Resultados de la Cumbre «Sembrando Bolivia» ¿Deforestación en Armonía con la Madre Tierra?

Teresa Flores Bedregal*

Este artículo trata de los resultados de la Cumbre Sembrando Bolivia, realizada recientemente en Santa Cruz, que contó con la participación de grandes, medianos y pequeños productores agropecuarios y la plana mayor de las autoridades del gobierno. Entre las resoluciones aprobadas, la más preocupante es la de la ampliación de la frontera agropecuaria que contradice flagrantemente no sólo los discursos internacionales del Presidente en defensa de la Madre Tierra, sino también la Constitución, la Ley de la Madre Tierra, entre otras leyes. Además establece una serie de metas de producción sin tomar en cuenta el cambio climático que ha venido causando grandes pérdidas a la producción agropecuaria.

Debido a la baja de los precios de los hidrocarburos y minerales pareciera que el gobierno ha visto la oportunidad de que el país genere divisas de las agroexportaciones, sobre todo, de soya que son las que más crecen debido a su buen precio en el mercado internacional.

Hasta hace poco las políticas gubernamentales en los hechos dieron muy poca importancia al desarrollo agropecuario –lo que se demuestra por el hecho de que cada día importamos más alimentos básicos– y más bien estaban dirigidas a la exportación de energía. Pero en septiembre del año pasado, el gobierno y los empresarios acordaron ampliar la frontera agrícola en 10 millones de hectáreas hasta el 2025, es decir en un millón de hectáreas por año, para que el país se convierta en exportador de alimentos.

Con el fin de concretar esos planes se organizó la Cumbre Agropecuaria «Sembrando Bolivia»[1], pero debido a que los pequeños y medianos productores exigieron participar en la misma, los resultados no fueron los que el gobierno y los agroindustriales de Santa Cruz esperaban.

Es así que los pequeños productores aprovecharon la oportunidad para exigirle al gobierno que también los beneficie a ellos y no solamente a los agro-exportadores. De esta manera, lograron la «Ampliación de la superficie objeto de desmonte de 5 a 20 ha. para pequeños productores, comunidades y asentamientos humanos. En la región del Chaco la ampliación de desmonte selectivo hasta 50 ha.» En Pando, un departamento de eminente vocación forestal, también se autorizaron desmontes.

Esta concesión a los pequeños productores, que en su mayoría son colonizadores de tierras altas –hoy llamados interculturales–, se olvida que la Constitución norma que: «El Estado deberá garantizar la conservación de los bosques naturales en las áreas de vocación forestal, su aprovechamiento sustentable, la conservación y recuperación de la flora, fauna y áreas degradadas.» (CPEP Sección IV Recursos Forestales. Artículo 387. Inc.I). Asimismo, no toma en cuenta el tipo de suelo, ni menos la zonificación que establecen los planes de uso del suelo departamentales, como tampoco el Art. 389, Inc. III que sostiene que: «Toda conversión de suelos en áreas no clasificadas para tales fines constituirá infracción punible y generará la obligación de reparar los daños causados.» (CPEP 2010)

Cabe señalar que muchos colonizadores están ubicados en tierras marginales por lo que deforestar en estas zonas produce pocos rendimientos, al mismo tiempo que priva al país de los grandes beneficios económicos y ambientales de los bosques. Lo más preocupante es que si bien los pequeños productores tienen menos recursos para deforestar tan rápido como pueden hacerlo los agroindustriales, es probable que las mejores tierras sean alquiladas, como ha venido ocurriendo en varios zonas, a pesar de que la Constitución lo prohíbe.

En suma el gran perdedor de esta cumbre han sido los bosques que son la mayor riqueza de Bolivia por la gran biodiversidad que contienen, así como los pueblos indígenas que habitan los bosques desde hace milenios y que dependen de una gran variedada de productos que extraer para su sobrevivencia.

No se puede dejar de tomar en cuenta que Bolivia es un país mayoritariamente de vocación forestal y que los bosques cumplen múltiples funciones ambientales y económicas que tienen enorme valor económico y ecológico. Los bosques además de ser el hogar de muchos animales y plantas, pueden producir una gran variedad de maderas, materiales de construcción, leña que sigue siendo el combustible más utilizado en muchas áreas rurales. Además de productos no maderables como las frutas, plantas medicinales, nueces, resinas y, sobre todo, por la diversidad de recursos genéticos que contienen. Asimismo, son fuente de ingresos por el turismo y constituyen áreas de recreación.

Al ampliar la frontera agropecuaria, no solo el país pierde grandes ingresos por una extracción forestal sostenible, sino también su capacidad de recuperarse frente a condiciones climáticas cada vez más adversas. La conservación de los bosques es fundamental en la lucha contra el cambio climático porque los árboles absorben el dióxido de carbono que es el principal gas de invernadero. Además, porque entre sus principales funciones ambientales están: la regulación del clima y del régimen hídrico, son reservorios de agua, producen lluvias, limitan la escorrentía y, por tanto, las inundaciones y los desbordes de los ríos. Asimismo, evitan los deslizamientos de tierra en zonas de montaña, entre muchas otras funciones necesarias para mantener la salud de los ecosistemas.

