Los ríos aéreos del TIPNIS

El altiplano depende de estos ríos

Introducción

Con la construcción de la carretera a través del TIPNIS[1] la situación respecto a lluvias y agua será dramática. Ésta, es la predicción de varies científiques: Cochabamba no tendrá agua; la represa del Misicuni estará vacía, en el altiplano cochabambino lloverá poco e igualmente en el altiplano boliviano que llega hasta Perú, se sentirá esta disminución. Se dará un trastorno climático en toda la región, con serias consecuencias e impacto en la agroecología, en la economía y en la sociedad. Y el mayor impacto estará en el TIPNIS.

La destrucción de los ríos aéreos generados por el TIPNIS

El TIPNIS no es una región cualquiera, es la región con más lluvias en todo el continente. Hay 6.000 mm3 de lluvia por año, lo cual es 11 veces más de lo que recibe la ciudad de La Paz.

amazonia rio aereo

Amazonia rio aéreo

Si la tala de árboles en el Beni y en Santa Cruz es muy dañina para todo el ecosistema, la tala en el TIPNIS es fatal. Porque estos bosques son como una bomba potente, que lleva el agua hacia el altiplano y a los valles cochabambinos, en la primera escala del viaje hacia el altiplano paceño.

Si esa bomba se daña, el clima se distorsiona con graves consecuencias. Y esto de bomba potente, no es un decir.

Miremos cómo funciona esta bomba: En los aproximadamente 20 km cuadrados que ocupa la ciudad de La Paz, normalmente caen en un año, 10 millones de toneladas de agua. Verdaderamente es una cantidad inimaginable. Sería un fila de 270 mil camiones con carga de 40 toneladas[2]. Y esto solamente con el agua que llueve en la zona que corresponde a la ciudad de La Paz[3]. Y esta bomba funciona gracias a los árboles del TIPNIS, que bombean estos millones de toneladas hacia la atmósfera, formando las nubes. Luego el viento se ocupa de trasladarlas hacía el altiplano. Si se habla de ríos aéreos, ya no es solo una bonita metáfora, al contrario: es inimaginable la cantidad de agua que se transporta en el aire mediante las nubes.

Los ciclos del agua

Para entender estos ciclos tenemos que explicar un poquito más:

Las nubes que se forman en el mar, por la evaporación del agua, no pueden llegar desde el Atlántico a más de 600 km tierra adentro, debido a que, en ese trayecto, las nubes pierden el agua acumulada en forma de lluvia.

La pregunta que surge entonces es la siguiente: ¿Cómo es que llueve a más de 600 km tierra adentro? La respuesta es: debido a los bosques. El agua que cae en forma de lluvia, dentro de los primeros 600 km, hace crecer plantas, árboles y esta vegetación evapora nuevamente el agua. (Un solo árbol de eucalipto evapora cerca de 400 litros de agua por día). Entonces, el agua evaporada por los bosques forma otra vez nubes y estas nubes son llevadas, nuevamente, por los vientos tierra adentro.

Y así, en cadena de transporte, después de millones de años se cubrió todo un continente con bosques.

En Europa, por ejemplo, las mismas moléculas de agua se evaporan y caen como lluvia veinte veces en su trayectoria desde las costas del sur de España hasta el norte de Alemania.

Esa cadena también se produce en el continente sudamericano. Y el TIPNIS es un lugar muy potente para fortalecer y continuar esta cadena, porque es mucha la lluvia que cae y se evapora en su espacio.

Los ríos aéreos

Muchas veces cuando hablamos de agua inmediatamente asociamos a ríos, lagunas, represas y lo que menos imaginamos es la existencia de ríos de agua aéreos.

Pero hagamos otro cálculo para saber de que cantidades hablamos si hablamos de ríos aéreos. Si un árbol evapora 400 litros por día, los árboles de un bosque de 10.000 km cuadrados evaporan 1 millón de litros de agua al día[4], o 1.000 toneladas. El TIPNIS tiene más de ¡10 mil kilómetros cuadrados de superficie!

