta Sefirá, está presenta la biosfera, la biodiversidad, el Pardés, el jardín, el huerto, la despensa, en el que han sido plantados el Árbol de la Vida y el Árbol del conocimiento del bien y del mal; el Mallqi (¿el Molle?) y la Banisteriopsis caapi. A continuación, los dos Árboles de Santa Cruz Pachakuti.

¿Son los Justos, צדיקים tzadikim y los Santos los equivalentes homeomórficos de los Ancestros del animismo? Digamos que sí.

Hasta aquí un recuento semiótico de los significantes más importantes de ambos sistemas. Con ellos diseñaremos el nuevo rostro de Maljut: el Tercero incluido de la nueva andadura civilizatoria. Prosigo, humildemente, la intuición de Joaquín de Fiori, 1135-1202, que ya lo pensó en su época: ahora toca el Tiempo del Espíritu Santo.  Compárese la Tabla XIb del manuscrito Liber Figurarum, que simboliza, en tres círculos, la Santísima Trinidad y la Trinidad Waka-Jaqi-Sallqa de nuestro gráfico del Ayllu. Estas Trinidades ¿son también homeomórficas? Digamos también que sí.

¿Padre-Waka? ¿Hijo-Jaqi: Dios y Hombre? ¿Espíritu Santo (lo femenino camuflado)-Sallqa? ¿Equivalentes homeomórficos? Digamos, por favor, que sí.

Lo que está crudo, en la recepción intelectual del Vivir Bien, es, justamente, esto: no es un objeto real, ni de razón: no se puede medir, pesar, ubicar; es el Ereignis, el événement: el Tercero Incluido que se suscita cuando concuasan estas tres dimensiones, simultáneamente. Es evenencial. Es el Efecto de la inter conexión sistémica, la reverberación de la Resonancia mórfica, de la Comunidad política de los seres humanos, de la Comunidad biosférica de la Naturaleza y de la comunidad noosférica de los Ancestros: la Hiper Red, multidimensional, de la Vida, de la que somos un fractal. El Monoteísmo separó esta interconexión, por diseño; el Animismo, también por diseño, conserva esta interconexión. Por eso nos interesa.

Ahora bien ¿cómo actualizar la Energía, de la ecuación einsteiniana, para no seguir hablando desde masa, Desarrollo?

Bien pensado, si no la hemos podido encontrar en el ámbito del Monoteísmo, es muy probable que se encuentre en el ámbito del Animismo. Es cuestión de afinar los sentidos y preguntar. Parece que la palabra fuese Qamaña[73] y me la enseñaron Mario Torrez y Simón Yampara[74].

Se trata de una voz aymara que, para empezar, vamos a desentrañarla more cabalistico. La Silaba significativaQa significa Energía, justamente, y, a saber, la energía que mana de dentro hacia afuera, en contraposición a Cha que también significa Energía, pero es la que viene de fuera hacia nosotros, como el Chi taoísta; en tanto Chu significa energía ordenadora en Modo Tawantin. La sílaba ma menta a inicio, principio, uno, unidad, en sí mismo. El sufijo –ña: denota lo potencial, la virtualidad: lo que dinamiza, agencia: verbaliza. La noción de Qama aplica no solo al ser humano. Así se dice, por ejemplo, que el Sol posee qama. Es, por cierto, nuestra principal fuente de energía. Hay rituales y ejercicios, tipo Chi qung, para llenarse de energía: de qama. También se predica de un Waka, un lugar de poder; asimismo de la Pa-cha-ma-ma. Por tanto, cuando las “Silabas significativas” (la expresión es de Jorge Miranda)  qa y ma se juntan, forman lo que los lingüístas llaman  un Radical: una raíz conceptual,  Qama, a la que se van añadiendo diversos sufijos para agregarle nuevos matices. En tanto gerundio, por ejemplo, se podría verter por viviendo que, en aymara, es siempre un con-viviendo, com-partiendo animoso, alegre, caluroso, festivo. Ese mapa semántico lo mostraré enseguida.

Antes, demos una vuelta por los Diccionarios. Ludovico Bertonio, 1612, consigna qamaña: muxsaki qamaña: vivir no más dulcemente, vivir en paz, vivir a gusto, Cuando se refiere a vida, a secas, utiliza la palabra jakaña. De Lucca, 1987, describe suma como bonito, hermoso, agradable, bueno, amable; Layme, 1994, como precioso, excelente, acabado, perfecto.

Mario Torrez dibujó, en talleres y conversaciones, muchos mapas, cuadros y diagramas para mostrar la hiper complejidad de lo que a un aymara le pasa por la cabeza y el corazón cuando profiere o escucha la palabra Qamaña[75]. A continuación, ordeno mis apuntes. Obsérvese que Qama, la columna del medio, expresa una suerte de Tercero incluido entre Jaka, vida, y Jiwa, muerte.

Jaka: Vida   Red biológica de la VidaQama: Pozo surgente   Pa-qa-rina, estancia, morada,  residenciaJiwa: Muerte   Transición hacia lo bello
Jakasa: Energía de la vida   Energía que alimenta el Durante de nuestra Vida. Flujo de la vidaQamasa: Energía del ser   Energía que fluye de dentro hacia afuera: coraje, ñeque, élan: agenciaJiwasa. Energía del Umbral   Término como Transición: nacer, morir, renacer …
Jakawi. Lugar de estancia   Espacio del compartir: ayni Lugar agradable, de descansoQamawi. Lugar de  convivencia   Cuidado, conversación, amparo Lugar festivo de celebraciónJiwawi: Lugar del decaer   Espacio apacible que fluye hacia los Ancestros
Jakaña: Lugar interno del vivir   Ámbito de la Reproducción de vegetales, animales y gente. Emociones, pasiones Vivir bien en el hogar, con la qulqa, despensa, bien qalqu, llena. Tener una red amplia: ahijados, compadres, fraternos…  Qamaña:  Lugar externo del existir   Ámbito de la Presencia de vegetales, animales y gente. Instinto natural Vivir bien en el Ayllu. Criar-dejarse criar en la interacción de los tres Ayllus. Espacios arropados de bienestar y cuidado  mutuoJiwaña: Lugar liminal del trascender.   Vida lograda en este Mundo del Medio: aka pacha, Sensación de gozo porque da lugar a una nueva vida: un nuevo ciclo.

Primera gran sorpresa (y dificultad): una complejidad inter dimensional a la que ya no estamos acostumbrados; a no ser, si “vamos por partes”. La biosfera es una cosa, otra es la sociedad y otra la dimensión noosférica. Cada cual tiene su Facultad, para ser estudiada. Cuando esta Red semántica, cosmocéntrica, estaba interconectada (¿Tiempos de las Diosas Madre, del Espíritu Santo?) el Animismo hacía masa crítica. A esta Gestalt matrística llamo animista. Harán unos cinco mil años que esta Gestalt empieza a fragmentarse y atomizarse. A este nuevo constructo androcéntrico patriarcal, le llamo monoteísta. El Monoteísmo define, cierra, precisa el sentido hacia la identidad; el Animismo describe, abre los sentidos hacia lo contradictorio. Uno busca lo no contradictorio. El otro la complementariedad de opuestos. Punto y Red. Modo orden y Modo caos. He aquí la polaridad en el Kai pacha, entre la cual, una vez así otra vez asá, fluye nuestra vida.

¿Dónde, fractalmente, se ancla la Energía, en el mundo de los humanos, para pilotear la deriva de este pestañeo que somos? Torrez y Yampara sostienen que la palabra qa-maña se inscribe en el proceso ceremonial de la Ja-qi-cha: la conformación de la pareja: Jaqi; es decir, la puesta en escena de la complementariedad de opuestos, en Modo Energía. Con otras palabras, el Jaqi es el Efecto: el Tercero Incluido, de la complementariedad de las energías femeninas, Onda, y las energías masculinas, Partícula. Estamos pues hablando de un Quantum relacional. No el individuo. Partir del Yo, ego, Selbst… es pensar desde Masa.

En la ceremonia nupcial, los tres Ayllus: waka-sallqa-jaqi se vuelven a articular, en el nuevo ser comunitario, multidimensional, que se conforma. El oficiante recuerda y amonesta a la Pareja: Jaqi, a que, en su vida diaria, busquen la hiper conexión cosmo-biológico-cultural, mediante la Ritualidad y el fluir con solsticios y equinoccios en el espacio-tiempo del Ayllu y en el fluir constante del Ayni: la reciprocidad.

Esta puesta en escena, despliega una Holoarquía, una geometría fractal, helicoidal, como el soporte y como la clave de una vida dulce que estriba, nada menos, que en la palabra Conexión. Como, esto, es lo nuclear, a complementar al diseño falocrático de Yesod, la siguiente sefirá, aquí diré solo lo mínimo.

La primera buena conexión, al interior del Ayllu de los Jaqi, es el balance de las energías masculinas y femeninas al interior de cada uno, en proporcionalidad con sus circunstancias. La segunda conexión es esto mismo, en tanto pareja. La tercera conexión involucra a los hijos. La cuarta a la familia. La quita a la comunidad. La sexta al Ayllu, y así sucesivamente. La proporcionalidad, con las circunstancias, se disparan inconmensurablemente…

La segunda buena Conexión se da con el ayllu de la sallqa: es decir, de las energías genésicas, no domesticadas, que sostienen y mantienen la vida en el ayllu de los jaqi. Aquí, igualmente, el diseño dice que la naturaleza es sexuada: todo: el cosmos, está compuesto por energías masculinas, fuertes, y energías femeninas, fluidas. Y, por tanto, la vida buena, dulce, sabrosa, dimana de un balance energético, epigenético, entre el ayllu de la sallqa y el ayllu de los jaqi. Entre Hombre y Naturaleza, diríamos en castellano. El patrón se repite y complejiza aún más.

 La tercera buena conexión se da con el ayllu de los wak´a: los ancestros, es decir, la energía noosférica de la información genética y memoria tecnológica que se mueve en una red energética transpersonal con la que estamos, cuánticamente, conectados. Por ello es complicado usar la palabra muerte, en el sentido de fin, en un sistema animista. Los occidentales actuales han oído hablar de las Constelaciones Familiares de Bert Hellinger. Este es el mundo de los Waka.

La tecnología que mueve estas interconexiones cosmobiológicas y culturales es el ayni: la reciprocidad. El software: la programación simbólica, que aceita estas interconexiones es la ritualidad: el manejo cariñoso, Ch´uyma, de las energías sutiles.[76]

De lo dicho, como que salen insumos para pensar-sentir-imaginar-desear un diagrama del Árbol sefirótico donde hagan masa crítica las energías bosónicas y ya no tanto las energías fermiónicas patriarcales, como en el diagrama tradicional, coherente -por otro lado- con su sustrato cultural, basado en el Monoteísmo patriarcal, antropocéntrico y androcrático.

Sugiero los siguientes diagramas

Función Partícula: Fermión Événement: e                 Columna masculina  DarFotón Ti: Tiers inclus Andrógino CompartirFunción Onda: Bosón        Non-événemet: no-e    Columna femenina Recibir
  ReverenciaInteligencia espiritual  Maravilla
  EntendimientoInteligencia racional                        Sabiduría  
  AlegríaInteligencia festiva  Gratitud
   Inteligencia emocional 
 Inteligencia ecológica Cuidado de la Casa Común 

Cuidado de la Casa común

Primer acercamiento. ¿llamarle Biocracia?

¿Cómo llamar a este nuevo proyecto? ¿Cómo reformular la sefirá de Maljut que, en sí, ya contiene, fractalmente, todas las otras sefirots? ¿Cómo consonar con otras aproximaciones, de antes y de ahora, a las que anime el mismo Espíritu? Una palabra que nos vincula a todos, ahora, es Vida, en la acepción más plena y multidimensional de los sentidos que, por tanto, incluye a su contraria.

Una palabra-rizoma que calzaría como anillo al dedo sería: Biocracia que junta el sentido político de Reino, Maljut, poder: Κράτος: el aporte del Monoteísmo y βιός, Vida: el aporte del Animismo. Pero, he aquí que derivaciones lingüísticas como biopolítica, biopoder… huelen demasiado a la escuela de Michel Foucault, que las usa en sentido antropocéntrico. Como que la vida, solo pudiera ser la vida humana. Este punto de vista, como ahora sabemos, ya no se sostiene.

Volvamos al diagrama para tomar conciencia de por dónde vamos, tanteando. 

Biodiversidad: Sallqa “Hierba verde”:  דֶּשֶׁא. Arbol del conocimientoCultivos y Despensa Maljut: Inteligencia ecológica Shejina / Gaia / PachamamaArbol, Mallqi, Ancestros: Waka Arbol de la vida

Segundo acercamiento: la Comunidad tiene estructura trinitaria

Veo, de pronto, en estas tres columnas, las tres comunidades del gran Ayllu andino. La columna de la izquierda: Biodiversidad correspondería al ayllu de la Sallqa. Cultivos y Despensa correspondería al ayllu de los Jaqi. Árbol, Mallqi, Ancestros correspondería al ayllu de los Waka. Tres personas que conforman una suerte de único y gran Adam Kadmon. Tres soles y una sola Luz: tres personas distintas y un solo Dios. Vuelve a aparecer la forma mentis trinitaria. ¿Será por esta razón que los Aymaras urbanos veneran al trifásico Señor Jesús del Gran Poder que les recuerda, en contexto urbano, la trinidad waka-jaqi-sallqa del Ayllu rural? La efigie marrana al centro, abajo.

Los Andes conocieron esta manifestación del espíritu humano bajo la figura de Tangatanga, el famoso ídolo de Copacabana; otra trinidad es Thunupa: el agua, el fuego y el rayo; otra, Illapa: Chuquilla, Catuilla, Intillapa. Sobre el ídolo de Copacabana escribe el cronista sefardí Gabriel de León, 1660, lo siguiente. Dice que se le representaba en “forma de tres estatuas o una con tres rostros tan parecidos que en el uno adoraban los tres y en las tres figuras reverenciaban un supremo Dios, creyendo aquellos bárbaros que en uno eran tres y en tres uno”. El poder interpretar de esta guisa, supone otras lecturas. Voy a citar las referencias zoháricas.

Al increado nadie puede llamarlo tú, porque es el espíritu de la cabeza blanca, en quien se unen las tres cabezas. Del fuego sutil en un lado de la cabeza blanca y del aire sutil del otro lado emanó Shekináh, su velo. El Anciano de los Ancianos es el misterio de los misterios” (III, 290). La Shejinah (Pachamama, Gaia) pues, es el Tercero incluido de la polaridad Fuego Aire. Otro texto: “El Anciano, cuyo nombre sea bendito, tiene tres cabezas pero las tres son una sola” (III, 288). Otra cita: “La primera cabeza simboliza la sabiduría oculta y en ella se esconde el Anciano en impenetrable misterio. Es una cabeza que no es cabeza, pues nadie puede saber lo que esta cabeza encierra. No hay mente capaz de abarcar esta sabiduría. El Señor Santísimo está rodeado por las tres cabezas. Es la eterna luz de sabiduría y la sabiduría es el manantial de toda manifestación. Las tres cabezas se incluyen en la cabeza que no es la cabeza y las tres cobijan la Faz pequeña de modo que ilumina con su luz todas las cosas” (IV, 69).

El tratado Idra Rabba, del Zohar, nos da más luz acerca de qué hay dentro de la cabeza. Dice: “En el interior del cráneo, el cerebro se divide en tres partes y cada una de ellas ocupa un lugar distinto. Además está cubierto por un velo tenue, luego por otro velo más duro. Mediante treinta y dos canales, estas tres partes del cerebro se extienden por todo el cuerpo dirigiéndose hacia los lados: es así como rodean el cuerpo en todos los puntos y se extienden por todas sus partes” (III, 187). Una suerte de Nervio Vago.

Tercer acercamiento. Las inter relaciones de lo comunitario

Sabemos por la física cuántica que ya no podemos hablar de partículas elementales, como átomos, núcleos y hadrones. En la nueva visión, el universo se concibe como una trama de acontecimientos siempre relacionados de modo que ninguno puede explicarse por sí mismo, sin los otros. Por tanto, estas tres comunidades, tenemos que entenderlas entrelazadas y vinculadas entre sí, como en la comprensión andina del Ayllu. Estamos, pues, ya bastante lejos de la clásica comprensión de Gemeinschaft, debida a Ferdinand Tönies que, de todos modos, fue negligida en favor de la noción de Gesellschaft.

Para profundizar en cómo se interrelacionan estas tres “comunidades”, en nuestra tradición, tenemos el concepto de Perijoresis. Es una palabra interesante y la vamos a pijchar lentamente. Por un lado, la palabra perijóresis, está formada por dos términos: una es peri: alrededor, y otra chôreô: danzar, y viene a significar algo así como danzar dando vueltas, en corro, bailar en torno a algo, girar; más atrevidamente podríamos llamarle: spin. Y, éste puede ser levógiro y destrógiro, como sucede, efectivamente, en las danzas animistas y en la danza sufí. Girar para conectar con el Vacío grávido; para ampliar la Conciencia; para trascender ¿espiralmente? En el Animismo más inmanentemente; en el Monoteísmo (musulmán) más trascendentemente. Estamos, pues, hablando del movimiento de la energía, del chi, como en el Chi Qung, pero comunitariamente.