De acuerdo al mapa de Maplecroft, Bolivia es el cuarto país con mayor deforestación del mundo y las perspectivas de que se convierta en uno de los primeros no está lejana, ya que no sólo el Vicepresidente pidió a los empresarios agroindustriales que en la Cumbre presenten sus planes de deforestación y que existe la voluntad política para apoyarlos, sino también el Presidente que en sus recientes discursos ha reiterado que se va a ampliar la frontera agropecuaria.

En tiempos de cambio climático, una variable fundamental para planificar el futuro, sobre todo, para la producción agropecuaria, es tomar en cuenta nuestra vulnerabilidad ante los eventos climáticos extremos que han venido impactando severamente al país. Desde principios del presente siglo se han registrado tormentas, sequías, vientos huracanados, heladas, inundaciones y sequías que han causado grandes pérdidas de cultivos y de ganado. En la época de lluvias se han producido inundaciones que han dejado anegadas importantes extensiones de cultivos sobre todo en las zonas más deforestadas. Al mismo tiempo que en la época seca se han producido persistentes sequías que, en parte, se deben a la pérdida del agua y la humedad que retienen los árboles.

Además, sirva recordar que febrero la ciudad de Cobija ha sufrido la peor inundación registrada debido a intensas lluvias así como a la extensa deforestación que se ha producido tanto en Bolivia como en los países vecinos. El año pasado, debido a las inundaciones, en el Beni murieron más de trecientas mil cabezas de ganado.

Lo más extraño es que el mismo gobierno que en las Naciones Unidas y, particularmente en las negociaciones sobre cambio climático, se distinguió por su discurso de defensa de la Madre Tierra, ahora apuesta a la deforestación para incrementar las exportaciones. Y esto precisamente cuando se ha llegado a un consenso mundial sobre la necesidad de evitar la deforestación como uno de los principales mecanismos para mitigar el cambio climático.

El gobierno que en su Agenda Patriótica 2025 sostiene que: «Bolivia defiende y fortalece en el ámbito internacional mecanismos para el desarrollo de sistemas productivos sustentable y de conservación de los bosques con enfoque que no están basados en los mercados sino en la gestión comunitarias de la poblaciones locales, de indígenas, campesinos y pequeños productores; criticando los esfuerzos de mercantilización de la naturaleza en el marco del sistema de las Naciones Unidas.»(Agenda Patriótica 2013). Ahora hace todo lo contrario.

Aún más sorprendente es que el Vicepresidente en el cierre de la Cumbre afirmó: «las tierras ya no serán ociosas de engorde para los propietarios», siendo que en la Agenda Patriótica se afirma: «Los bosques ya no son considerados como tierras ociosas para la agricultura, sino que son escenarios integrales de producción y transformación de alimentos, recursos de biodiversidad y medicinas» (p.8).

La cumbre también extendió por un año la condonación de multas por los desmontes no autorizados, pero no resolvió los problemas más apremiantes para los productores como el avasallamiento de predios, la inseguridad jurídica y la falta de infraestructura. Es así que los mismos agroindustriales señalaron que se podría producir mucho más intensificando el uso de la tierra en las zonas ya deforestadas, pero que no se puede hacerlo por la inseguridad jurídica. Inseguridad que de acuerdo a la Cumbre se resolverá con la difusión de la Ley contra los avasallamientos, que a más de un año de su promulgación, no ha logrado los resultados esperados. Lo que si lograron los agroindustriales es eliminar las barreras que el gobierno impuso a sus exportaciones.

Desde los años ochenta los ambientalistas, ingenieros forestales, y agrónomos llevamos grandes luchas para que la tierra se use de acuerdo a su vocación productiva y que no se realice la conversión de bosques a cultivos en suelos no aptos para esta actividad. Asimismo, se aprobaron importantes leyes como la Ley Forestal y una serie de normas para la gestión sostenible de los bosques. Lamentablemente, desconociendo la racionalidad ecológica de esta normativa, el gobierno la ha venido aboliendo y favoreciendo la deforestación tanto para la agroindustria como para plantar coca.

En suma esta Cumbre refleja el mar de contradicciones en las que se debate un gobierno que quiere mostrarse como defensor de la Madre Tierra, pero que en la práctica hace todo lo contrario, y ya ni hablar de los transgénicos…

Lo único que queda por decir es que el precepto constitucional de que: Todas las formas de organización económica tienen la obligación de proteger el medio ambiente. (Constitución Política del Estado Plurinacional. Artículo 312. III.CPEP), es el que menos se cumple.

________

 

* Master en política ambiental

Abril 29, 2015

[1] La Cumbre se realizó el 21 y 22 de abril en Santa Cruz. A la misma no fueron invitados la Gobernación de Santa Cruz, los forestales, los especialistas como el Colegio de Agrónomos e instituciones académicas especializadas, cuyo rol es fundamental para el uso sostenible de la tierra.

 

También te podría gustar...