Y si seguimos dudando en la cantidad de agua que pasa sobre nuestras cabezas en forma de nubes, recordemos los huracanes. Un huracán puede inundar una región inmensa, agua que el huracán recoge del mar, transportándola por el aire, tierra adentro en pocos días.

El flujo de agua en el planeta, se puede comparar con el flujo de sangre en el cuerpo humano. Los ríos aéreos son como las arterias, que son bombeadas por la evaporación del agua en el mar y en la vegetación; los ríos, que devuelven el agua al mar son como las venas, y el TIPNIS es el corazón.

Por eso es preocupante que Bolivia destruya bosques enteros y en especial el TIPNIS. La tala de un millón de hectáreas de bosque, en Santa Cruz y el Beni, rompe o, por lo menos, debilita la cadena y así el Altiplano recibe cada vez menos lluvia. Sin bosques ni árboles, disminuye la evaporación y, por ende, hay menos lluvia en el Altiplano, es decir, que la tala de bosques en las tierras bajas provoca sequía y menos lluvia en las tierras altas. Y, si destruimos el TIPNIS, destruimos la bomba más grande de agua que provee de agua a Bolivia. Debemos estar conscientes de eso.

Pero el TIPNIS no solamente provee agua, sino también la regula. Cuando cae la lluvia, el bosque absorbe gran cantidad de agua en la tierra que es como una esponja, y la va devolviendo durante todo el año. Si no hay bosque, el agua escurre inmediatamente, causando inundaciones en zonas bajas. Y en tiempo seco no habrá agua, porque ya no habrá reserva en el bosque. Inundación y sequía son dos lados de la misma medalla, y el bosque evita ambas cosas: Evita inundación y evita sequía. Así regula el flujo de agua.

¿Qué efectos trae la construcción de una carretera?

El efecto principal de la construcción de la carretera a través del TIPNIS, es la tala de bosques en gran escala. Talan los bosques, productores de coca, madereres, ganaderes, soyeres, petroleres, mineres, etc. No será que sólo se tale una franja delgada dentro del bosque, sino a los dos lados también se va a talar el bosque. Este es un hecho comprobado por muchos ejemplos de otras carreteras que podemos comprobar con una mirada a las imágenes satelitales[5], visitando por ejemplo Chimoré o Tunari. A los dos lados se ven líneas delgadas, que son las brechas laterales que salen de la carretera principal. Es más que probable que, en poco tiempo, se talarán grandes superficies de bosque.

Construir una carretera que pase en medio del TIPNIS es cortar este flujo de los ríos aéreos, no porque la carretera en sí, sino por todo lo que conlleva la existencia de esta carretera. Un estudio de la Fundación Natura de 2011[6] concluyó que la construcción de la carretera provocaría la tala de 500.000 árboles y que en 18 años habría generado la destrucción del 65% de la superficie forestal, destruyendo de este modo un río aéreo de agua que riega el altiplano.

Y si hablamos de destrucción del TIPNIS no solamente tenemos que hablar del agua. Igualmente preocupante es la biodiversidad que se destruirá, y los animales que no tienen dónde migrar. Muchas especies se extinguirán.

¿A quien beneficia la carretera?

Mapa Tipnis + Alternativas al trazo carretero

Mapa Tipnis + Alternativas al trazo carretero

Un diario alemán hace poco titulaba un artículo de la siguiente manera: ”Morales tumba bosques para que EE.UU. coma hamburguesas” (Publicado por Deutsche Welle, DW, el 17 de Marzo 2017). Este titular describe muy bien la situación. Los beneficiarios de la carretera (y la destrucción del TIPNIS) no son les bolivianes, sino les empresaries de soya y de carne del imperio comercial estadounidense. Son las grandes corporaciones, que precisamente no son bolivianas sino transnacionales. Con esta carretera, les riques se harán más riques y, para Bolivia quedará la destrucción de este paraíso natural y sus consecuencias con el desajuste del clima, sequías, inundaciones, olas de calor, etc.