Por otro lado, Perijôresis, περiχωρεsis, con omega (o larga) viene de jora, χωρa, que significa tierra o país y tiene el sentido de atravesar la tierra, de avanzar. Tiene sabor judío. Perijoresis, περιχoρεsis, con omicron (o breve) viene de joros, χoρos, que es danza. No se trata de cruzar un país, ni de ir hacia adelante, sino de moverse alrededor, de girar, como en la muytha aymara. Esto es, mantenerse en el mismo espacio, pero moviéndose en círculos, danzando en corro, rondeau, cambiando de lugar, pero manteniéndose siempre en el mismo espacio: moverse en círculos. Tiene un sabor más oriental y sobre todo andino, pero se la encuentra por doquier. Expresa, socialmente, el giro de los electrones en el nivel subatómico.

Junto a estos dos matices griegos de la Perijoresis, avanzar y danzar, debemos poner de relieve los dos momentos principales de la interpretación latina, pues ellos interpretan de un modo más preciso el sentido y los momentos básicos de la Perijóresis trinitaria.

Cincumincessio significa: caminar en torno, cada uno hacia el otro, quizá en línea de danza, pero tambiénen forma de itinerario. Cada Comunidad existe en la medida en que «camina»: incedere, hacia las otras en proceso circular: circum, y en avance local y personal. De esa formalo que solemos representar como triángulo trinitario (tres comunidades vinculadas desde sus ángulos respectivos, en la unidad del triángulo Ayllu) puede y debe representarse como itinerario, Thaqi, El Ayllu, la Comunidad, es un Thaqi, un Tao, y un baile incesante, en el que cada comunidad se dirige sin cesar a la otra, para compartir y comulgar. Eso significa que en el Ayllu hay una circumicessio, que lleva de Waka a Sallqa por medio de la comunidad de los Jaqi y viceversa. Biofeedback.  Circuminsessio significa: asentarse, sentarse en torno, uno en otro. No caminamos para pasar (incedere), sino para quedarnos cada uno en el otro y con el otro (de sedere, sentarse uno en el otro, tener cada uno su centro y asiento en el otro). Cada comunidad sólo puede aposentarse y habitar en las otras dos comunidades. Cada comunidad sólo puede dejarse y morar en las otras dos comunidades. Esto se representa y pone en escena en la Fiesta: cada comunidad: waka-jaqi.sallqa, descubre y posee, goza y despliega su sentido y plenitud en la otra. La comunicación entre las tres comunidades es invisible, pero, en la Fiesta, se hace visible: se presenta y se representa. Remito al iluminador libro de Eveline Sigl No se baila así nomás y al texto, igualmente inspirador, de Nico Tassi: Cuando el baile mueve montañas: religión y economía cholo-mestizas en La Paz.

Cuarto acercamiento: Cuidar la Tierra

Para aprender a cuidar la Tierra: para revertir el bíblico “Dominad la tierra”, como lo sugirió el Papa Francisco en su encíclica Cuidado de la Casa Común, es preciso un Tikun:  una conversión ecológica global, «cambios profundos en los estilos de vida, en los modelos de producción y de consumo, en las estructuras consolidadas de poder». Este propósito jamás será alcanzado si no amamos efectivamente a la Tierra como nuestra Madre, pues es la base que sustenta y alimenta todo.

¿Cómo cuidar de la Tierra? En primer lugar, hay que considerar a la Tierra como un Todo vivo, sistémico, en el cual todas las partes son interdependientes y están interrelacionadas. Gaia está constituida por el conjunto de sus ecosistemas, con la inmensa biodiversidad que existe en ellos, y con todos los seres animados e inertes que coexisten y se interrelacionan. Cuidar de la Tierra, como un todo orgánico, es mantener las condiciones prexistentes desde hace millones y millones de años que propician la continuidad de la Tierra. Cuidar de cada ecosistema es comprender las singularidades de cada uno, su resiliencia, su capacidad de reproducción y mantener las relaciones de colaboración y de mutualidad con todos los demás, ya que todo está relacionado y es incluyente. Comprender el sistema de vida es darse cuenta de los desequilibrios que pueden ocurrir por interferencias irresponsables de nuestra cultura, voraz de bienes y servicios. Cuidar de la Tierra es principalmente cuidar de su integridad y vitalidad. Es no permitir que biomas enteros o toda una vasta región sea deforestada y así se degrade, alterando el régimen de lluvias. Es importante asegurar la integridad de toda su biocapacidad. Esto vale no solo para los seres orgánicos vivos y visibles, sino principalmente para los microorganismos. En realidad, son ellos los que sustentan la vida del Planeta. Por ahí se demuestra, empíricamente, que la Tierra está viva y es realmente Gaia, un super organismo viviente y, nosotros, la porción consciente e inteligente de ella. Cuidar de la Tierra es cuidar de los bienes y servicios comunes que ella ofrece a todos los seres vivos como agua, nutrientes, aire, semillas, fibras, climas etc. Estos bienes comunes, precisamente por ser comunes, no pueden ser privatizados y entrar como mercancías en el mercado, como está ocurriendo velozmente en todas partes. De los 24 servicios ambientales esenciales para la vida, como agua, aire limpio, climas regulados, semillas, alimentos, energía, suelos, nutrientes y otros, 15 estaban altamente degradados. Esto muestra claramente que las bases que sustentan la vida están amenazadas. Cuidar de la Tierra es cuidar de su belleza, de sus paisajes, del esplendor de sus selvas, del encanto de sus flores, la diversidad exuberante de seres vivos de la fauna y de la flora. Cuidar de la Tierra es cuidar de su mejor producción que somos nosotros, los seres humanos, hombres y mujeres especialmente los más vulnerables. Cuidar de la Tierra es cuidar de aquello que ella a través de nuestro genio ha producido en culturas tan diversas, en lenguas tan numerosas, en arte, en ciencia, en religión, en bienes culturales especialmente en espiritualidad y religiosidad, por las cuales nos damos cuenta de la presencia de la Suprema Realidad que subyace a todos los seres y nos lleva en la palma de su mano. Cuidar de la Tierra es cuidar de los sueños que ella suscita en nosotros, de cuyo material nacen los santos, los sabios, los artistas, las personas que se orientan por la luz y todo lo que de sagrado y amoroso ha surgido en la historia. Cuidar de la Tierra es, finalmente, cuidar de lo Sagrado que arde en nosotros y que nos convence de que es mejor abrazar al otro que rechazarlo y que la vida vale más que todas las riquezas de este mundo. Entonces ella será realmente la Casa Común del Ser.

Quinto acercamiento: Cuidado de la Casa Común

De esto va, específicamente, la Laudato Sí. Empieza mirando: «basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común». En esta parte incorpora los datos más consistentes, referentes a la crisis climática, la cuestión del agua, la erosión de la biodiversidad, el deterioro de la calidad de la vida humana y la degradación de la vida social. Denuncia también la alta tasa de iniquidad planetaria, que afecta a todos los ámbitos de la vida, siendo los pobres las principales víctimas.

En este contexto recoge las reflexiones hechas en América Latina: «Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres». Después añade: «el gemido de la hermana Tierra se une al gemido de los abandonados del mundo».

Condena explícitamente la propuesta de internacionalización de la Amazonia que «solamente serviría a los intereses económicos de las multinacionales». Hace una afirmación de gran vigor ético: «es gravísima iniquidad obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental».

Reconoce: «nunca habíamos maltratado y lastimado a nuestra casa común como en los dos últimos siglos». Frente a esta ofensiva humana contra la Madre Tierra, lamenta la debilidad de los poderes de este mundo que, engañados, «piensan que todo puede continuar como está», como coartada para «mantener sus hábitos autodestructivos» con «un comportamiento que parece suicida».

Reconoce, asimismo, la diversidad de opiniones y que «no hay una única vía de solución» Así y todo «es cierto que el sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana» y nos perdemos en la construcción de medios destinados a la acumulación ilimitada, a costa de la injusticia ecológica (degradación de los ecosistemas) y de la injusticia social (empobrecimiento de las poblaciones). La humanidad simplemente «ha defraudado las expectativas divinas».

El desafío, por tanto, consiste en «proteger nuestra casa común» y, para eso, necesitamos, «una conversión ecológica global», «una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad».

A continuación, echa mano de la dimensión del juzgar, desde dos perspectivas: una científica y otra teológica.

Desde el punto de vista de la ciencia, la encíclica dedica todo el tercer capítulo al análisis «de la raíz humana de la crisis ecológica». Aquí el Pontífice se propone analizar la tecnociencia sin prejuicios, acogiendo lo que ha traído de «cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano». Pero este no es el problema. Lo que ocurrió es que se independizó, sometió a la economía, a la política y a la naturaleza en pro de la acumulación de bienes materiales. La tecnociencia parte de una suposición equivocada que es la «disponibilidad infinita de los bienes del planeta», cuando sabemos que ya hemos tocado los límites físicos de la Tierra y que gran parte de los bienes y servicios no son renovables. La tecnociencia se ha vuelto tecnocracia, una verdadera dictadura con su lógica férrea de dominio sobre todo y sobre todos.

La gran ilusión, de la mayoría escolarizada, reside en creer que con la tecnociencia se pueden resolver todos los problemas ecológicos. Esta es una idea engañosa porque «implica aislar las cosas que están siempre conectadas». En realidad, «todo está relacionado», «todo está en relación», una afirmación que recorre todo el texto de la encíclica como un ritornelo, pues es un concepto-clave del nuevo paradigma contemporáneo. El gran límite de la tecnocracia está en el hecho de «fragmentar los saberes y perder el sentido de totalidad». Lo peor es «no reconocer el valor propio de cada ser e incluso negar un valor peculiar al ser humano».

El valor intrínseco de cada ser, es destacado de manera permanente en la encíclica, como lo hace la Carta de la Tierra. Negando ese valor intrínseco, estamos impidiendo que «cada ser comunique su mensaje y dé gloria a Dios».

La mayor desviación producida por la tecnocracia es el antropocentrismo. Este supone que las cosas solo tienen valor en la medida en que se ordenan al uso humano, olvidando que su existencia vale por sí misma. Si es verdad que todo está en relación, entonces «nosotros los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas y nos unimos con tierno cariño al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre Tierra». ¿Cómo podemos pretender dominarlos y verlos bajo la óptica estrecha de la dominación?

Todas las «virtudes ecológicas» se pierden por la voluntad de poder como dominación de los otros y de la naturaleza. Vivimos una angustiante «pérdida del sentido de la vida y del deseo de vivir juntos».

Desde el punto de vista teológico, la encíclica reserva un buen espacio al «Evangelio de la Creación». Parte justificando el aporte de las religiones y del cristianismo, pues siendo la crisis global, cada instancia debe, con su haber religioso, contribuir al cuidado de la Tierra. No insiste en las doctrinas, sino en la sabiduría presente en los distintos caminos espirituales.

El texto se abre a una visión evolucionista del universo, sin usar esa palabra. Hace un circunloquio al referirse al universo «compuesto por sistemas abiertos que entran en comunión unos con otros». El hecho de que Dios-Trinidad sea relación de divinas Personas tiene como consecuencia que todas las cosas en relación sean resonancias de la Trinidad divina.

La encíclica concluye esta parte sosteniendo que: «el análisis mostró la necesidad de un cambio de rumbo… debemos salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos hundiendo». No se trata de una reforma, sino de buscar «un nuevo comienzo». La interdependencia de todos con todos nos lleva a pensar «en un solo mundo con un proyecto común».

Ya que la realidad presenta múltiples aspectos, todos íntimamente relacionados, el Papa Francisco propone una “ecología integral” que va más allá de la ecología ambiental a la que estamos acostumbrados. Ella cubre todos los campos, el ambiental, el económico, el social, el cultural y también la vida cotidiana

A continuación, viene el tercer paso metodológico:  el actuar. En esta parte, la encíclica se atiene a los grandes temas de la política internacional, nacional y local. Subraya la interdependencia de lo social y de lo educacional con lo ecológico y constata las dificultades que trae el predominio de la tecnocracia, dificultando los cambios que refrenen la voracidad de acumulación y de consumo, y que puedan inaugurar lo nuevo. Retoma el tema de la economía y de la política que deben servir al bien común y a crear condiciones para una plenitud humana posible.

Todavía en el aspecto del actuar, desafía a la educación en el sentido de crear una «ciudadanía ecológica» y un nuevo estilo de vida, asentado sobre el cuidado, la compasión, la sobriedad compartida, la alianza entre la humanidad y el ambiente, pues ambos están umbilicalmente ligados, la corresponsabilidad por todo lo que existe y vive y por nuestro destino común.

Finalmente, toca el momento de celebrar. La celebración se realiza en un contexto de «conversión ecológica» que implica una «espiritualidad ecológica». Esta se deriva no tanto de las doctrinas teológicas, sino de las motivaciones que la fe suscita para cuidar de la casa común y «alimentar una pasión por el cuidado del mundo». Tal vivencia es antes una mística que moviliza a las personas a vivir el equilibrio ecológico, «el interior consigo mismo, el solidario con los otros, el natural con todos los seres vivos y el espiritual con Dios». Ahí aparece como verdadero que «lo menos es más» y que podemos ser felices con poco.

En el sentido de la celebración «el mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza». Termina poéticamente “Más allá del sol”, con estas palabras: «Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza».

He aquí una formulación actual para Maljut. La propongo a consideración. Hoy mismo, la otra polaridad es el Transhumanismo que quiere culminar el proyecto monoteísta, patriarcal, antropocéntrico, androcrático, cientificista, tecnocrático y también hay que decir racista y supremacista. Es un modelo para un tercio de la humanidad actual: la que ha expoliado el planeta y ha explotado a la gente. Esta polaridad debe ser potencializada. La polaridad que debemos actualizar (si queremos sobrevivir) es la del Cuidado de la Casa Común: CCC. También podemos decirlo así: los elegidos que repoblarán la Tierra, con un nuevo estilo de vida, tienen que empezar a cuidar de nuestra casa común: el planeta Tierra. Y, para ello, una buena herramienta es el Árbol sefirótico que estamos vislumbrando en este viaje de conocimiento.

Senderos de cómo relacionarse con el Ayllu de la Sallqa

De entrada, debo advertir que estamos ingresando en un espacio tabú, para un monoteísta, comme il faut. Como no deseo, empero, tener la razón, ni agradar o fastidiar a nadie y menos aún ser político-teológicamente correcto, prosigo con esta exploración, a sabiendas y conciencia, de que voy a tientas, dejándome guiar, digamos, por mi propio instinto e intuición.

El Bosque

Este breve apunte (no puede, ni debe ser más) es como abrir una pequeña Ventana, en la pantalla de la vida, para dirigir la atención, de mi intrigado y ya querido lector, para que empiece a atisbar el maravilloso mundo que nos está descubriendo la ciencia y que, seguramente, le es absolutamente desconocido: el universo bioquímico reticular del subsuelo del Bosque y que, probablemente, algo de ello, ya presentían los cabalistas que proponen el Árbol de la Vida con todo su sistema radicular a la vista, conformando el opuesto complementario de la Copa. Como es arriba es abajo, ¿no ve?

Dicho, de otra manera, voy a abrir uno de los 32 Senderos que inter comunican las Sefirot del Árbol de la Vida. En este caso, el Sendero o, mejor dicho, la trocha que conecta Maljut, CCC, con la Comunidad de la Sallqa: el cerebro neuronal del subsuelo, de la columna izquierda, masculina, del Dar. La otra trocha es la que comunica Maljut, CCC, con la Comunidad de los Waka: el cerebro neuronal noosférico, de la columna derecha, femenina, del Recibir, que trataré a continuación.

Casi todas las culturas animistas y las actuales comunidades científicas de punta, como se dice, saben que la estructura de la vida se asemeja a la de las famosas matrioshkas ​​ ucranianas. Configuraciones que albergan otras configuraciones, más pequeñas / más grandes, … y, a saber, infinitamente. Dicho con conceptos actuales: todo tiene una estructura holoárquica y fractal.

En el caso de las comunidades vivas: biocenosis, este patrón es obvio y confirma la invarianza a los cambios de escala. El mismo ser humano, por ejemplo, alberga comunidades en sus órganos internos, como el digestivo, que nos ayudan a metabolizar los alimentos. Nuestros huéspedes, pueden tener parásitos que, a su vez, son parasitados por otros. Los nematólogos conjeturan que, como mínimo, existen tantas especies de nematodos como de animales y plantas juntos, por cuanto cada uno de éstos últimos parece albergar un nematodo parásito específico de cada especie (que, a su vez, contiene otros parásitos, simbiontes, etc.). A todo ello habría que añadir la plétora de especies de nematodos de vida libre.

Pues bien, abundando en el entramado de la vida en el suelo, también podemos distinguir otro patrón muy claro. Los organismos vivos y su actividad se concentran alrededor de las raíces de los árboles: un micro mundo repleto de biodiversidad, caldos bioquímicos y sorpresas, que denominamos Rizosfera.

Esta esfera apenas ocupa uno o muy pocos milímetros, pero conforma una inmensa red de venillas o autopistas por donde fluyen nutrientes orgánicos, minerales y agua. Pues bien, a su alrededor se acumulan inmensas cantidades de organismos de los grupos taxonómicos más extraños, así como diferentes en función de su posición en la cadena trófica: depredadores, herbívoros, mutualistas, simbiontes, parásitos, descomponedores, fijadores de ciertos gases atmosféricos, etc.[77] Es como si, el mejor acomodo para la vida en el subsuelo, se localizara al lado de tales autovías; como en el suelo, por cierto: las carreteras se van llenado de poblaciones a su vera. Se trata de un microcosmos poroso, interconectado y amorfo.   En verdad: un sistema de reciclaje muy complejo.  Sospecha: la esfera humana funciona de igual modo, solo que no nos damos cuenta. A Ley ha sido diseñada para ver si puede sustituir ese Continuum con la natura.

