Urqupiña: el Banco de la Virgen

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1 respuesta

  1. David Navarro dice:

    Hay que sumarle tambièn la Feria de Alasitas, expresiòn neta comercializadora, a las orgìas del baile-alcohol-lujuria-derroche.
    Bien podemos ofrecer entonces una visiòn alterna. Aquella que reubica a la disque devociòn en su sitio real de acciòn expansiva del ego, del placer. Va en directa contraposiciòn de la devociòn cristiana, hindù, sufì, budista, etc o espiritual. La que se caracteriza de sacrificio, dominio de los sentidos expandidos,la compasiòn, y la anulaciòn del ego, no de su entronizaciòn.

    Ninguna de las manifestaciones de baile, consumo de alcohol y alimentos, ni peticiòn de favores corresponden a lo que conocemos por devociòn. Llamèmoslo por su verdadero nombre : manifestaciòn idòlatra hedònica egòlatra.

    Que tiene caracterìsticas ricas en expresiones artìsticas, folklòricas, estèticas expansivas, ricas de tradiciòn. Por supuesto que las detenta.

    Pero la bùsqueda de favores, bendiciones, mejoras fìsicas materiales, cultivo de activaciones sensoriales hedonistas, las pone en otra dimensiòn ajena a la devociòn, la espiritualidad, las virtudes que purifican el alma y la mente.

    Que miles asistan, no legitimiza la fiesta ni redime su naturaleza. La bacanal de Rio de Janeiro tambièn contempla miles de miles de asistentes.

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