La cultura de la vida contra la cultura de la muerte

El conflicto del TIPNIS no es un conflicto entre oficialismo y oposición. Es un conflicto entre dos maneras de ver el mundo. Una visión patriarcal y antropocéntrica, que quiere dominar el mundo, explotar al planeta, una visión en que solo importan les humanes y la riqueza de unas pocas personas. Esta es la visión capitalista y neoliberal de la civilización occidental.

La otra visión es la visión indígena andino-amazónica. Esta visión no pone a la humanidad en el centro, sino al cosmos en su conjunto, del cual somos solo una parte. Esta visión respeta al planeta y sus seres, conoce los límites para vivir en armonía con el medio ambiente. Asimismo, la civilización andino-amazónica conoce los límites éticos, basados en la espiritualidad y respeta toda forma de vida y, con esto, la biodiversidad. Protege el equilibrio tan frágil del medio ambiente.

La visión occidental en cambio es miope. Por la ganancia económica inmediata pierde la visión a largo plazo.

El programa que fundamentaba el proceso de cambio, era el “Vivir Bien” que se basa en la visión andino-amazónica. Este programa se refería a la Madre Tierra como un ser vivo a ser protegido y no explotado. El vivir bien se refería al agua como un derecho fundamental y toma como principal ocupación humana, el bienestar colectivo y no la ganancia económica. Pero este programa ya no se toma en cuenta. Lo que ahora vemos es un atropello contra la Madre Tierra, con esta carretera a través del TIPNIS, con las represas de Chepete y El Bala, con la ampliación sin medida de la frontera agrícola, con el centro nuclear, etc. Todo esto a favor de las compañías multinacionales, y para Bolivia la destrucción.

Los discursos memorables que Evo Morales pronunciaba en muchas ocasiones a favor de la protección de la Madre Tierra, al parecer ya no interesan. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están los valores del vivir bien y de los pueblos indígenas?

Sin embargo, no debemos hacernos ilusiones: la oposición tradicional y patriarcal tiene la misma ideología que el oficialismo. Elles, igualmente, ponen la humanidad y la ganancia económica en primer lugar. Elles, igualmente, hacen una política a favor de les riques y de las grandes corporaciones transnacionales.

Pero hay una gran diferencia: La oposición tradicional no pudo, ni podría ejecutar una carretera en el TIPNIS, pues toda la gente con la visión andina-amazónica se opondría eficazmente. El oficialismo actual ha engañado a la gente con su programa de defensa de la Madre Tierra, separando a las personas y pueblos de la visión andino-amazónica, ha dividido las organizaciones de base, razón por la que desarticuló movimientos disidentes, como se vio en la marcha para el TIPNIS en el año 2011.

A la visión occidental y capitalista del oficialismo, no le importa el saber indígena, ni su cultura ni su forma de gobernarse, ni de vivir. Le interesa ese saber solo para aprovechar y utilizar esos conocimientos de medicina natural por ejemplo, para la industria farmacéutica y lucrar.

El Vivir Bien

La política del Vivir Bien se basa también en la reciprocidad entre todos los seres, en la espiritualidad, y no pone les humanes por encima de los demás seres.

La ocupación de las personas que quieren el vivir bien, es el medio ambiente en su conjunto y el bienestar como comunidad. Sus sentimientos son de compasión si ven sufrir personas, animales, plantas, paisajes, etc. su deseo es el vivir en equilibrio con todo lo existente. Mientras para les que ven a la humanidad en el centro de todo, la preocupación es la acumulación, la ganancia económica individual, etc. y sus sentimientos son la codicia, el ansia por más poder y por imponer sus intereses. No entienden lo sagrado, lo místico, lo intangible del medio ambiente.

En el centro del TIPNIS, -según un dirigente Mocetén– hay varias santuarios indígenas. Destruir esto es como derrumbar centros religiosos importantes, con el argumento de que ahí se hará un depósito de desechos nucleares, o porque se necesita construir una cárcel, o una cancha.

¿Y les indígenas?