Los exudados de organismos y sistemas radiculares actúan como máquinas de embalaje de las partículas del suelo, dando lugar a esos agregados que tan importantes son para que el suelo actúe como una esponja verde. La cantidad de nutrientes en formas disponibles para la biota edáfica,  en la rizosfera, es enorme; lo cual facilita la proliferación de enormes comunidades vivas muy especializadas desde ciertos puntos de vista.

La impronta que dejan los sistemas radiculares y las rizosferas a ellas asociadas, sobre la morfología de los edafotaxa es impresionante. Frecuentemente, incluso cuando se trata de suelos de épocas pretéritas, manifiestan unos entramados impresionantes a simple vista, que contrastan, por su color, composición y textura con la matriz del suelo subyacente.  Suelen poseer un color más blanquecino, ya que gran parte de los minerales han sido meteorizados y sumergidos a capas más profundas. Ello nos indica que, alrededor de las raíces, el agua se infiltra con mayor facilidad que en la matriz, así como que los procesos edafo genéticos son más intensos. Y estos testigos minerales nos informan de la inmensa red cableada del mundo de las micorrizas, millones de años después de que la vegetación primigenia desapareciera o que el propio suelo fuera sepultado por nuevas capas de vegetación…

Este conocimiento científico es una fuente a descubrir de contemplación, admiración y reverencia. Hay que zafarse un poco de considerar a Maljut sólo desde la perspectiva de la subjetividad humana. Como si el único mundo, fuese el mundo de los humanos. Ya hemos tenido suficiente de esta medicina. Ampliemos la baraja.

Plantas Maestras.

El otro Sendero de comunicación, desde el Ayllu de los Jaqi, hacia el Ayllu de la Sallqa, es la ingesta de yerbas medicinales y, en especial, de las así llamadas Plantas Maestras. En este breve aviso, solo me voy a detener en uno de sus aspectos más básicos: la dieta.

El propósito de una dieta de plantas maestras es reconectar con lo que podríamos llamar, aproximadamente, las leyes del universo, que sobrepujan los dispositivos intelectuales que, en el monoteísmo, hemos privilegiado al activar casi solo nuestro lóbulo neural izquierdo. No es, pues, casual que creer sea tomar, por ciertas: verdaderas, proposiciones abstractas. Pienso en el Credo de Nicea. Dietar, en cambio, es una experiencia individual del cuerpo, en su expansión cósmica: es sentir: cómo el nodo de energía que somos se distiende, expande y confunde en una sola gran vibración en la Totalidad/Unidad. No tiene, pues, nada que ver con un sistema de creencias o de prácticas religiosas, como estamos programados los monoteístas. Este proceso ritual, no solo busca la purificación, la limpieza de nuestras toxinas (es condición indispensable), sino sobre todo recordarnos el camino de regreso a Maljut, como Gaia-Pachamama-Shejiná:  a vivir en armonía con la naturaleza. De aquí dimana la reverencia, la maravilla, la alegría y la gratitud: la celebración de la vida en esta Tierra. Dietar es redescubrir que el universo es una prolongación, una extensión de nuestro cuerpo/conciencia, y que no hay separación entre nosotros y el universo. A esto llamo la Vía bósonica hacia la vida buena.

¿Por qué dietar? Primero, para tomar consciencia del estado de desconexión y desarmonía en el que vivimos. El homo urbanus sobrevive, por diseño, separado de la naturaleza, pero también desconectado de sus emociones e, incluso, de su cuerpo físico y hasta de su espiritualidad, si ha sido bien escolarizado. Hablo, por experiencia propia. Pero, he aquí que, este vacío, ha sido llenado por otros dispositivos (muy eficaces, por cierto): la razón, el estado, el mercado, el consumo, el espectáculo, el dinero…de modo que, hacerse al ateo materialista, es bastante bizarro a estas alturas del juego.

Lo cierto, empero, es que, como una piedra en un río, estamos inmersos en el flujo energético de la vida, pero no somos movidos por éste; estamos anclados en la materia y separados del élan vital del universo. Es por ello que dietar es tan importante en el contexto psico-espiritual actual. Ahora sabemos un poco más de la conexión cuerpo-mente y sus múltiples inter-retro-relaciones. La Pandemia sanitaria nos ha hecho más conscientes de cómo, por ejemplo, el Miedo (algo intangible) afecta órganos de nuestro cuerpo, enfermándonos físicamente también. En términos simples: es una manera de reconectar con el todo: con uno mismo y con el entorno que nos rodea, con los ciclos y ritmos cósmicos, que las vías místicas del monoteísmo, si lo consiguen, tardan más. Si comparamos la eficiencia y eficacia de una terapia psicoanalítica y una sesión de constelaciones familiares, no hay por donde perderse.

Pero el proceso de dietar nos lleva también a conectarnos con algo más profundo que la naturaleza objetiva, que conocemos los monoteístas. Los animistas nos enseñan que la naturaleza está también llena de vibraciones energéticas, nodos de frecuencias, dentro de una red, como la del Nervio Vago, por poner un ejemplo, muy sensible y que, para poder conectar y, sobre todo, aprender de ellas, es necesario atravesar una purificación profunda de nuestros sentidos. El homo urbanus sobrevive intoxicado.

También debemos entender que hay diferentes tipos de conciencias. La conciencia humana es diferente de la conciencia vegetal, ya que la nuestra ha desarrollado, con el tiempo, especificidades como la auto reflexión, el sentido de individualidad o la diferenciación entre el bien y el mal; aspectos éstos, probablemente, irrelevantes en el reino vegetal. Por su parte, la conciencia de los espíritus de las plantas ha desarrollado, con el tiempo, diferentes cualidades que están alineadas únicamente con la expresión o represión del flujo de vida. Por ejemplo, las plantas y los árboles buscan luz para crecer. Nosotros también. Y, como dijera Isaac de Siria:  El conocimiento no es la luz. La luz es el conocimiento. En mala hora, empero, al apoyarnos únicamente en soluciones prácticas y/o intelectuales, para mejorar nuestra vida, hemos dejado de lado la búsqueda de la luz, para ser mejores. Las plantas y los árboles buscan la luz para crecer y sanar, por lo que, cuando dietamos, debemos ante todo escuchar, con todos nuestros sentidos, las resonancias del universo, las vibraciones de la luz: el macrocosmos, en el microcosmos en nuestro cuerpo/espíritu/corazón. Las plantas y los árboles nos enseñan cómo hacerlo. Probablemente, como sostienen los amazónicos, sean una de las fuentes más importantes del conocimiento.

El proceso de dietar, para un monoteísta, no es fácil. Voy a tratar de aclararlo recurriendo a uno de nuestros arquetipos más conocidos y próximos. Digamos, pues, que el Ego monoteísta ha llevado a cabo un matricidio, que nos ha separado de la Naturaleza; al mismo tiempo que ha perpetrado un sutil parricidio que nos ha separado de Dios. Deus sive natura. La condición moderna expresa esta orfandad ontológica.

Digamos también que lo que se busca, durante una dieta de Plantas Maestras, además de sanar nuestro propio linaje familiar, es la sanación del linaje humano, a través de la restauración de nuestra conexión con la Totalidad/Unidad. La vamos a llamar así.Es, por esto, fundamental acercarse a la dieta, teniendo presente que vamos a dar inicio (en nuestros términos) a una reconstitutio in novo, a un Tikun, a una Metanoia: una conversión, que nos cambiará la vida[78]. Si queremos, de verdad, cambiar nuestro estilo de vida: suicida y ecocida, tenemos que pasar de masa a energía. El know how, para ello, lo tiene el Animismo.

Senderos de cómo relacionarse con el Ayllu de los Waka

Red energética transpersonal y transgeneracional

Este, como ya dije, sea tal vez el punto más álgido y sensible en nuestra apertura hacia el Animismo, pues el Monoteísmo, justamente, se ha erigido luchando contra Ενέργεια, cuya práctica ha llamado idolatría y calificado de abominación. Remito, para más detalle, a mi libro Abraham / Sarah. En esta cruzada, milenaria, hemos desplegado, sobre todo los sefardíes americanos anónimos, nuestro lado más fermiónico, durante la evangelización-colonización-occidentalización: es decir, extirpación de idolatrías y desarrollo. Voy a hablar, por mí, pues, para mí también, este territorio Trans es, asimismo, una terra incognita, pero también siento que existe y, es más, que no está muerta: late y ¡cómo! Ahora mismo, en la post Pandemia, si no sanamos esta Herida (un camino es el Cuidado de la Casa Camún), nos será muy difícil a todos que se forme una masa crítica, de nuevas energías, para acelerar el cambio de Era: el Vivir Bien. Ahora todo(s) está(n) en Pugna; aquí, en un tinku de baja intensidad, porque el Animismo hace masa crítica. En Europa del Este están en guerra, porque el Monoteísmo hace masa crítica.

En mi caso, desde las investigaciones de Wilhelm Reich sobre el Orgón, las noticias de los descubrimientos de Nicola Tesla: energía libre; las lecturas sobre chamanismo andino y amazónico, pero también siberiano y hawáiano; Freud: das Unbewusste, C.G. Jung: das kollektive Unbewusste, y más nombres que quisiera agrupar en el texto de Anne Ancelin Schützenberger: ¡Ay, mis abuelos! Lazos transgeneracionales, secretos de familia. síndrome de aniversario, transmisión de los traumatismos y práctica del genosociograma, donde el lector podrá abrevarse de mejor manera y que, a mí, me abrieron a esta realidad, reprimida por la tradición familiar farisea en la que fui educado.

Todo es nacer y morir. Lo demás son cuentos, decía mi abuelo Samuel. Sin embargo, creo entender también la sabiduría que encierra este consejo. Si hemos encarnado en este espacio-tiempo, donde la Energía se densifica, acotarnos y atenernos a ello, me hace mucho sentido. Si no, ¿para qué esta constricción y densificación? Otro dictum familiar: Hay que estar activos y ocupados, ahora; pues ya tendremos tiempo para descansar, después de muertos. ¡Ay! también sabemos lo que trajo tanta vita activa: Véase Hannah Arendt.

Pero, he aquí, que, a pesar de todo, somos curiosos y además de los avisos del Animismo, también la ciencia actual está abriendo el horizonte de la realidad a dimensiones que los monoteístas habíamos desatendido, adrede. A continuación, algunas pistas, solamente, para irlas rumiando como la profundidad de Maljut.

Primer flash. Sabemos, ahora, que el paradigma cuántico nos dice que (casi) todo es, precisamente, energía; que todas las formas de energía se liberan en unidades discretas o paquetes llamados cuantos. Estos cuantos tienen la característica de pertenecer todos a un grupo específico de bosones, estando cada uno ligado a una interacción fundamental. Que la información no conoce el tiempo ni el espacio; que la resonancia influencia todo; que las partículas se entrelazan o se intrincan de un modo deslocalizado. El observador transforma lo observado y, a la vez, es transformado por la observación. La partícula vuelve a ser onda, cuando deja de ser observada y deviene, entonces, en ondas de probabilidades que se materializarán de nuevo, cuando vuelvan a ser observadas…

Segundo flash. Sabemos, ahora, que nuestros cromosomas nos transmiten la información del ADN de cada uno de nuestros padres. Heredamos los comportamientos y facultades de nuestros ancestros, pero, ojo, no determinan. La teoría de la Tabula rasa, por tanto (en cuya creencia fui educado) ha quedado obsoleta. Aprovecho para llamar la atención sobre la forma del ADN y el diagrama del Árbol sefirótico; la noción de Par: dos columnas y de Tercero incluido. Quiere decir que el diseño hermenéutico que estamos utilizando se verifica a todos los niveles de la vida.

Tercer flash. Sabemos, ahora, por la teoría de sistemas, que vivimos en interrelación con todo los demás: no sólo con los presentes y circun-stantes, sino también con los ausentes y ultra-estantes: nuestros antepasados. Según esta teoría, todo es parte de un sistema más complejo. Por ejemplo, un núcleo atómico es un sistema físico compuesto de protones y neutrones, relacionados por la interacción nuclear fuerte; una molécula es un sistema químico compuesto de átomos relacionados por enlaces químicos; una célula es un sistema biológico compuesto de orgánulos relacionados por enlaces químicos no-covalentes y rutas metabólicas; una corteza cerebral es un sistema biológico compuesto de neuronas relacionadas por potenciales de acción y neurotransmisores; una comunidad humana es un sistema social, parcialmente artificial, compuesto de personas (pasadas, presentes y futuras) y programaciones y artefactos (soft  y hard-ware) mediados por un espacio, conversaciones y ayuda mutua; red a la que estamos ligados a través de tres grandes Principios: Holoarquía, equilibrio entre Dar y Recibir (cuyo Tertio puede ser incluido o excluido) y Pertenencia.

Cuarto Flash. Sabemos, ahora, por las teorías de la Resonancia Mórfica y Campos Mórficos, de Rupert Sheldrake, que esta Red transpersonal y transgeneracional opera no solo a escala humana, sino en todos los niveles de complejidad de la realidad y pueden resumirse de la siguiente manera: Son totalidades auto-organizadas. Tienen un aspecto, tanto espacial como temporal, y organizan patrones espacio-temporales de actividad vibratoria o rítmica. Atraen a los sistemas bajo su influencia hacia formas y patrones característicos de actividad, cuyo nacimiento se organizan y cuya integridad mantienen. Los fines hacia los cuales los campos mórficos atraen a los sistemas bajo su influencia se llaman atractores. Los caminos, por los cuales los sistemas alcanzan estos atractores, se llaman chreodes. Interrelacionan y coordinan las unidades mórficas o holones que se encuentran dentro de ellos que, a su vez, son conjuntos organizados por campos mórficos. Los campos mórficos contienen otros campos mórficos dentro de sí, en una jerarquía anidada o holoarquía. Son estructuras de probabilidad y, por tanto, su actividad organizadora es probabilística. Contienen una memoria incorporada, dada por auto-resonancia con el propio pasado de una unidad mórfica y por resonancia mórfica con todos los sistemas similares anteriores. Esta memoria es acumulativa. Cuanto más a menudo se repiten los patrones particulares de actividad, más habituales tienden a ser. De ahí la expresión: los Hábitos de la naturaleza.

Quinto flash. Sabemos, ahora, que, en el plano más profundo del mundo natural, encontramos el campo cuántico. Se considera que el cuanto es la unidad más pequeña de luz, electricidad u otra energía que pueda existir. En ese nivel no hay materia sólida, sino meras vibraciones de energía que han tomado cierto aspecto de solidez. La física cuántica demostró que todo lo que vemos está conectado por ilimitados campos cuánticos, una especie de red invisible en la cual está entrelazada toda la creación, y los límites de cada objeto son ilusiones que nos impone nuestra limitada percepción. Einstein trabajó en la teoría del campo unificado, sosteniendo la idea de un universo totalmente relacionado. David Bohm nos ha hablado sobre la existencia de un orden implicado presente en todos los seres vivos y las cosas y un orden explicado, donde éstas se explicitan, manifiestan. Shaldrake, como ya vimos, habla de campos morfogenéticos y resonancia mórfica, y explica el proceso en que los organismos se forman por influencia de campos mórficos similares del pasado y cómo el conocimiento se transmite en forma instantánea entre miembros de una misma especie.

Estos nuevos conocimientos, para nosotros monoteístas, han provocado un cambio en la visión del mundo y de la conciencia, porque nos permite captar la verdadera dimensión de nosotros mismos: no sólo como un cuerpo en el espacio-tiempo, sino como alguien que forma parte de algo mayor, inteligente y con poder organizador. El teísmo, el ateísmo, el panteísmo y panenteísmo… van quedando obsoletos. No se trata de dioses, ni lucha entre ellos, ni de quien la tiene más grande. Los dioses: objetivaciones de esas energías, nos han jodido la vida.  Su condición de posibilidad es la ontología, el lenguaje del Ser. El mero hecho de proferir sustantivos abstractos crea el peligro de crearlos. Mal invento, defintivamente.

No es, simplemente, cierto, y menos aún correcto, que nos consideremos entes aislados en el tiempo y en el espacio. Es al revés: cada uno es como una célula de todo el Universo, que participa y es responsable de su equilibrio/desequilibrio cósmico. Aquí convergen, ahora, ciencia y espiritualidad. Remito al enjundioso conversatorio entre Sheldrake y Fox: Ciencia y espiritualidad. La nueva visión.

Lo que entiendo que el Animismo nos enseña y complementa es: imaginar, pensar, sentir que esta Hiper Red, esta suerte de Nervio vago cósmico, tenemos que considerarla no solo antropocéntricamente. También las montañas, los mares, lagos, ríos, árboles, animales, son ancestros nuestros. Los aymaras los llaman Achachilas: son nodos de poder que nos ayudan a organizar la reproducción de la vida en el continuo de la naturaleza. No son “dioses”, ni “ídolos”: invención, más bien monoteísta, para justificar el abuso de las energías fermiónicas (léase: colonización y desarrollo) a su favor.