En un periódico[7] se publicó una nota en la cual se señala, que les indígenas que se quedaron en el TIPNIS (sector Polígono Siete), son ahora peones. Para explicar: El polígono siete es la parte ocupada por les cocaleres, les nueves colonizadores que ahora se hacen llamar “interculturales”, y les indígenas de este lugar son ahora sus peones. Esto quiere decir que se ha impuesto la lógica económica de los conquistadores españoles como ocupantes, los “interculturales”, es decir la lógica occidental de dominio. Es un claro ejemplo de lo que pasará en el resto del TIPNIS si se hace la carretera.

Les indígenas claro que saben que esto pasará, porque lo han visto, por que lo han vivido y por esta razón les que están de acuerdo con la carretera piden que no haya colonizadores. Pero por la lógica occidental, justamente las dos cosas – carretera y colonización – van juntas. El empuje colonizador y desarrollista no se deja frenar.

Por eso les indígenas en resistencia del Centro de Gestión, firmaron varios votos resolutivos, casi todos de rechazo a las agresiones del gobierno y a la construcción de la carretera. Estas y otras resoluciones expresan firmeza y llaman a la unidad de les indígenas, la cruda realidad que viven quedó inscrita en el segundo punto de su resolución 001/2017: “Denunciamos a los organismos internacionales que las naciones y pueblos indígenas del TIPNIS estamos en serio riesgo de extinción, biocidio y etnocidio con la Ley 969 del 13 de agosto de 2017 que promulgó el Presidente de Evo Morales Ayma”.

Y un argumento que siempre se escucha: La carretera traerá salud, escuelas y progreso a las comunidades. Este es un argumento muy forzado, pues la salud, la educación y el desarrollo también se impondrán según la lógica imperial y capitalista. Además, la carretera toca apenas 3 pueblos indígenas. Si esto sería un argumento verdadero, la carretera debería seguir el tramo alternativo propuesto por el Colegio de Ingenieros Civiles de Bolivia, que pasaría por unas 10 comunidades indígenas.

Excurso: Educación, desarrollo. ¿Vivir bien con imperialismo?

Si el gobierno habla de llevar salud y educación al los pueblos indígenas, entonces está pensando en el desarrollo occidental. Esto significa los valores coloniales, patriarcales y capitalistas, que son individualismo, acumulación, ley del más rico, competencia, consumo, etc.
Se debe asegurar que los pueblos indígenas puedan vivir según su propia visión. Con la carretera se asegura que conquistarán les interculturales, y por tanto les indígenas ya no tendrán la oportunidad de elegir.

Conclusión

El conflicto del TIPNIS es un conflicto que refleja las concepciones de las dos visiones civilizatorias que conviven en Bolivia, la visión neoliberal occidental y la visión indígena andino-amazónica.

La visión occidental, basada en el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo, ha impuesto su forma de vivir casi a todo el mundo. Los pueblos que viven según la visión indígena viven en los rincones más inhóspitos del mundo. Solamente ahí no ha llegado el patriarcado/capitalismo. Pero al parecer ni ahí se les deja vivir.

En la actualidad, sin embargo, debido a que se evidencia que estamos ante el colapso del medio ambiente, hasta dentro de la visión civilizatoria occidental, se forma una oposición hacia este tipo de vida. Son personas que ya no viven los valores capitalistas, sino que quieren vivir en un mundo más armónico, con derechos e igualdad para todos los seres. Por eso defienden el medio ambiente, contra las garras del capitalismo neoliberal.

[1]   TIPNIS: Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure.

[2]   Imagínese una fila de 270.000 camiones. ¡Es simplemente inimaginable!, la cantidad de agua que cae anualmente sobre la ciudad de La Paz.

[3]   Tomando en cuenta que caen como 550 mm3 anualmente sobre La Paz.

[4]   Calculando que un km cuadrado tendrá 2.500 árboles de un radio de 20 metros.

[5]   Viendo por ejemplo en Google Earth.

[6]   El TIPNIS y el cambio climático, Dirk Hoffmann, Fundación Natura (2011)

[7]   Página Siete del 27-08-17.

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