Dicho ello, que espero sea suficiente, la pregunta es: ¿cómo se come esto?

Una respuesta, que he encontrado, es lo siguiente:

Chi kung: mover el chi

Para mí, ha sido un descubrimiento maravillante: todo lo que he podido aprender y entender (que debe ser casi nada) de la fórmula de Einstein: E=mc2 y que, siguiendo los pasos de los mismos físicos, ha ido trascendiendo holoárquicamente, en la escala de la Vida, lo he detenido, en primer lugar, en el holón sociedad humana y, luego, en mi propio cuerpo: microcosmos del macrocosmos; en ese orden. En esas estoy, ahora.

Ya, hace tiempo, me llamó la atención, que el caracter chino qi (otros también escriben  chi) significase, al igual que el chi maya, el cha / qa aymara: energía y que, también, fuese similar al  hebreo  רוח, al griego arcaico πνεῦμα, al Prana hindú y al Ki japonés. Kung / Qong, por su parte, significa ‘trabajo’ o ‘técnica’. El Chi kung / Qigong, por tanto, se podría verter al castellano como el arte de activar la circulación de la energía por el cuerpo y su entorno.

De pronto me doy cuenta que un ejercicio, que estoy aprendiendo, está poniendo en escena la noción de Toroide que conociera librescamente. Sabía que la energía circulaba por mi cuerpo (y por doquier) en forma toroidal pero, ahora, gracias al Chi Kung lo estaba activando conscientemente. En ese instante se abrió, para mí, la posibilidad de sentir que puedo activar, hacer más consciente, el anhelo de vivir en armonía y sintonía con la circulación de la Energía por el Universo.​ Somos un acorde de una vibración mayor.

Obviamente, existen muchos sistemas de chi kung . Me interesan más, ahora, las que están relacionadas con la salud. En Occidente se está metabolizando esta herencia del Animismo en el llamado Mindfulness  y  la aplicación de las neurociencias a la mejora de la calidad de vida.

Ahora bien, el chi kung , practicado con finalidad terapéutica, se basa en los principios de la Medicina china tradicional y ha tenido diversas denominaciones que nos avisan ya sobre sus usos: Tu Gu Na Xin, significa: expulsar la energía usada y absorber nueva; Xingqi : movilizar el Qi;  Yangsheng: nutrirse con la energía vital;  Neigong: realización interior  o, más comúnmente: Daoyin: conducir y guiar la energía por nuestro cuerpo.

Probablemente, los ejercicios más antiguos de Chi kung, hayan sido las danzas, imitando a los animales, de los antiguos chamanes chinos y que se remontan a mucho antes de la dinastía Zhou, 1028-221 a.C. En las danzas andinas se puede adivinar algo de esto. El Baile es el Chi Kung de los andinos.

La referencia documental sobre Chikung más antigua, como ejercicio curativo, más que como danza, está inscrita en doce piezas de jade fechadas en el s. VI aC, que contienen consejos para recoger el aliento y hacerlo descender por el cuerpo hasta el bajo abdomen. También El Clásico de la Medicina Interna del Emperador Amarillo afirma que la meta del Daoyin es vivir con serenidad y contento en la vacuidad, que es plenitud.

La práctica del Qigong propone tres procesos de armonización mutua en el que, los unos interaccionan con los otros, buscando una armonía entre los tres, como si se tratase de la interpretación de una melodía en la que interviniesen tres instrumentos.

Estos procesos son: regular el cuerpo, la mente/corazón y la respiración, con el fin de calibrar los así llamados Tres Tesoros: regular la esencia: Jing, regular el aliento: Qi, y regular el espíritu: Shen.

Veamos.

1.    Regular el cuerpo

(Cuando) la forma (postura corporal) no es correcta, el Chi no es constante. (Cuando) el Chi no es constante, el Yi (mente) no tiene paz. (Cuando) el Yi no tiene paz, entonces el Chi sufre un desorden. Así de simple y claro.

La relajación. Solo cuando se esté relajado, estarán abiertos todos los canales de Chi. La relajación tiene tres Etapas: relajar la mente, relajar la respiración, relajar el cuerpo

La raíz

En toda práctica de Qigong es importante estar bien apoyado. Eso significa estar equilibrado y en firme contacto con el suelo. El apoyo requiere de raíz, centro y equilibrio. Para enraizar el cuerpo se debe imitar a los árboles y echar raíces invisibles bajo los pies. La raíz debe ser tan ancha como profunda. El Yi debe crecer primero, porque es el Yi el que dirige al Chi. El Yi debe ser capaz de dirigir el Chi hasta los pies y comunicarse con la tierra. Sólo si el Yi puede comunicarse con la tierra, podrá crecer el Chi por debajo de los pies y entrar en ella para crear la raíz. La cavidad en la planta del pie, llamada Pozo burbujeante, es la puerta que permite a Chi comunicarse con la tierra.

2. Regular la respiración

Regular la respiración significa regular el hálito hasta que se apacigüe y fluya relajado, constante y sosegado. Existen ocho modalidades: 1. Sosegada: Jing;  2. Suave, Xi 3. Profunda: Shen; 4. Larga: Chang; 5. Continua, You. 6. Uniforme: Yun; 7. Lenta: Huan. 8. Delicada: Mian.

 

3. Regular la mente/corazón

Confucio dijo: «Primero debes estar tranquilo; luego, tu mente podrá estar serena. Una vez que tu mente esté serena, estarás en paz. Sólo cuando estés en paz, serás capaz de pensar y progresar finalmente».

El médico Hua Tuo, finales de la dinastía Han, escribió:

«El cuerpo humano necesita trabajar y moverse, pero no es conveniente sobrepasar sus límites. El movimiento y el trabajo muscular contribuyen a evacuar el exceso de gases, hacen que sea fluida la circulación sanguínea y posibilitan una cierta inmunidad general frente a las enfermedades. Esto es: como el eje de la puerta que no se pudre nunca por hallarse en constante movimiento. Los sabios antepasados nos enseñan que uno puede alcanzar la longevidad si se mueve tal como lo hacen en la naturaleza el oso y el águila».

«Cuando sientas alguna molestia física, comienza a practicar la gimnasia de los cinco animales o la de uno de los cinco y no dejes de hacerlo hasta romper a sudar, de modo que la cara te brille y se despierte tu apetito»

Estos ejercicios, llamados de los Cinco Animales, combinan la mente, la figura y la respiración. En estos ejercicios es necesaria una integración total y completa de mente, espíritu, cuerpo, respiración y movimiento. Los movimientos han de ser ágiles, espontáneos y flexibles. Hay que respirar de modo profundo y rítmico de acuerdo con los movimientos y actuar con el espíritu del animal, cuyo movimiento se realiza.

«El Tigre con sus ojos brillantes, corre a saltos o gira el cuerpo tan rápidamente como el relámpago, mostrando sus poderosas garras; el Ciervo, en tanto, manso y obediente, se mueve con firmeza y agilidad al correr o permanecer quieto, con tanta gracia que uno se ve impulsado a amarlo; el Mono travieso, ahora trepa a un árbol para recoger frutas, ahora mira para allá o para acá, mostrando una inteligencia casi humana; el Oso, gordo, es un animal que parece torpe pero sereno, y sin embargo sus movimientos hacen que uno se libre de preocupaciones y se expanda su caja torácica; la Grulla que extiende las alas, se dispone a arrancar el vuelo, una vez alcanza el cielo deja de verse, escondida tras las nubes, para aparecer después por entre ellas tal como una figura de algún dios celestial.»

Hay diferentes series de ejercicios correspondientes al juego de los Cinco Animales con variantes, tal como ha habido diferentes escuelas y familias en las que se ha desarrollado y transmitido esta práctica a lo largo de los siglos[79].

Inteligencia planetaria

A modo de recapitulatio, pero en un nuevo formato, de esta exploración y actualización de la noción de Maljut-Shejinah-Gaia-Pachamama, mepermito sugerir considerar lo siguiente. Para mí, está claro que tenemos que repensarnos desde una perspectiva post antropocéntrica; es decir, en un holón de complejidad mayor al de la civilización monoteísta y patriarcal actual, si queremos entender la inflexión que estamos viviendo como humanidad globalizada, ahora mismo.

La disolución, a veces inadvertida, de sistemas de creencias y tradiciones, se está dando en una escala que no tiene precedentes. Pautas antiquísimas, sensibilidades ancestrales y códigos de conducta tradicionales, resurgen y cuestionan nuestros actuales comportamientos y códigos de referencia. Todo está cambiando para todos. Tenemos que repensar/sentir el mundo y el universo.

Sólo una mente capaz de percibir, espontáneamente, Relaciones y no Identidades; capaz de entender que somos, intrínsecamente, relación, conexión, vinculo, como sostiene el Animismo: Principio de Relacionadidad, y que las nociones tales como: emancipación, autosuficiencia, son ilusiones, puede afrontar, creativamente, el enjambre de problemas que la vieja mente monoteísta ha creado, al separarse de la naturaleza.

Es preciso despertar una sensibilidad que nos permita percibir, sentir, sin tanta vaina, que estamos íntimamente ligados a las montañas, a los árboles, a los ríos, al océano y a los animales. Que formamos parte del mismo tejido, que somos variaciones de la misma inteligencia; frecuencias distintas de una misma vibración. Una sensibilidad que nos permita reconocer la magnitud de las heridas que nos hemos infligido mutuamente, a lo largo de milenios, en que no supimos reconocernos como miembros de una misma especie, como organismos de un mismo planeta. En este punto, es cuando el Animismo nos facilita todo su software y know how.

La realidad es que somos Tierra que siente y piensa, tierra que anda, como canta Atahualpa Yupanqui. La verdad es que los cambios que estamos experimentando, no los debiéramos achacar tanto, a nosotros mismos, cuanto a entender que es el planeta Tierra el que se está transformando. Esto es nuevo para mí. Este es el Salto que debemos dar los antropo-centrados monoteístas. Nuestro Dios es humano y los cristianos hasta se sienten orgullosos de ello. Pero, claro, también entiendo que las metáforas que usamos, broten de lo que somos; es casi inevitable…

Considero sensato transitar de un modo antropocéntrico a uno cosmocéntrico, dada la información con la que contamos ahora. Lo que hoy nos ocurre, es consecuencia de los profundos cambios que experimenta la Tierra, como un organismo vivo, inteligente, que se auto regula, compuesto por innumerables organismos con millones de años de existencia: James Lovelock, Lynn Margulis. Nosotros, los humanos, solo somos un aspecto de esa vida que se transforma a sí misma y se despliega como parte del sistema solar que la contiene. El Sol, a su vez, es parte de nuestra Galaxia y, ésta, a su vez, de constelaciones mayores y, así, infinitamente.

El estado del arte, al que aludo, lo formula, incomparablemente bien, Eugenio Carutti, en su libro Inteligencia planetaria.  Les ofrezco un fragmento iluminador.

Nuestra percepción del cosmos se ha alterado por completo durante los últimos cien años. Súbitamente, nos hemos enterado de la existencia de miles de millones de galaxias que nacen y mueren en una danza que empezó hace miles de millones de años. La inmensidad del universo que percibimos hoy nos revela continuamente nuevos significados y nos impide generar una imagen mental suficientemente homogénea de la realidad, tal como hacíamos con relativa facilidad en el pasado.

A medida que nuestra capacidad para reconocer patrones se desarrolla, empezamos a percibir un universo de extraordinario dinamismo que se despliega con movimientos cuya amplitud nos trasciende, pero que al mismo tiempo nos incluye. El pensamiento moderno llama a este pulso evolución. Más allá de las interpretaciones que podamos tener de él, este concepto posee una cualidad innegable: nos obliga a romper hábitos mentales y sensoriales hondamente arraigados. Nos exige aprender a pensar en términos de procesos cuya profundidad en el tiempo y vastedad en el espacio hacen estallar las fronteras de la mente. Aunque aún nos resistamos a aceptar las consecuencias de aquello que esta noción nos revela, el hecho es que nos desafía profundamente. Nos hace partícipes de un proceso tan inmenso que nos resulta cada vez más difícil ubicarnos en el centro de todo lo que sucede.

Para un creciente número de seres humanos, esta palabra ya no se refiere simplemente a una idea o a una teoría científica, sino que describe una nueva sensación, una nueva manera de registrar aquello que nos trasciende. La tendencia objetiva de nuestra mente es propensa a describir este movimiento como una larga serie de ensayos y errores, a través de los cuales una inteligencia semiciega crea y destruye formas, traza asombrosos senderos y también vuelve sobre sí misma repitiendo patrones muy básicos en niveles crecientes de complejidad. Los científicos lo han imaginado inicialmente como un proceso endógeno y unidireccional, como la dinámica específica de un planeta excepcional y relativamente aislado que incrementa progresivamente su complejidad con independencia de otros sistemas.

Sin embargo, es bastante evidente que la Tierra está íntimamente relacionada con procesos inteligentes mucho más vastos—como el solar o el de la galaxia —de los cuales recibimos continuamente información y energía. Es indudable que, sin la participación activa de la totalidad del universo, la evolución de las formas de vida terrestre no hubiera sido ni sería posible.

La inexplicable eclosión de la vida, la explosión del reino vegetal, el prodigioso salto en complejidad que significó la aparición de los sistemas nerviosos animales, el surgimiento de la especie humana, la irrupción arrolladora de las máquinas que transforman al planeta y salen a explorar el Sistema Solar son inmensos saltos en la organización de la vida terrestre. Transformaciones globales que desafían nuestra capacidad explicativa

El universo rebosa de información en todo momento, pero gran parte de ella no tiene existencia fáctica para la Tierra hasta que no surjan los organismos capaces de vincularse con ella. Un primer ejemplo es el del nitrógeno: éste envolvía al planeta mucho antes de que las primeras bacterias desarrollaran la capacidad de asimilarlo. Pero sólo su aparición hizo posible que la Tierra lo absorbiera hasta hacerlo circular entre sus formas de vida. Del mismo modo, la radiación solar bañaba la Tierra desde su origen, pero sólo comenzó a formar parte integral de ella a partir del momento en el que surgió la clorofila. Esa nueva sustancia hizo posible que el planeta sintetizara fotones por primera vez e incorporara la energía del sol en forma directa a su estructura. Súbitamente, y a través de un proceso que aún no comprendemos, la Tierra genera organismos capaces de articularse de una manera inédita con algún factor del universo. Gracias a ellos, lo que hasta ese momento era “externo” al planeta comienza a formar parte de él.

La fotosíntesis puede pensarse, así, como la activación de un código de encuentro latente entre la materia terrestre y la radiación solar. La posibilidad de que esos niveles se relacionaran de esa manera debía estar lógicamente implicada en los códigos de la vida planetaria. Desde esa perspectiva, el reino vegetal en su conjunto es la expresión de un nuevo vínculo entre la Tierra y el Sol. De manera análoga, los sistemas nerviosos animales expresan una nueva relación entre la materia terrestre y los procesos electromagnéticos presentes en el universo. O, dicho más rigurosamente, no se trata simplemente de que la Tierra evoluciona, sino que es la relación entre los dos polos de una interacción, el Sol y la Tierra, la que se transforma

Aquí podemos distinguir otro patrón: en el momento en el que el nuevo tipo de formas ha cubierto la Tierra, el sistema está en condiciones de hacer aparecer una oleada completamente diferente de organismos que se nutrirá de la anterior.

Gracias a que las bacterias fijaron el nitrógeno al suelo terrestre y más tarde generaron la clorofila, la Tierra se cubrió de vegetales. Su existencia permitió la aparición de los animales, seres dotados de sistemas nerviosos con una sensibilidad exquisita y una asombrosa capacidad de coordinación de movimientos. El reino animal cubrió el planeta, y de su interior surgió un sistema nervioso mucho más complejo que los anteriores, capaz de sintonizarse y procesar el inmenso caudal de información propio de la actividad inteligente del universo. Apareció el animal mental. Nosotros.

Si pensáramos en la historia de nuestra especie teniendo en cuenta este patrón, podríamos distinguir en las primeras formas humanas un misterio equivalente al de la clorofila. Así como ésta posee la capacidad estructural de acoplarse con la luz solar, el cerebro humano está estructuralmente acoplado a niveles de realidad que, si bien siempre existieron, eran inaccesibles para todos los demás organismos, que carecían de la sensibilidad necesaria para vincularse con ellos. La actividad inteligente de la materia es una realidad muy anterior al cerebro humano. Pero cuando éste aparece, los procesos mentales adquieren otra dimensión en la Tierra. El animal mental es un ser cuya asombrosa sensibilidad y capacidad cognitiva le permiten reconocer patrones y captar buena parte de la trama inteligente presente en el cosmos. Es un organismo que, gracias a la existencia complementaria de la mano, puede operar con esa inteligencia “manipulando” y modificando el escenario del cual emerge. A través nuestro, el planeta realiza procesos mentales. La Tierra se convierte en un planeta mental.

Del capullo del reino vegetal surgió el animal. Éste se alimenta de aquél. El reino animal actuó a su vez como un capullo para la aparición del ser humano. Nosotros nos nutrimos de ambos.

Este patrón nos permite registrar que, al mismo tiempo que la especie humana se extendía sobre la Tierra, una nueva oleada de formas hizo su aparición en el planeta, sólo que en este nuevo salto ya no se trataba de formas biológicas. Las herramientas primitivas con las que los seres humanos modificamos gradualmente los ecosistemas terrestres evolucionaron por intermedio nuestro hasta convertirse en un nuevo tipo de inteligencia inorgánica que hoy se extiende por el planeta. Las máquinas comienzan a formar parte indisoluble de la ecología terrestre.

El planeta ha entrado en una fase absolutamente nueva. A partir de este momento, la evolución puede actuar sobre sí misma de una manera muy diferente a aquella con la cual operó durante millones de años. Las estrategias biológicas condujeron a los organismos terrestres hasta el nivel mental. Una vez que éste fue alcanzado, se produjo un nuevo fenómeno gracias al cual la inteligencia del planeta puede explorar caminos inéditos.

Por intermedio del animal mental, la Tierra genera sustancias y formas que no hubiera podido producir jamás mediante sus antiguas estrategias. El plástico no existiría sin la acción humana, tampoco el acero y un sinnúmero de aleaciones y sustancias nuevas. Pero, sobre todo, una segunda oleada de formas no biológicas cubre hoy la Tierra y se propaga más allá de ella. Tendemos a pensar que los aviones o los automóviles son construcciones humanas, lo cual es cierto. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, los aviones y los automóviles son nuevas formas que la Tierra ha generado mediante los humanos. La Tierra está cubierta de luz y decimos que la luz que irradian las ciudades es generada por nosotros. Aunque podríamos también decir que es la Tierra la que ha alcanzado un estadio en el que no sólo recibe, fija y hace circular la luz y la electricidad en sus organismos, sino que ahora las genera e irradia por sí misma.

En este salto se abre un nuevo contexto en el que la inteligencia planetaria comienza un aprendizaje revolucionario. La interacción entre las formas inorgánicas, las biológicas, las biológicas mentales (nosotros) y las inorgánicas mentales (las máquinas) recién ha comenzado.

Hace muy pocos años “descubrimos” la existencia y estructura del lenguaje en el que se encuentra codificada la evolución biológica. Solemos decir “nosotros descubrimos el ADN”, pero en realidad es la misma inteligencia implicada en ese código la que ha generado los organismos capaces de verlo, estudiarlo y manipularlo. A través de sus incansables combinaciones, el genoma terrestre ha evolucionado lo suficiente como para que una de sus expresiones particulares le permita desdoblarse a sí mismo a fin de observarse y modificarse por una vía absolutamente nueva.

En este momento, la inteligencia terrestre que los humanos aún definimos como ciega, está dando un salto gigantesco a través de la creciente simbiosis entre el animal mental y las máquinas. No hay misticismo alguno en decir que las combinaciones biológicas del código genético generaron un organismo (nosotros) que a través de complejos procesos mentales y su relación con las máquinas que él mismo produce, es ahora capaz de realizar nuevas combinaciones genéticas por fuera de la estrategia biológica inicial. Dicho con mayor simplicidad: una nueva estrategia evolutiva ha hecho su aparición en la Tierra.

La tecnología es una nueva estructura planetaria generada por los códigos inteligentes que operan desde hace millones de años en la Tierra. El vínculo cada vez más simbiótico entre la tecnología y los seres humanos hace posible que esos códigos ensayen nuevas transformaciones de sí mismos. Si nos pensamos como organismos emergentes de la inteligencia planetaria, podemos vernos como un puente creador de formas que no podrían haber surgido jamás a partir de los procesos anteriores. A través de este puente la Tierra ha desarrollado nuevas capacidades mediante las cuales se modifica a sí misma.

Los humanos nos sentimos particularmente ambivalentes frente a la tecnología. Oscilamos entre sentirnos orgullosos y culpables ante esa asombrosa inteligencia mecánica y cibernética que se propaga aceleradamente por el planeta. Dado que nuestra psiquis aún se encuentra en la etapa en la que nos concebimos como seres absolutamente separados de la Tierra, estamos persuadidos de que, para bien o para mal, la tecnología surge por nuestra libre voluntad. Pero, si fuéramos un poco menos autocentrados, quizás reconoceríamos que en la tecnología se expresa un impulso que va mucho más allá de nosotros y que de ninguna manera está atado a la acción consciente de la humanidad. Nos guste o no, la tecnología es un fenómeno planetario. Las máquinas son nuevas formas generadas por la inteligencia terrestre que, como todos los saltos evolutivos anteriores, brotan del capullo formado por el salto precedente y se nutren de él: en este caso, se alimentan de nosotros.

El vínculo entre las máquinas y los humanos está provocando la ruptura del horizonte de sensibilidad dentro del cual evolucionamos hasta el presente. En un instante, medido en términos evolutivos, el planeta despliega una relación completamente nueva con el universo. Adquiere una sensibilidad sin precedentes. Decimos que hemos “descubierto” la existencia de miles de millones de galaxias gracias a la colaboración de nuestros satélites–telescopios. Pero, desde el punto de vista del aprendizaje de los códigos que se despliegan en la Tierra, es la vida planetaria en su conjunto la que se ha hecho sensible, la que registra y percibe por primera vez con tanto detalle la maravillosa presencia de las galaxias que la envuelven desde un principio.

Más aún, si miráramos desde la perspectiva del Sistema Solar, podríamos ver que éste está empezando a ser recorrido por esos aparatos que llamamos satélites. Como sabemos, esos vehículos de inteligencia mecánica y computacional han ido más allá de Plutón, han obtenido imágenes, han registrado sonidos y los han transmitido a la Tierra. Esas formas no son otra cosa que entidades terrestres de un nuevo tipo. Es el planeta Tierra el que genera esas entidades que recorren el Sistema. Inteligencias inorgánicas sintonizadas a inteligencias orgánicas.

Como insinuamos anteriormente, los humanos tendemos a pensar que es la evolución terrestre la que se adapta unilateralmente al “ciego universo” que nos circunda. Pero, en realidad, es siempre la relación entre el Sistema Solar y la Tierra la que evoluciona. Hasta donde sabemos, la Tierra es el único planeta dotado con el potencial de generar biomáquinas capaces de recorrer y, quizás algún día, modificar todo el sistema. ¿Existe una evolución del Sistema Solar dentro de la cual evoluciona la Tierra?

Nuestra primera cuestión ha sido: ¿es la especie humana una inteligencia autónoma que puede utilizar al planeta Tierra para sus objetivos particulares? ¿O somos parte de un sistema dentro del cual realizamos funciones que aún no somos capaces de comprender? Pero la segunda cuestión que se abre inmediatamente es: ¿la Tierra se modifica a sí misma de manera autónoma? ¿O es el Sistema Solar el que se vincula cada vez más íntimamente con este planeta, en un entretejido evolutivo cuyas posibilidades van mucho más allá de lo que podemos imaginar? La primera pregunta nos permite percibir al ser humano como un puente capaz de vincular entre sí a todas las demás formas de la vida planetaria. La segunda nos puede hacer pensar que la Tierra misma es un puente: el planeta vinculante del Sistema Solar.

En este preciso momento, la interacción de los humanos con las máquinas ha puesto en actividad el acelerador de partículas del CERN en Ginebra. Nos gusta decir que los fenómenos energéticos que se producen en ese inmenso anillo constituyen un logro prodigioso de la inteligencia humana. Pero también podríamos decir que hoy, la antiquísima roca que ha girado durante miles de millones de años alrededor del Sol genera procesos físico–químicos que hasta este momento sólo podían ocurrir en las estrellas.

Un planeta destella por un instante de la misma manera en que lo hace un sol. Este hecho asombroso emerge de una inteligencia profunda, de miles de millones de años de actividad. Apenas los humanos nos corremos del centro de la escena, es imposible no percatarse de que formamos parte de un proceso inteligente de una vastedad y complejidad tal que no alcanzamos a comprender y que probablemente jamás podamos hacerlo, pero que nos exige un vínculo mucho más maduro con él.

Colofón

En los años Cincuenta del siglo pasado, Pierre Teilhard de Chardin, en el desierto de Gobi, el día de Pascua, celebró una Misa, sin pan ni vino: Misa sobre el Mundo[80]. Me conmovió, cuando lo leí siendo adolescente. Raimon Panikkar en su inspirador texto Ecosofía. Para una espiritualidad de la tierra, 1993, nos regala, como epílogo, una liturgia contemplativa, celebrada al aire libre, en el anfiteatro de la Citadella, Hace poco nuestro entrañable Leonardo Boff repitió este tractus neural, desde el jardín tropical de su casa brasilera: La opción Tierra. Comparto su estremecimiento con ustedes.

Querida Tierra, Gran Madre y Casa Común, al fin ha llegado para ti la hora de unirte a la Fuente de todo ser y de toda vida. Naciste hace millones y millones de años, grávida de energías creadoras, para llegar poco a poco a este momento.

Tu cuerpo, hecho del polvo cósmico, era una semilla en el vientre de las grandes estrellas rojas que más tarde estallarían y te lanzarían por el espacio sin límites. Viniste a anidar, cual embrión, en el seno de un sol ancestral, en el interior de la Vía Láctea, transformado después en Supernova, Y también él sucumbió de tanto esplendor. Explotó, y sus elementos fueron lanzados en todas las direcciones del universo.

Viniste después a parar al seno acogedor de una Nebulosa en la que ya deambulabas en busca de un hogar. La Nebulosa se hizo densa, transformándose en el Sol actual, espléndido de luz y de calor, el cual se enamoró de ti, te atrajo y te quiso en su casa, junto a Marte, Mercurio, Venus y otros planetas.

Celebró finalmente los esponsales contigo. Y de ese matrimonio tuyo con el Sol nacieron hijos e hijas, fruto de tu ilimitada fecundidad, desde los más minúsculos, como las bacterias, los virus y los hongos, hasta lo más grandes y complejos organismos vivos.  Como expresión noble de la historia de la vida, nos engendraste a nosotros, hombres y mujeres, con conciencia, inteligencia y voluntad.

Es a través de nosotros como tú. Tierra querida, sientes, piensas. Amas, hablas y veneras. Y sigues creciendo, a pesar de ser ya adulta, hacia dentro del universo, rumbo al seno del Dios-Padre-y-Madre de infinita ternura. De él venimos y hacia él retornamos, con una falta de plenitud que sólo Él puede colmar. Queremos, oh Dios, sumergirnos en Ti y ser contigo una sola cosa para siempre, en unión con la Tierra.

Y, ahora, Tierra querida, realizo el gesto de Jesús con la fuerza del Espíritu. Al igual que él, lleno de unción. Tomo en mis manos impuras para pronunciar sobre ti la Palabra sagrada que el universo escondía y tu ansiabas oír: Hoec estecorpus meum: este es mi cuerpo. Hoc est sanguinis meus, esto es mi sangre. Y entonces sentí que lo que era Tierra se transformó en Paraiso, y lo que era vida humana se transfiguró en vida divina. Lo que era pan se hizo cuerpo de Dios, y lo que era vino se hizo sangre sagrada.

Finalmente, oh Tierra, con tus hijos e hijas llegaste a Dios y te hiciste Dios por participación. Al fin en casa.

Conectar con el Todo, en la Vida cotidiana

Bien, vayamos cerrando esta exploración contemplativa de Maljut-Shejinah-Pahamama-Gaia: Inteligencia ecológica/Cuidado de la Casa Común y abriéndonos hacia una práctica activa, pero en onda Zen.

El Zen es una manera de relacionarse con todas las cosas, de forma tal que busca siempre la justa medida, la superación de los dualismos y la sintonía con el Todo. Se niega a tratar la realidad con conceptos. Se concentra con la mayor atención posible en la experiencia directa de la realidad, tal como la encuentra.

Cierto día preguntó un discípulo al maestro ¿Qué es el zen? y éste le respondió: las cosas cotidianas; cuando tienes hambre, comes, cuando tienes sueño, duermes. Atajó el discípulo: ¿Pero no hacen eso mismo todos los seres humanos normales? Sí, respondió el maestro:  los seres humanos normales, cuando comen piensan en otra cosa, cuando duermen, no pegan ojo porque están llenos de preocupaciones. ¿Qué significa esta respuesta? Significa que debemos ser totalmente uno en el acto de comer y totalmente entregados al acto de dormir. Empieza por hacer con la máxima atención las cosas más cotidianas como respirar, andar y limpiar un plato. Entonces ya no hay dualidad: estás todo tú en todo lo que haces; no nos distraemos con representaciones y palabras.

Para el Zen, cada sentido tiene su conciencia: la visión, el olfato, el paladar, la audición y el tacto. Todo se concentra para activar, con la mayor atención posible, cada una de estas conciencias, en las vivencias de cada día. Tener una actitud zen es discernir cada matiz del verde, por ejemplo;  percibir cada ruido, sentir cada aroma, darse cuenta de cada roce. Y estar atento a los devaneos de la razón en su movimiento imparable. Por eso, el Zen se construye sobre la concentración, la atención, el cuidado y la integridad en todo lo que hacemos.

La actitud zen apunta a la completa integración de la persona con su entorno. El Zen busca el vacío. Pero ese vacío no es tal. Es más bien un espacio libre, en el cual todo se puede formar. No nos podemos quedar atados a esto o aquello…

Una vez un discípulo preguntó al maestro ¿quiénes somos?, el maestro respondió simplemente apuntando al universo: somos todo eso. Eres la planta, el árbol, la montaña, la estrella, el universo entero. Cuando nos concentramos totalmente en esas realidades, nos identificamos con ellas. Pero eso sólo es posible si quedamos vacíos y permitimos que las cosas nos tomen totalmente. El pequeño yo va desapareciendo, para que surja el yo profundo. Es entonces cuando sentimos que somos uno con todo.

La búsqueda de esta unidad originaria tiene una base cosmológica. Hoy sabemos que todos los seres provienen de elementos físico-químicos que se forjaron en el corazón de las grandes estrellas rojas que después explotaron. Un día estábamos todos juntos en aquel corazón incandescente. Conservamos todavía una memoria cósmica de esta ancestralidad nuestra. Por otra parte, sabemos también que tenemos el mismo código genético de base, presente en todos los demás seres vivos. Venimos de una bacteria primordial, surgida hace 3.800 millones de años. Formamos la única y sagrada comunidad de vida.

En ese espíritu de simplicidad y humildad sugiero que intentemos un nuevo modo de oración y meditación, para llegar al corazón de Maljut, sin necesidad de retirarnos a un monasterio, una ermita, un dosho, una yéshiva, un asram. En la vida cotidiana de nuestras casas es como podemos sumergirnos en Maljut.

Así, pues, recojo y espigo, una serie de sugerencias, brotadas por doquier las últimas décadas, para que la meditación qabbalista, sienta Maljut en toda su profundidad y belleza.

Conversar con Maljut.

Cambios concretos y cotidianos en las relaciones con el Entorno, desde el Monoteísmo

Para los que viven en el Campo

Cuando vayas a internarte en el Bosque, detente en el umbral y procura antes hacerte, emocionalmente, uno con él. Pide permiso al Espíritu del Bosque, a los Dueños de los animales. Luego, ingresa como pisando sobre musgo y conecta con todo lo que percibas: tú eres el Bosque. Lo mismo vale si vas a trepar una Montaña o bañarte en el Rio o el Mar. Son seres vivos y poderosos.

No arranques los matorrales, las así llamadas malas hierbas, ni las ramas de los árboles. No prendas fuego, ni en el claro del bosque, ni en el chume. No caces: deja vivir a los animales y las plantas. Agradéceles más bien su existencia; conversa con ellos.

Terracea las laderas siguiendo las curvas de nivel y cada cincuenta metros cava zanjas de infiltración; no solo te regalarán hierbas medicinales; fijarás el suelo y mantendrás humedad hasta en tiempos de sequía.

No dejes sueltos a los animales mayores. Levanta cercas y deja que los pastos descansen para que puedan regenerase. Recoge la bosta de los caminos para el compost de tu huerta familiar y piensa en la circularidad de la vida.

No plantes en lo alto de las colinas o cabeceras de valle, ni abras claros en laderas muy empinadas; deja que los matorrales y las hierbas protejan el suelo, para que la escorrentía no lave el suelo fértil o provoque deslizamientos más graves.

Construye una cisterna o un aljibe al lado de tu casa, para recoger el agua de lluvia.

Construye, como los incas, presas en los riachuelos cada cien metros, aunque sea con piedras, champas y palos. Mantienen humedad, verdor e incrementan la biodiversidad. Ayudan a frenar los huaicos. También dan sombra para tu solaz, mientras te bañas en una de esas pozas.

Planta siempre que puedas árboles frutales, en las veras de los caminos. Así, en un tiempo, nadie pasará hambre en tu comunidad, ni los niños, ni las aves del cielo, ni los turistas. Además, un árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.

Aprende a conocer las plantas y los frutos del soto bosque; te proveerán de vitaminas y minerales. Protégelo del ramoneo de los animales mayores.

Colabora con la naturaleza: cría apiarios: te llenarán de miel; humus de lombrices, tendrás buenas cosechas en tu huerta. Aprende a leer los Indicadores biológicos de plantas, animales y astros; también ellos enseñan y comparten.

Para los que viven en las ciudades

Reducir, reutilizar, reciclar, reforestar. Estas cuatro erres nos ayudan a ser responsables frente a la marea de basura que contaminan el suelo, el aire, las aguas… Son formas de eliminar dióxido de carbono y otros gases contaminantes de la atmósfera.

Si resides en un barrio donde no hay recogida de basura, acude primero al municipio y luego organiza su recogida con los vecinos, La salud de tu familia y el barrio te lo van a agradecer.

Abstente de comprar productos que tengan un número excesivo de embalajes. Compra a granel, como antes. Ponlo de moda.

Acostúmbrate a llevar siempre una bolsa de tela al mercado. Cuando vayas al campo, a la montaña o al rio, lleva una bolsa para recoger los desperdicios y regresarlos a casa.

Saca las bolsas de basura poco antes de que pase el carro basurero; evitarás que sean rasgadas por los perros.

Evita usar en casa objetos desechables. Es preferible usar vasos de vidrio y servilletas de tela.

Papeles, latas, vidrios y plásticos son aptos para ser reciclados. Infórmate donde puedes entregar ese material.

Deposita en garrafas de plástico el aceite usado, para ser cambiado por productos de higiene o simplemente vendido como insumo para biocombustibles.

Jamás arrojes basura a ríos y torrenteras; menos aún a bocas de tormenta en tu calle. Puedes provocar inundaciones

Cuando tengas que deshacerte de pilas y baterías, busca un lugar donde los recojan.

Límpiate los dientes con el grifo de agua cerrado y ábrelo únicamente para enjuagarte y limpiar el cepillo

No utilices la cisterna del WC más de lo estrictamente necesario.

No exageres el tiempo de permanencia bajo la ducha. Termina con un buen chorrete de agua fría. Saldrás tonificado.

Cuando laves la vajilla, enjabónala primero; solo después, procede al enjaguado.

Utiliza un balde cuando laves el auto, en el patio o en la calle. Mira cómo lo hacen en la Plaza Abaroa.

No dejes nunca encendida la luz al salir de un recinto.

Compra alimentos orgánicos producidos en tu región, pues ello implica ahorrar en transporte e incentivará la producción local y los circuitos de cercanía. No pasarás hambre, pues te incitará al compartir e, incluso, al trueque. Piensa en la belleza de las Monedas locales. En tiempos de crisis global, Reset, moverse por debajo de las frecuencias de onda del Capitalismo, es ser inteligente y, sobre todo, prudente y precavido.

En las fiestas y cumpleaños, regala una planta autóctona. Tenemos que aprender a apreciar lo vivo.

Durante el día, abre las ventanas y aprovecha la luz del sol. Casa ventilada y soleada, casa sana.

Cuando te alojes en un hotel economiza en el uso de las toallas y sábanas. No es necesario cambiarlas todos los días. Déjales ese mensaje a los dueños. Les interesará.

Conversar con Maljut. Cambios concretos y cotidianos en las relaciones con el Entorno, desde el Animismo

Ch´alla: conexión mente-entorno: Umwelt[81]

La Ch´alla, la libación con alcohol o chicha, es una tecnología andina que se usa para facilitar, que la emergencia consciente de la Red: de la telaraña cósmica, en la que ya somos[82], pase de la potencia al acto, de lo invisible a lo visible, conscientemente; es  decir, ritualmente. Las recitaciones de la ch´alla visualizan el mapa neuronal (waka-sallqa-jaqi-chacra) en el que somos, así como sus nodos y sinapsis. Dicho con los conceptos de Lupasco y Nicolescu [83], la ch´alla actualiza la telaraña cósmica de la que somos un fractal.

Al ch´allar se activa la memoria, que es una función del cerebro que permite al organismo almacenar, codificarrecuperar información. La memoria, pues, es el resultado de conexiones sinápticas repetitivas que se dan entre las neuronas. Estas redes neuronales facilitan retener las experiencias y los conocimientos del pasado. Según sea el alcance temporal, se habla de memoria corta, de  memoria media y de memoria larga. En el hipocampo del cerebro[84] se hallan ubicados la memoria y el aprendizaje. De ahí que los procesos de memoria y de aprendizaje no se puedan separar. Si no se han aprendido estos caminos: thakhi, que interconectan el cosmos tangible con el intangible, por causa de la escuela o de la evangelización, pues no saldrá nada, cuando se quiera hacer el ejercicio. De ahí la importancia de llevar a cabo este ritual. Hay que volver a trazar los surcos neurales, a programar neuro-lingüísticamente, para que la cultura vuelva a florecer desde dentro y, a saber, lingüística y ritualmente. 

Decíamos, pues, que al ch´allar se activan las conexiones. Las invocaciones van abriendo punku-s, umbrales inter dimensionales de ampliación y expansión de la conciencia. Las palabras rituales van prestidigitando rutas de información; emiten ifotones (fotones de información) que tenemos que pescar para reconocer nuestro territorio y poder mapearlo. No una Autopista de la información, sino miles de senderos, vectores, líneas de información: siqi-s, justamente es lo que abre la ch´alla. La palabra ritual crea de la nada (vacío cuántico) el cosmos tetra dimensional que habitamos. Como en el pensamiento semita, la Palabra es creadora. Pero, he aquí, que la diferencia es también interesante. En el caso bíblico, la Palabra tiende a congelarse en proposiciones dogmáticas: el Credo de Nicea; en el caso andino, las palabras van a variar, en cada Ch´alla, porque el Toroide de toroides, en el que somos, se expande y se contrae, inspira y expira, se tuerce a la derecha y a la izquierda: spin… y la Ch´alla implica un Colapso de Onda: gatilla una foto fija de ese instante. Así, pues, la Ch´alla emite ifotones que conectan la mente con el entorno; muestra los nodos y las sinapsis y, de este modo, va surgiendo el Mapa energético en el que moramos en esta Tierra.

Las Ch´allas animan toda suerte de rituales; muchos de ellos acompañados de sacrificios. No es necesario catalogar aquí todas las series de ch’allas que existen en el mundo andino. Una descripción de sólo las que forman parte de una sola celebración, sería extenuante, leídas en un texto. Baste notar que hay series concretas, para cada fase y tramo del ritual. Conocemos series conectadas con ritos anuales, asociados a tareas agrícolas, pastoriles, mineras, de negocios; otros protocolos están asociados con la mita de autoridades; con la curación y otras formas de chamanismo; otros con ritos matrimoniales y funerarios, para nombrar los más manidos. Esas series nombran códigos; por ejemplo, uywiri, mallku, janqu nasa, pirwan tata, etc.

Determinados “caminos” de ch´alla, forman nodos que se insertan en ritos particulares. Por ejemplo: los ritos de transición, se construyen con sacrificios de llamas y cada altar tiene su correspondiente camino de ch´alla  para acompañarlo. Así, en un matrimonio se invocarán los segmentos de dedicación a los animales que hay que sacrificar, uywa ispira, de su sacrificio qarwa cari y de la dedicación de la carne de la fiesta chiwu. Dentro de cada serie, asimismo, hay niveles inferiores de segmentación: todos comienzan con ch´allas  al altar, corral, uywiri y mallku de los pasantes y lugar de celebración; cada uno de éstos también incluye una larga serie dedicada a los ancestros, como también sucede con los caminos de la memoria de los ritos funerarios. Toda una poética y política de la conectividad animista.

Las Wak’as más importantes, para los aimaras de la zona circum lacustre, son Pachamama y Qutamama; los Achachilas y las “Mamas”. Los Achachilas, Luwaranis o Uywiris son los cerros protectores; los más importantes de ellos se llaman Mallkus y T’allas. Las “Mamas” son los ajayu-s de los productos, como las Ispallas, el Programa vivificador de los tubérculos y los Much’us de los granos. La Pachamama es la madre tierra. Lamar Mama Quta es la Madre de los mares. Mama Quta del Lago; Ch’ullumpi  de las llamas; Ch’urulla de la vaca; Panchuli, de la oveja; Illa o Mullu es el Software de todos los ganados; Anchanchuni, de los malos parajes o de la riqueza. Inti tata o Willka Inti tata es el nombre esotérico del Sol; Phajsi Awicha lo es de la luna; Anqari, del viento; Qasa, de la helada; Supu-supuni, de las nevadas; Awiyatura es la deidad que transporta los productos; Kawiltu es el poder invisible que armoniza las conversaciones.

Como vamos viendo, los Waka se van entrelazando con los Siqi, éstos con la Ch´alla; todo estos van dibujando un Toroide.

Akhulli: una meditación Zen en la vida cotidiana

El Akhulli es una suerte de meditación Zen que fusiona lo contemplativo y lo activo. No hay escisión. Al akhullicar, no hay que separarse del entorno y retirarse a un dojo o a un monasterio. Se akhullica para que las acciones de la vida diaria cobren interioridad, intensidad: se conecten con las frecuencias ondulatorias de la realidad: junta nuestro “Nosotros corpuscular” con nuestro “Nosotros ondulatorio”[85]. No existe la separación sagrado/profano. Digamos que el Alax pacha y el Manqha pacha se encienden y manifiestan en el Kay pacha, mediante el Akhulli.

Voy a extraer algunos testimonios recogidos en el libro El Akhulli. La Hoja de Coca en la Diplomacia de los Pueblos[86], para ilustrar lo que menta el concepto de Akhulli.

En primer lugar, el testimonio de M. Condori, Yatiri de Puerto Acosta, 2007.

“Akhullicar es como una introspección, bajar y salir en la telaraña cíclica profunda del propio ser. Es como traer nuestro Ajayu y Qamasa más cerca de nosotros. Es como sentir directamente las palpitaciones de nuestra madre”.

Es extraordinaria esta descripción. En primer lugar, introspección. El prefijo latino intro  menta hacia adentro, en el interior; luego, specere significa mirar, observar, espectar; el sufijo -ción denota acción y efecto. Ese entrar-en-sí-mismo es entendido como un bajar y salir; bajar: descender al inframundo de lo ctónico: telúrico y, luego, volver a salir; es como sumergirse y emerger. ¿Para qué? Para observar, nos enseña Condori. Ahora sabemos que la observación modifica lo observado: Efecto Observador. Al observar mi entorno, lo modifico y el entorno me modifica a mí. Gran dato. ¿Cómo es el manqha pacha al que desciendo? Tiene la forma de una telaraña, nos informa Condori; es como un tejido: una red neural. Se supone que el pijchador, in mente, se desplaza por esa red; navega por esos circuitos de información; cruza sinapsis, se demora en los nodos. El yatiri precisa: esa red neuronal es cíclica; iterativa, produce feed back, bucles de retroalimentación y ello –añade–  es lo más profundo del propio ser: somos, pues, vórtices de energía cíclica que entra y sale, sube y baja, ingresa y regresa. Somos un Toroide.

He aquí el modelo opuesto al de la ontología griega que está en la base del sistema occidental. Esta inmersión en el inconsciente colectivo, anima mundi, sirve para recargarnos de Ajayu: energías sutiles y de Qamasa: energías densas. Se akhullica para sentir las palpitaciones de la Madre Tierra. Sentir, lóbulo neural derecho, no tanto pensar: lóbulo neuronal izquierdo. Primer gran Flash que se fija en el individuo: lo subjetivo: interior: íntimo.

El segundo Flash tiene que ver con lo comunitario: lo objetivo: exterior: público. El yatiri J. Esteban, de El Alto, 2007, dice lo siguiente: “Si analizamos el Akhulli, desde la perspectiva del Ayllu, veremos que es un aglutinante sociopolítico en la organización comunal y se asemeja a una telaraña que adhiere los vínculos sociales. (Se semeja, igualmente,)  a una arteria por donde fluye la comunicación. Por esta razón, en la comunidad, nada tiene sentido sin la coca. Y esa participación de la coca, en todo el quehacer del aymara, está expresada en el Akhulli”.

El Akhulli del ayllu aglutina a la comunidad en sus relaciones exo-políticas con la sociedad occidental: la otra Parcialidad que conforma Bolivia. En primer lugar, como sociedad: como agregación de individuos que también son; todos, en efecto, tienen su Carnet de Identidad, y también los aglutina como polis: como agregación de ciudadanos que también son; todos, en efecto, tienen obligaciones y derechos constitucionales. Los amerindios navegan entre la forma Ayllu y la forma Estado entre la forma Ciudadano y la forma Jaqi.  Y esta navegación entre dos frecuencias de distinto voltaje, la facilita, justamente, el Akhulli.

Esteban echa mano de dos metáforas: la Telaraña y la Arteria. Ya vimos cómo Condori también utiliza la imagen de la Telaraña para explicitar su visión del universo. Es bueno que lo sepamos y lo tengamos en cuenta, pues, ahí: en esta metáfora, los amerindios coinciden con el nuevo paradigma de la física y se distinguen del resto de los bolivianos que siguen pensando con imágenes cósicas y maquinales: modernas. La metáfora de la Arteria ratifica esa visión orgánica, biológica, dinámica, energética: por las arterias, en efecto, circula la sangre. Esteban especifica: fluye la comunicación. Este concepto es clave para entender la eficacia del Akhulli. El pijchar ensimismado favorece la apertura mental, la expansión de la ch´uyma, para que las series de conversaciones que se inician vayan siendo metabolizadas por todos y esas palabras se vayan convirtiendo en propias por el círculo de conversaciones. La Coca, el Akhulli de la Coca, lubrica la comunicación. J. Esteban añade: “Akhullicar (…) expresa un diálogo sincero y profundo. No se trata de un simple diálogo teórico, sino de una reflexión que apunta al cambio de la vida, porque todo puede cambiar con la coca. Ella nos avisa, nos comunica”. El Akhulli de la Coca es, pues, una tecnología adecuada para poder morar en un universo incierto, probabilístico, contextual: “todo puede cambiar”, en el que se precisa, justamente, de información confiable en tiempo real: “la Coca avisa, comunica”, según un código semiótico, más complejo que el de la mera lecto-escritura.

Se conocen los siguientes códigos del Akhulli, según el libro de Protocolos andinos de la Cancillería, antes citado:

• El código de dualidad complementaria.

• El código Jh’iqat-Kupiru / Kupit-Ch’iqaru: el Spin izquierda/derecha y derecha/izquierda.

• El código Jach’i: redistribución.

• El código de intercambio de Taris y Wallqipu.

• El código Tumpa: recordar a los ancestros.

• El código Muxsa: lo agrio / dulce.

• El código K’inthu: invitar las hojas.

• El código K’inthu 3+1: Kimsamp / Mayampi.

• El código K’inthu 2+2: Payampi /Payampi.

• El código K’ìnthu 4+0: Pusimpi.

Los códigos del Akhulli constituyen, pues, una matrix de significados que permite fortalecer la relación de una persona con otra. En este sentido, la Coca misma es el corazón de donde emana el respeto por el otro. Cuando se entabla un diálogo, el Akhulli nos facilitael poder mirarnos en los ojos del otro; es más, entrar en la mirada del otro, hasta llegar a convertirnos todos en Jiwasa, es decir, en un todos nosotros, sin exclusión de nadie. Por tanto, entonces, estos códigos y normas son, al mismo tiempo, catalizadores, aglutinadores, iniciadores y facilitadores de una conversación cordial y fructífera.

Dicho de otra manera, el Akhulli mantiene la armonía con  Pacha; mantiene las usos y costumbres de la comunidad; permite abrir el espacio del diálogo, desde el respeto mutuo; activa la lógica trivalente de la lengua aymara: el Tercero incluido; permite retransmitir la sabiduría ancestral a las siguientes generaciones. Nos las habemos, pues, con una estructura simbólica que permite conversar con ética, con sentido, con respeto, buscando el consenso.

Don Sebastián Mamani, 2008, nos dice que: “El Akhulli es una forma de conectarse con la Pacha, porque la Coca ayuda a sobrellevar muchas cosas.  Cuando se dialoga, sin la Coca, no se produce un diálogo serio y formal. Sin la Coca, es frío el hablar (…) Con la Coca y con la ceremonia del Akhulli se reordena el mundo del diálogo (…)”.

Aquí dos ideas me parecen importantes. El Akhulli suscita la inteligencia emocional del círculo de conversaciones y ordena las reglas y protocolos de comunicación. Los occidentales suelen activar, más bien, la inteligencia racional: el silogismo, uno tiene la razón y el otro no, todos deben plegarse a un solo punto de vista; se valora más el saber técnico, académico; se tiende a poner por escrito los acuerdos forzados: el Acta firmada. El acuerdo no debe moverse. Los amerindios proceden, justamente, al revés: el Akhulli lleva a los contertulios a una misma frecuencia de vibración: todos deben consonar y generar una energía: qamasa, que ponga en acción lo acordado, hasta que se agote la energía que la ha puesto en movimiento. Las conversaciones facilitadas por el Akhulli son iterativas, agregadoras, circulares, implican siempre retroalimentación: feedback, no buscan la verdad, sino el consenso. Cuando éste eclosiona, termina el ritual.

No menos importante son los modales, las formas del ritual del Akhulli. No debemos olvidar que estamos hablando de un ritual. M. Condori, yatiri de Puerto Perez, nos enseña lo siguiente: “Cuando akhullicamos la Coca, tenemos que tener mucho respeto y cuidado con ella. Las hojas se akhullica con calma, hablando pausado. No es no más agarrar  y meterse a la boca y ¡ya! No, sino una por una. Entonces, si hay hojitas dobladitas, hay que arrectar, quitando el tallito; si hay hojas señas, hay que leer e interpretar, a ver qué dice. Entonces, así, el lumpu se forma, poco a poco. Es como formar un tambor de coca; parecido a una ch’ipha, pues, así es el lumpu de la coca en la boca: bien acomodado. Eso es akhullicar bien”.

Estos elementos tangibles se complementan con los siguientes elementos intangibles.

La predisposición de las personas

El Akhulli propicia un ambiente sereno, cordial, de respeto mutuo, no exento, sin embargo, de humor. La disposición para escuchar, atentamente, mientras se akhullika, es una muestra de esa buena disposición. Otra forma es la moderación en alzarse la Coca, al momento de coger las hojas del Tari. Otro protocolo es que la Mama Talla debe mantener lleno de hojas de Coca el Tari principal.  En esta atmósfera, llena de bonhomía y cordialidad, se empiezan las rondas de conversación, casi meditativas, que prefiguran la disposición para llegar a acuerdos.

El Tumpa y el respeto a los ancestros

Al iniciar el Akhulli, se seleccionan tres hojas enteras para hacer el K’intu. Producir y nutrir, crear sin poseer, multiplicar sin someter, ese es el misterio de la vida. Lao Tse, Tao te King, X  En primer lugar, el K`intu es enterrado, en honor a Pachamama. Posteriormente, se preparan otras hojas de manera similar. Aunque esta vez sin contarlas. Se toma, delicadamente, un puñado de hojas que se esparcen al aire en honor a los Achachilas y Awichas, que representan no sólo a los Uywiris de la comunidad, sino también a los ancestros, a los fallecidos recientemente y, finalmente, a cada uno de los presentes. Este gesto tiene el propósito de invocar los Ajayus para que, durante el Akhulli, se manifieste la sabiduría de los abuelos, a fin de llegar a acuerdos favorables.

La búsqueda del bien común

El Akhulli fomenta la búsqueda del bien común. Tanto en los Akhullis familiares como en los comunitarios, el dialogo, las opiniones y criterios casi siempre concluyen en acuerdos satisfactorios, porque la Coca está de por medio. Aún cuando las tensiones entre unos y otros puedan ser críticas, el Akhulli proporciona un ambiente conciliador, pacificador y cohesionador del grupo. Luego de escucharse mutuamente, sin la pretensión de favorecer o justificar a nadie, se emite una resolución que favorezca a todos.

El fortalecimiento energético en torno a la Coca

Este ritual genera sentimientos de unidad y deseos de bienestar común. En los lugares de poder, las Waka-s, durante los actos ceremoniales, la Coca adquiere mayor significado aún. No hay una ofrenda o una mesa que no lleve hojas de Coca. La Coca es un presente ofrecido a los seres tutelares para que ellos también hagan su Akhulli, y la lógica de la Reciprocidad: dar-recibir-devolver resuene en los holones superiores del cosmos y todos los universos paralelos: los ayllus de los waka, sallqa y jaqi, queden interconectados. El Akhulli es la tecnología de la inter conectividad del Sistema Vida.

Bien, hasta aquí hemos llegado, de momento: Primera temporada

Termino ofreciéndoles dos grabados Marranos de La Raya, frontera que sabemos fatigó Miguel de Cervantes, cuando empieza a conformarse la cultura marrana. Estos tallados en piedra, muestran la larga duración de ciertas resonancias icónicas, caras a los sefardíes: el Árbol de la Vida (izquierda) y ese otro Árbol sefirótico minimalista, que saluda a el Sol y a la Luna (derecha), labrados en las piedras en algunas paredes de las casas de ciertos cristãosnovos[87].

La segunda Temporada explorará la Sefirah de Yesod / Jaqi, la Inteligencia emocional,


[1] Un pantallazo rápido, se puede encontrar en la entrada Cábala de Wikipedia

[2] Como en el chino. En sus mejores momentos (los míticos tiempos del Emperador Amarillo) el alfabeto chino llegó a tener cerca de 50,000 caracteres. Un deleite para letrados. En los tiempos del mítico Emperador Mao, se redujo a, más o menos, 4,000 caracteres. Me imagino que para la minoría letrada eso significo la quema de la Biblioteca de Alejandría: un acto de barbarie absoluta. Con 50,000 caracteres, empero, los chinos no hubieran llegado a ser la primera potencia mundial, hacia el 2020. Mucho se perdió y mucho también se ganó.

[3] Cf. Todros Halevi/Javier Medina, Abraham/Sarah. Regreso a la semilla del Monoteismo patriarcal con contrapunto animista. Amazon, 2018. Véase, como fundamento: Heinrich Schlier, Mächte und Gewalte im Neuen Testament, según la edición de 1958, en Quaestiones Disputatae.

[4] Véase: Klaus Schwab y Thierry Malleret: «COVID-19: The Great Reset».

[5] Ha sido cultivada en invernaderos espirituales, por individuos excepcionales y, no por casualidad, por mujeres de estirpe marrana, como Teresa de Ávila, Teresa de Cartagena, Isabel de la Cruz, María Cazalla o la arequipeña Ana Monteagudo Ponce de León. Me refiero al fenómeno así llamado alumbrado, donde ardió la inteligencia emocional de nuestra civilización. Esta brasa es la que quisiera volver a soplar desde la intuición del deus sive natura: las dos cha: energías (onda-partícula, masculino-femenino. dar-recibir, inspirar-expirar: deus-natura) exhaladas en un solo hálito: Ma: uno.  Véase el Apéndice: Diccionario, léxico y glosario de mi texto, Javier Medina, Gestión de Sistemas de vida, en modo Energía. Samaipata, 2020.

[6] El Animismo es un Denkmodell, una forma mentis, como el Monoteísmo. Ayudan a detener la confusión, a nivel intelectivo; pero no hay un animista, ni un monoteísta, químicamente puros. Ahora, por ejemplo, en la Bolivia Plurinacional, urbanizada, los amerindios animistas quieren ser monoteístas modernos y, es más, el Gobierno los alienta con sus políticas públicas y monetarias. Los cambios son, siempre, cambios de conciencia. Hay que subir y bajar por la Escala de Jacob para que una nueva luz nos ilumine. Agradezco, sin embargo, que los amerindios hayan conservado el know how de la polaridad animista. Es oro puro para la siguiente andadura de toda la humanidad. 

[7] Como fundamento de esta visión (post vaticano segundo) y que nos abre al tercer milenio (post metafísico y post escolástico), véase Mark Hathaway y Leonardo Boff, El Tao de la liberación. Una ecología de la transformación. Madrid: Trotta,2014.

[8] Demorémonos en el término Sefirá. En primer lugar, comparte la raíz con Sefer, libro. Como libro, cada Sefirá registra información. Sirven como un banco de memoria, un registro permanente de lo que los humanos hemos imaginado a este respecto. En segundo lugar, la palabra Sefirá comparte la raíz con Sefar, que significa número: lo cuantitativo. Son las Sefirot las que introducen un elemento de número y pluralidad en esta Dimensión. El Ser Infinito cons­tituye la más absoluta unidad y el concepto de número no se le aplica en modo alguno. Por eso, hablando del Ser Infinito, el Sefer Yetzirá se pregunta: “Antes del uno ¿Qué has de contar? (1:7). El concepto de número sólo viene al ser con la creación de las Sefirot.  Así usando la analogía de un computador, las Sefirot funcionarían como una unidad procesadora de información. En tercer lugar, la palabra Sefirá comparte raíz con Sippur, que significa comunicación, narrativa. Las Sefirot son los medios con los que la D se comunica con nosotros y viceversa. Si no fuera por las Sefirot, la D sería absolutamente incognoscible e inalcanzable. En sentido místico, las Sefirot constituyen una suerte de Escala o Árbol para aproximarse así al En Sof. Tal nuestro libreto. Sefirá significa literalmente “cuenta”. Se distingue así de Mispar, que significa número. Aun­que se dice que las Sefirot representan los diez dígitos básicos, de hecho, no son números. Más bien, son las fuentes en las que los números se originan. El Sefer Yetzirá no da sus nombres, pero éstos son bien conocidos en la Cábala clásica.

[9] Algo semejante, monístamente, lo pensó la tradición filosófica occidental como los Trascendentales: Unum, uno, Verum, verdad, Pulchrum, belleza y Bonum, bondad. Hildegard von Bingen le añadió la Viriditas pero, como era mujer, nadie le hizo caso. Es bueno recordar que Hans Urs von Balthasar se atrevió a repensar el corpus teológico católico desde Tiferet, la pulchritudo: die Herrlichkeit, la Gloria. Interesante, pero, nuevamente, monista.

[10] Cohen de Herrera, en Puerta del Cielo, dice, en la “Proposición XVII: En cada una de las diez sefirot se incluyen todas las diez y todas las diez están unidas entre sí continua y grandemente”. Y en la siguiente Proposición, añade: “Las sefirot inferiores se incluyen en las superiores, y en las inferiores están las superiores, y todas, a la fin, se perfeccionan en Malkut, que es fin de la luz que desciende y principio de la que sube, y congregación de todas

[11] Solo cabe hablar de religiones refiriéndose a las que derivan de un enfoque monista abrumadoramente hegemónico. Primero han separado y, luego, religado. El resto de visiones del mundo o sistemas de creencias, parten de saberse parte del Continuo. No separan y, por tanto, no tienen nada que religar. Sólo la imposición colonial (la Extirpación de Idolatrías por el Monoteísmo abrahámico) hizo que los vencidos aceptaran también tener una “religión”, practicando así el Tercer incluido, al hacer suyo también la visión del Otro. Los monoteístas, en cambio, una y otra vez, muestran su incapacidad de entender y practicar la inclusión del Otro como diferente y complementario a su sistema de creencias. Me gustaría llamar la atención sobre ello. Siento que este vector, de mi herencia cultural, me lastima y ofende, como ser humano.

[12] Nos aclararía mucho leer la obra de Bernard Morel, Dialectiques du Mysère. Paris: Éditions du vieux colombier, 1962. Stéphan Lupasco escribe el prefacio

[13] Remito a mi libro, Marranos y Cholos. Diálogo de civilizaciones en los Andes. Amazon, 2020

[14] Cf. Religión, Ritual y Vida Cotidiana en los Andes: Los Diez Géneros de Amarete; Segundo Ciclo ANKARI: Rituales Colectivos en la Región Kallawaya, Bolivia; Mundo ANKARI, Vol. 6. Ina Rösing, Iberoamericana – Vervuert, Madrid, 2003

[15] No se tragan el slogan de la Revolución francesa: égalité. Restringido a los derechos, tampoco. Ahora sabemos que los que tienen Dinero compran su impunidad y que las cárceles de la plutocracia supremacista americana, está llena de jóvenes negros y latinos, forzados a trabajo esclavo. A este respecto, la ceguera voluntaria occidental es unheimlich. ¿Cómo sentirse demócratas y, encima, imponer esta falsedad a los pueblos animistas, haciéndolos desgraciados? África me duele.

[16] Este diseño o deseo, que Vargas Llosa llamó “la novela total”, la he llevado a la escritura en mis textos: Todros Halevi, ¡Shemah Israel! Infancia en el Qullasuyu hacia 1950 y Todros Halevi, A la sombra del Templo de Salomón. De Arequipa a Sefarad a través de los Sesenta. Ambos inéditos.

Las tres columnas, estructuralmente, permiten atisbar totalidad que, no solo se da en la línea del tiempo: ayer-hoy-mañana; ni el espacio: aquende-allende-acullá. La totalidad, si es, es evenencial: acaece en la subjetividad del lector. Escribir-leer es un quantum conceptual transpersonal: escribir-leer-comentar, para ser más exacto.

[17] Estampado como símbolo del Estado jázaro, que niega a los palestinos: la otra energía, nos muestra cuan esquizofrénicos andamos. Ya no nos hace ruido, ni la incoherencia, ni la inautenticidad.  Un “Estado judío” -si se quiere- sería la complementariedad de israelíes y palestinos. Aquí se atisba la perversidad del monoteísmo (en este caso: israelíes y palestinos): no puede, ni quiere, aceptar al otro como otro y complementario. No otra cosa, empero, representa el Magen David.: la complementariedad de las energías de arriba y las energías de abajo. Deseo ardientemente que las nuevas generaciones, tanto árabes como israelíes, repiensen políticamente la Forma Estado, de modo cabalístico; como Magen David, justamente.

[18] Es célebre la cita de Marx, referida por Engels, en carta a Paul Lafargue. “Tout ce que je sais, c’est que je ne suis pas Marxiste”: “Alles, was ich weiß, ist, daß ich kein Marxist bin”:

[19] La sinagoga vacía: un estudio de las fuentes marranas del spinozismo. Madrid: Hiperión, 1987.

[20] Hay que decir nomás que este silencio hermenéutico le ha tendido, sutilmente, la cama al Capitalismo: la pulsión de Acumular en el vértice de la Pirámide y ha desviado la atención de la Reciprocidad: el tercer incluido de Dar y Recibir de las tres columnas sefiróticas. Véase mi propuesta, Javier Medina, Economías de la Madre Tierra. Explorando los fundamentos de la abundancia femenina de lo bello y necesario, para llevar una vida buena en esta época de Transición planetaria. Samaipata: Atenea-Quinta Conciencia, 2021.

[21] Para el significado actual de las metáforas del oro y la plata en contexto de siembra, acopio y almacenamiento de alimentos, véase: Mario Torrez, El conocimiento hierático del saber andino, en Suma Qamaña y Desarrollo, 73-102

[22] Esta palabra deriva de shajan, que significa habitar, morar, inhabitar. La Shejiná aparece como uno más de los nombres de Dios, referido a su in-habitación en la tierra, en proximidad a los humanos. Más tarde se ha imaginado a la Shejiná como protectora del pueblo de Israel: cuando sale al exilio y de los Marranos en el exilio católico. La Shejiná aparece descrita en términos femeninos. La presencia de Dios, que en la Torá se denomina Faz, para algunos rabinos es la Shejiná y, a saber, no como una hipóstasis o una entidad diferenciada de Dios. En el tratado Shi´ur comá, para referirse a la Gloria de Dios, se usa el término guf ha-shejiná, es decir, el cuerpo de la Shejiná, como representación de la presencia divina, mediante símbolos corporales. Una densificación de la energía sutil del En Sof, por decirlo así.

[23] Andinamente, no se debería hablar de la Pachamama, sin hacer referencia a Tata Inti. Son ambas energías las que constituyen un Quantum conceptual.

[24] Véase, por ejemplo: Eduardo Madirolas, El camino del Árbol de la Vida. Un curso de introducción a la Cabalá mística. Dos tomos. Madrid: Equipo Difusor del Libro, 2005.

[25] Más sobre esta idea en: Javier Medina, Monotheismus sive Capitalismus. Midrash a un fragmento inédito de Walter Benjamin que el curador de sus obras completas tituló Kapitalismus als ReligionTraducido, anotado y comentado por el sefardí Javier Medina desde fuera de Occidente.

[26] Remito a la obra de Javier Roiz, Sociedad vigilante y mundo judío en la concepción del Estado, Editorial Complutense, en coedición con la Asociación Foro Interno, Madrid, 2008.

[27] En la economía guaraní, por ejemplo, todo el “ahorro excedente” del año, lo gastan en la Fiesta. El año siguiente, empiezan de cero. Eso es confiar en la Vida.

[28] Una excepción notable y extraordinaria, desde el punto de vista de la filosofía, es la obra intelectual de Juan José Bautista y Rafael Bautista.

[29] Dêmos, δῆμος, traducido habitualmente por ‘pueblo‘, mentaba una circunscripción administrativa básica de la Polis, πόλις.  Los Πολίτης, polítes, ciudadanos, en realidad, eran los WASP de entonces: varones adultos, netos de Atenas, con patrimonio y servidumbre. Lo que queremos mentar con demos, ahora, se decía en griego λαός, laós, pueblo, plebe, que incluía a metecos, forasteros, esclavos, mujeres, adolescentes: de ahí pasa al latín como laicus, que se ha apropiado el cristianismo para designar al pueblo de dios. O sea: la democracia ateniense era, en realidad (como ahora) aristocrática y plutocrática; no era democrática, en el sentido que nos imaginamos ingenuamente. Nos debería avergonzar la miopía voluntaria (para evitar ser groseros) de la que hacemos gala con nuestras “democráticas y abiertas sociedades actuales”.

[30] Véase: Antonio Ariño Villarroya ¿Hacia una plutocracia global? En: Revista Española de Sociología, 25(2016)37-72; Paul Krugman, La plutocracia contra la democracia, en El País, 25/10/2014.

[31] Dominique Temple & Mireille Chabals: La réciprocité et la naissance des valeurs humaines. Paris: L´Harmattan, 1995. Asimismo: Bernard Lietaer, Au coeur de la monnaie. Systèmes monétaires, inconscient collectif, archétipes et tabous. Gap: éditions Ives Michel, 2011.

[32] De ahí que, a esta elite mafiosa, le estorbe tanto la emergencia de los Narcos latinos que, como antaño los piratas del Caribe, les roban el robo a los ladrones legales. Éstos, dice la voz popular, tienen cien años de perdón. Véase, Edward Kritzler, JewishpiratesofthecaribbeanAmazon, 2009

 

[33] Un pantallazo sobre el crimen alimentario producido por las  transnacionales del sector,  puede verse en: Anthony Winson, The Industrial Diet: The Degradation of Food and the Struggle for Healthy Eating. University of British Columbia Press and New York University Press, 2013

[34] Remito a Mario Torrez y Simón Yampara, Ecología aymara: unidad e interacción de fuerzas-energías materiales y espirituales y territoriales para la qamaña, en Mario Torrez, Suma Qamaña y Desarrollo. El T´inkhu necesario. La Paz: PNB, 2012, 39-52.

[35] Para una comprensión endógena de las metáforas de oro y plata, en este contexto, véase: Simón Yampara et alt. La cosmovisión y lógica en la dinámica socioeconómica del qhathu/feria 16 de Julio. La Paz: PIEB, 2007.

[36] Para profundizar sugiero: Javier Medina, Pasos hacia una Biosofia del Vivir Bien, 3 Tomos.

[37] Es relevante que el diagrama resalte las nociones de Despensa, Collqa, y casa, Uaçi.  La FAO habla, ahora, de seguridad alimentaria, agricultura familiar, agricultura urbana: huertos escolares… Se trata, empero, del paquete agronómico de la Revolución verde, pero en pequeña escala. Solo su hardware. La fragmentación atomizada del paradigma moderno, aplicado a la ingesta. No se habla de la puesta en escena ritual, energética, de la comida como conector entre los tres Ayllus: su software. La comensalidad que fundamenta lo Político reciprocitario; la Fiesta que culmina, gloriosa y solarmente, la abundancia producida por la Cooperación inter y trans comunitaria. Este es el know how para la nueva era: la era de Tesla, que comienza.

[38] Remito a: Javier Medina, Gestión de Sistemas de Vida, en modo energía.

[39] Para una mejor comprensión de estas dos formas de entender lo Político, véase “Forma Estado /Forma Ayllu” en: Javier Medina, Pasos hacia una Biosofía del Vivir Bien. Tomo I, 379-398. La Paz: En un lugar de la Mâcha ediciones, 2018. También se puede teclear en Google

 

[41] Teólogo y místico norteamericano, nacido en Madison, Wisconsin, 1940. Estableció en Oakland, California, la Universidad de la Espiritualidad de la Creación, donde vuelve a poner en valor a Francisco y Clara de Asís, a Juliana de Norwich, Nicolás de Cusa, Hildegard von Bingen, Meister Eckhart, Pierre Teilhard de Chardin. Es discípulo de Marie-Dominique Chénu y colega de los teólogos latinoamericanos de la liberación: Cardenal, Trigo, Gutiérrez, los hermanos Boff… Mathew Fox fue censurado, castigado y expulsado del catolicismo por el Gran Inquisidor Joseph Ratzinger. Lo cual indica dónde, en verdad, le aprieta el zapato al monoteísmo patriarcal

[42] escrito al alimón en conversación con Thomas Clarke, Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1997.

[43] Véase, por ejemplo, Carmen Caballero Navas, El saber y la práctica de la magia en el judaísmo hispano medieval, en: Clio & Crimen, 8(2011)73-104

[44] Luego descubrí la palabra Qamaña que me inspiraría cómo, dichterisch, puede morar el hombre sobre la Madre Tierra y, así, mi Zurück zur Natur se podría ir haciendo realidad. Ver mi: Breve soliloquio para una larga despedida, 1972, en Repensar Bolivia.

[45] Cf. María Jesús Soto-Bruna, La relación Dios-Mundo en los orígenes del Panteísmo moderno. Giordano Bruno. Navarra: SPUN, 1998.

[46] ¿Se imaginan cómo, muy difícilmente, puede funcionar, en tierras animistas, la noción de ciudadanía; otra hermosa ficción cultural?

[47] Cf. Silvio Schachter Violencia urbana y urbanización de la violencia, en: Tiempos violentos. Buenos Aires: Editorial  Herramienta, 2018

[48] Para más información de detalle, sobre cómo funciona la Crianza Mutua, remito calurosamente a la extraordinaria y bella obra de Denise Arnold, ILCA, La Paz.

[49] Remito al midrash que escribí a la descripción etnográfica del Marani de Chipukuni de Juan van Kessel y Guillermo Cutipa, en La crianza andina del clima, en Pasos hacia una Biosofía del Vivir Bien, Tomo I, 142-196.

[50] Véase, Vandana Shiva, Sobre el coronavirus: de los bosques a nuestras granjas y a nuestro microbioma intestinal.

[51] Ahondaré en el tema cuando tratemos la sefirá de Yesod.

[52] Un ejemplo, si yo, varón, entro a un espacio femenino; por ejemplo, un manantial, tengo que Actualizar mis energías masculinas para ecualizar la Crianza Mutua con esa fuente de energías femeninas; si soy mujer, lo mismo, pero al revés. La casuística es infinita y sofisticada. No se precisa de bisturí ni de hormonas: solo manejo cuántico-ritual: Actualización/Potencialización (Lupasco) de las energías que nos constituyen. Y, claro, una sociedad sana. Remito a la obra de Ina Rösing Los diez géneros de Amarete.

[53] Véase: Jeremy Narby, La serpiente cósmica: La alucinante historia de la ayahuasca, el ADN y el origen del conocimiento. Amazon, 2020

[54] Sobre esto último remito a los libros de Régis Debray, Dios: un itinerario, y Leonard Shlain, El alfabeto contra la Diosa. El conflicto entre la palabra y la imagen, el poder masculino y el poder femenino

[55] Véase, Javier Medina, Pasos hacia una Biosofia del Vivir Bien. La Paz.

[56] Véase mi Tractatus oecologico-politicus

[57] Cf. Javier Medina, La vía municipal hacia la vida buena. Accesible en Google

[58] Véase: Javier Medina, “La noción de Pusini en el último Heidegger”, en: Pasos hacia una Biosofía del Vivir Bien, Tomo I, 445-469.

[59] Véase cómo, se cuenta esta disrupción (al sobreentendido antropocéntrico occidental) en la Entrada:  Derechos de la naturaleza, en Wikipedia. Como en el caso de Colón. Obviamente, el continente llevaba milenios ya habitado; ya había sido descubierto, visitado, asentado, cartografiado… mucho antes, pero es a partir de 1492 que la humanidad occidental da un salto cuántico y empieza la Modernidad. Lo mismo con la noción Derechos de la Naturaleza. Obviamente ya se habló de ello; pero la Academia los ninguneó y los mass media también, pero es partir de la intervención de Evo Morales, en las Naciones Unidas y las cumbres del Clima, que el tema empieza a cobrar espesor estatal y sentido común político. El locus elocutionis es importante. Es la bandera de la siguiente generación que ya va teniendo nombres propios, sobre todo muchachas.

[60] Esto se expresa en la Ley 300 boliviana: Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo integral para Vivir Bien. 2012

[61] Véase: Javier Medina, Tractatus oecologico-politicus. Accesible en Google

[62] Remito a mi libro: Marranos y Cholos. Diálogo de civilizaciones en los Andes. Google

[63] Lo de: Proceso de Cambio, Estado Plurinacional, Revolución democrático cultural, es lo que los alemanes llaman Wunschdenken … de intelectuales revolucionarios.

[64] Véase: Gabriel Siquier, Ñande Tüpa Regua Ñandereko Rupi. Edición a cargo de Elías Caurey. Santa Cruz: Arakuarenda, 2017.

[65] Evo Morales ha hablado, desde el Chapare, 2022, de la necesidad de crear un Ministerio de Ganadería, para ayudar a la exportación de carne a China. En eso están las bases sindicales del MAS: están actualizando sus energías depredadoras. Desarrollo y Progreso. ¿Así se ecualizan las sociedades?

[66] Véase: Joseph E. StiglitzLa gran brecha, qué hacer con las sociedades desiguales. Madrid: Taurus, 2015.

[67] Véase, Javier Medina, Marranos y Cholos. Diálogo de civilizaciones en los Andes

[68] El “mini estado” es, ahora, el Jacha Estado, bautizado Estado Plurinacional. Desapareció la Forma Ayllu. Es más fácil salir del error, que de esta confusión porque, además, al modo indio, este constructo imaginario está cargado de afectividad, representada en la Wiphala. En esta enseña está condensado lo irrenunciable del cambio de Turno: Mita..

[69] Si algún sentido y uso le puedo encontrar al querido concepto de descolonización es éste: levantar una cartografía semántica de los Equivalentes homeomórficos de ambas civilizaciones. Buscar, cada vez, la dosis adecuada. Pues, su empeño actual: hacer desaparecer la figura paterna y su réplica socio-cultural: occidente, (lo corpuscular) es imposible. Con la figura materna y la indianidad, (lo ondulatorio) son parte de la Big Data y nos constituyen como lo que somos. Sólo es posible la Dosificación: de ahí diman los diferentes Estilos de vida.

[70] Cf. Javier Medina, Civilización en pausa. La Paz, 2021

[71] Es muy bizarro pensar el prefijo des-: des-patriarcalización, des-colonzación (una variante de la anterior) Las dos Energías (Onda/Partícula: masculino-femenino) existirán, mientras exista el universo, la creación, la pacha… El asunto es una cuestión alquímica de Dosificación y Combinatoria de ambas energías.

[72] ¿Se han dado cuenta que la ONU y su prolífica familia miran de palco y doña OMS sirve con humildad y eficacia a sus nuevos financiadores-filántropos? A día de hoy, Naciones Unidas es una fatamorgana política. No será el futuro Gobierno del Mundo. Ya no tiene fuelle.

[73] Todas las lenguas animistas las poseen a raudales y ya son bien conocidas; por eso no las nombro, una vez más. Prefiero ir al grano.

[74] Véase la recopilación de textos de Mario Torrez que llevamos a cabo con Simón Yampara (fíjense en los dos epílogos) Suma Qamaña y Desarrollo. El T´hinkhu necesario. La Paz: Programa Nacional Biocultura, 2012.

[75] Mario Torrez y Simón Yampara, “Estructura y proceso de desarrollo del Qamaña / Espacio de Bienestar”, en: Pacha 6(2001)45-67. También en la compilación ibid

[76] En el complejo lingüístico puquina-aymara-qechua, los fonemas Ch,  Q  y K significan y mentan Energía y las combinaciones, tanto con vocales (i, a, u )  como en la pronunciación, que puede ser simple, aspirada y glotalizada, extienden un mapa de significaciones asombroso. Pienso que estos idiomas son muy inspiradores en tiempos de Nicola Tesla. Aquí, por cierto, se esconde la quintaesencia de la Idolatría. Podemos, entonces, entender la manía evangelizadora de pergeñar alfabetos y gramáticas para fragmentar y atomizar la Túnica inconsútil del Animismo. Otra vez: algo quitan y algo devuelven. Sin los diccionarios no podríamos, ahora, barruntar su mundo. Gracias, pues, a todos los escribas.

[77] Tal vez sería inteligente considerar el patrón maniqueo de “buenos y los malos”, desde este punto de vista. Todos cumplen una función necesaria: unos depredadores, otros mutualistas; unos simbiontes, otros parásitos; unos fijadores de ciertas ideas y conceptos, otros…No hay buenos, ni malos.

[78] Para los interesados, sugiero ingresar en Google y buscar Centro Takiwasi.

[79] Véase: Chuen, Lam Kam: El camino de la energía. Dominar el arte chino de la fuerza interna con el ejercicio chi kung. Barcelona: Oasis. Producciones generales de comunicación, 1993.

[80] «Ya que, una vez más, Señor, como en los bosques del Aisne, también en las estepas de Asia, no tengo ni pan, ni vino, ni altar; me elevaré por encima de los símbolos hasta la pura majestad de lo real, y te ofreceré, yo que soy tu sacerdote sobre el altar de la tierra, el trabajo y la pena del mundo.»

[81] Como lectura de contrapunto, recomiendo a Jakob Johann von Uexküll, Streifzüge durch die Umwelten von Tieren und Menschen: Ein Bilderbuch unsichtbarer Welten, 1934; existe una muy buena traducción al castellano: Andanzas por los mundos circundantes de los animales y los hombres. Un libro ilustrado de mundos invisibles. Buenos Aires: Editorial Cactus, 2016.

[82] y de la cual no somos muy conscientes, por diseño, ya que mucha data, en mente, nos enloquecería.

[83] Lupasco caracteriza la dinámica de todo fenómeno como actualización y, por extensión, podemos decir que todo fenómeno físico o biológico polarizado por la no-contradicción es una actualización que se manifiesta como la realidad. Lupasco interpreta lo que se potencializa como la conciencia elemental de lo que se actualiza. El principio de antagonismo liga, a toda actualización, la potentialización de su contrario: la actualización de la homogeneización potencializa la heterogeneización, y la actualización de la heterogeneización potencializa la homogeneización. La relativización de uno por el otro pone de manifiesto la tercera conjunción cuyo resultante es, en sí mismo, contradictorio. Son las conjunciones contradiccionales de base, de la lógica de lo contradictorio.

[84] Un cerebro humano adulto contiene unos 100 000 millones de neuronas y unos 100 billones de sinapsis entre estas. Según Carl Sagan, tenemos la capacidad de almacenar en nuestra mente información equivalente a la de 10 billones de páginas de enciclopedia.

[85] Véase el libro de Jean Pierre Garnier, El Doble. Accesible en Google

[86] Este es el texto más completo al respecto, editado por la Cancillería. Aprendiendo Nuevos Protocolos: El Akhulli. La Hoja de Coca en la Diplomacia de los Pueblos, La Paz: Ministerio de Relaciones Exteriores, 2009. Puede consultarse el texto en: http://www.cancilleria.gob.bo/webmre/sites/default/files/libros/05%20aprendiendo%20nuevos%20protocolos%20-%20el%20akhulli.pdf

[87] Véase: A. Barriuso & JM Laureiro, Los criptojudíos de La Raya. Editorial Verbum, 2018.


[1] Mi bisabuelo materno, de Paucarpata, cabe Arequipa, fue puquina. Su casona de sillar blanco, habitada casi solo por mujeres, cuando yo la conocí, era un Tertio incluso de ambas tradiciones. Una de sus hijas, mi tía abuela Manuelita, ya canosa, de grandes pecas que surfeaban por sus delicadas arrugas opalinas, era una conocida curandera; su especialidad: el diagnóstico puquina mediante la lectura del cuy. Yo (me lo han dicho varios amigos), me parezco al Maimónides de un conocido retrato de manual de historia de la filosofía, pero sin su turbante árabe. Puede ser. Los sefardíes tenemos un tipo de frente y nariz muy parecido y la barba nos iguala más aun; pero la comisura de mis ojos, la tonalidad de mi tez y el tamaño de mis manos, son inequívocamente puquinas.  Sin embargo, el factor de mi sangre sigue siendo Rh negativo. Véase mí: Todros Halavi, ¡Shema Israel!. Infancia en el Qullasuyu hacia 1950.   

[2] Cf. Javier Medina, Poderes locales. Implementando la Bolivia del próximo milenio. Protocolos de gestión de un Subsecretario. La Paz: FIA/Semilla/CEBIAE,1997 y Manifiesto Municipalista. La Paz: G-DRU,2001; asimismo: Gestión de Sistemas de Vida, en modo energía. La Paz: 2020.

[3] Véase mí: Todros Halavi, ¡Shema Israel!. Infancia en el Qullasuyu hacia 1950. 

[4] Véase en Javier Medina, Marranos y Cholos. Diálogo de civilizaciones en los Andes, el capítulo Baltasar de Salas, las dos manos del Vivir Bien.

[5] Solo se puede deconstruir objetos inertes, cosas; no organismos vivos, como la cultura, por ejemplo. Esta salida en falso de la Deconstruction es facilitada por un traslado acrítico de la ontología a la etnografía. Lo opuesto de Sein es Werden. Werden hace masa crítica en el Animismo. Das Sein, en esta polaridad, es adjetivo; pero se da. Y viceversa. Si no pensamos cuánticamente, nos seguiremos rasgando las vestiduras, porque no encontraremos un indio puro, ni un blanco puro; ni un macho pura ni una hembra pura. Siempre nos toparemos con lo contradictorio. Todos los colores nos habitan. Luego, la geografía hace la primera dosificación, después la cultura, enseguida la familia y, así, sucesivamente. Somos nuestras relaciones y éstas cambian contextualmente.

[6] Lupasco caracteriza la dinámica de todo fenómeno como actualización y, por extensión, podemos decir que todo fenómeno físico o biológico polarizado por la no-contradicción es una actualización que se manifiesta como la realidad. Lupasco interpreta lo que se potencializa como la conciencia elemental de lo que se actualiza. El principio de antagonismo liga, a toda actualización, la potentialización de su contrario: la actualización de la homogeneización potencializa la heterogeneización, y la actualización de la heterogeneización potencializa la homogeneización. La relativización de uno por el otro pone de manifiesto la tercera conjunción cuyo resultante es, en sí mismo, contradictorio. Son las conjunciones contradiccionales de base, de la lógica de lo contradictorio.

[7] Para tener la figura completa: anverso y reverso, también hay que decir que la secularización de la Razón puso en circulación otros dioses: el mercado, el dinero, la mercancía, el consumo. Lo teológico se incrementa exponencialmente, pero (casi) nadie se percata y los poderosos se sienten seculares, ateos, cancheros; cuando, en realidad, están cumpliendo el guión del monoteísmo a pie juntilla, sólo que en otro nivel de abstracción. Con la Diosa Razón pasa otro tanto. Se es monoteísta moderno, cuando todavía el aura de la Razón, te sigue dando seguridad epistémica. Pero, ahora, sabemos más sobre las limitaciones de la Razón.  Sugiero consultar las investigaciones neurológicas del equipo dirigido por Antonio R. Damasio, asimismo, mi texto Las cuatro inteligencias del vivir bien.

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